samedi 12 mars 2011

Antonio ORTEGA/ La luz entre los muros

CRÍTICA: LIBROS - Poesía
La luz entre los muros
Por Antonio ORTEGA

El deseo de penetrar bajo la superficie de las cosas con un lenguaje despojado de convenciones hace de la obra de Vladimír Holan (Praga, 1905-1980) una de las más grandes creaciones del siglo XX. Voz que niega el automatismo de la realidad creando un léxico nuevo, pleno de neologismos y arcaísmos, desarticulando la sintaxis y haciendo uso del oxímoron, la elipsis y la fragmentación: "Entre la idea y la palabra / hay más de lo que somos capaces de entender. / Hay ideas para las que no hay palabras".

Aunque por voluntad propia pasase treinta años recluido en su casa de la isla de Kampa, desde que el Gobierno comunista prohibiera sus obras, nunca se alejó del rumor del mundo, tan seguro de la historia como de todo lo humano. Ahí está Soldados del Ejército Rojo, centrado en el hombre, en sus deseos y aspiraciones, temores y sufrimientos. Un lenguaje del dolor que, dominando el absurdo trágico de las cosas, plantea cuestiones esenciales no ya a la sociedad, sino al universo, tal como concebía la tradición antigua: "Te digo que el arte es llanto, / algo para unos, nada para todos...". Más que oscuro, poeta de su tiempo, un narrador activo que domina una realidad repleta de contradicciones: la vida y la muerte, lo temporal y lo eterno, la oscuridad y la luz: "¿Estás sin contradicciones? Estás sin posibilidades". Un tejido dramático que tiene su mejor ejemplo en Una noche con Hamlet: meditación y diálogo sumando realidades, personajes históricos y mitológicos en una inimitable tragedia moderna. Poemas construidos como disputas medievales, fugas o juegos apodícticos creadores de paradojas. Los versos se liberan, se confunden con una reflexión, y casi aforísticos, se afirman "En el paso de la naturaleza al ser". Infancia, amor, dolor, creación, libertad y muerte, reunidos en un magma oscuro y a la vez luminoso: "nosotros sentimos miedo y no sólo en la oscuridad / sino que incluso en la fecunda luz / no vemos a nuestro prójimo / y aterrados hasta un conjuro violento / gritamos: ¿Estás ahí? ¡Habla!". Una lengua única y densa que soporta el peso de metáforas sorprendentes, la promiscua mezcla de lo culto y lo profano, lo clásico y lo moderno, en una profundidad filosófica que nace de lo concreto. El poeta penetra el caos del mundo desde el poder dramático de una escritura en la que el dolor, su materia creativa, se impregna de una negra melancolía en la que los "muros" se hacen omnipresentes, tanto los reales como los imaginados. Es la presencia oculta de la muerte, matriz de una poesía que destila la médula existencial de la relación entre el hombre y la realidad: "hasta emerger hacia la profundidad". Solo Clara Janés, amiga de Holan y profunda conocedora de su obra, podía reunir los núcleos esenciales de esta escritura a través de sus libros más significativos, algunos incompletos o aún inéditos en castellano, reunidos aquí en nuevas e inmejorables traducciones. Un libro de libros que el lector recorrerá deslumbrado para, entre "estampidos", alcanzar a saber que "Ya ni siquiera presentimos / y luego nos quedamos asombrados...".


La gruta de las palabras. Obra selecta
Vladimír Holan
Traducción y preliminar de Clara Janés
Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores. Barcelona, 2011
667 páginas. 29,50 euros

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Vladimír Holan (Praga, 16 de septiembre de 1905 - 31 de marzo de 1980) fue un poeta checo del siglo XX.
 
En 1911 se trasladó a Podolí donde cursa sus estudios primarios y aprende latín. En 1919 volvió a Praga donde recibe su educación secundaria. 1926 es el año en que se publicó su primer libro Abanico en delirio.

En 1929 Holan viajó a Italia y un año más tarde aparecen El triunfo de la muerte y Soplo, con un estilo de poesía hermética próximo al del simbolista francés Mallarmé. En 1932 publicó su primer libro en prosa, titulado Kolury. Ese mismo año se casa y poco después comenzó a trabajar como redactor de la revista de arte Život (Vida). Siguió escribiendo y dando a la prensa libros de prosa, como Torso y nueva poesía, de un estilo vanguardista, tal es Piedra, vienes (1937). Más tarde emprendió un viaje a París donde visitó a otros intelectuales checos, como Josef Šíma, Bedřich Vaníček y Antonín Kyval.

En 1938, con la amenaza de Hitler, Holan comenzó a escribir una poesía más comprometida, cercana y social, y en esta línea dio a la estampa Septiembre de 1938. Siguió colaborando con diversas revistas, como la del teatro de Burian Program D 40 E. F. Burian.

Interesado por la poesía española, contó con la colaboración del hispanista Václav Černý para traducir la Fábula de Polifemo y Galatea de Góngora. En estos años siguió editando libros de poesía. Ininterrumpidamente siguió escribiendo (Sin título) y publicando: Canto de los tres reyes y Sueño (ambos de 1939), Trueno y Primer testamento (que datan de 1940) y su prosa Lemuria, de este último año en que decidió dedicarse en exclusiva a la escritura.

Entre 1941 y 1943 continuó con su prolífica obra: Coro, Terezka Planetová, y una recopilación de poesía tradicional checa en colaboración con František Halas titulada Amor y muerte. Asimismo, fue redactando un diario que comprende los años de la ocupación nazi al que tituló Trapos, huesos, piel. En 1947, una vez liberada Checoslovaquia por el ejército soviético, aparecieron Soldados del Ejército Rojo y A ti.

Un año más tarde Holan se trasladó a vivir al barrio praguense de Kampa, donde se encerró para el resto de su vida; quizá motivado en parte por el hecho de que en esta época su poesía fue acusada de formalismo decadente por las autoridades comunistas, por no responder al arte oficial que preconizaba el partido dirigente. Enclaustrado en su casita de Kampa, y ya convertido en un mito, comenzó a escribir sus obras más importantes, que se inician con Una noche con Hamlet. Poco después emprende la escritura de Dolor e Historias y ya en los años 50 Toscana.

En los años 60 aparecieron Bajaja, Triálogo, Avanzando, Dolor, En el último trance, Un gallo para Esculapio y la compilación de sus traducciones poéticas bajo el título de Cestou (En camino). Ya en 1973 publica Noche con Ofelia un año antes de morir vio publicada la antología El árbol se quita la cabeza. En 1981 se publicó póstumamente Abismo de abismo.

El universo poético de Holan está cuajado de simbolismos, y su espacio habitual es el de la noche, en cuyo ámbito la realidad es misteriosa y fantasmal. Sus obsesiones y constantes preguntas arrojadas al mundo suponen una perenne interrogación por el secreto de la existencia, donde las fronteras entre lo posible y lo imposible, el sueño y la vigilia, la razón y la imaginación, no existen.

 
Vladimir Holan
La gruta de las palabras, de Dolor

" No entra impunemente el joven con su luz en la gruta de las palabras.
Audaz presiente apenas dónde se encuentra.
Joven, aunque ha sufrido, no sabe lo que es el dolor.
Sabio antes de tiempo se escapa sin haber entrado
y alega como excusa la inmadurez de su época.
¡La gruta de las palabras!
Sólo el verdadero poeta, y por su cuenta y riesgo,
pierde delirando en ella las alas
y con ellas la manera de someterlas de nuevo a la gravedad
y no menoscabar esa fuerza que atrae hacia la tierra.
¡La gruta de las palabras!
Sólo el verdadero poeta regresa con su silencio
para encontrar, ya viejo, a un niño que llora,
abandonado por el mundo en su umbral. "


Articulo : http://www.elpais.com  12/03/2011