samedi 12 mars 2011

Marc HOMEDES/ Jorge HERRALDE empieza a despedirse

ENTREVISTA Editor español:
Jorge Herralde empieza a despedirse
Por Marc Homedes

Considerada por décadas una de las principales editoriales independientes del mundo hispánico, Anagrama finalmente ha sido vendida a la italiana Feltrinelli. De las condiciones de ese traspaso, así como de la publicación del último libro póstumo de Bolaño, "Los sinsabores del verdadero policía" -que acaba de llegar a Chile-, y de otros tantos temas habla el fundador y director de la editorial española.

"En algún momento debía tomar una decisión respecto a la continuidad de la editorial, teniendo en cuenta mi edad", confiesa Jorge Herralde. Fundador, director y "padre" de esta empresa a la que le ha dedicado la vida, sabía que no podía vendérsela al mejor postor sino a quien le diera otras garantías. "Para asegurar la continuidad, el candidato perfecto es Feltrinelli -afirma-, una de las más importantes editoriales independientes de Europa, con 103 librerías".

El acuerdo con Carlo Feltrinelli fue sellado a la antigua, con un apretón de manos.

-Hay una gran amistad desde hace décadas con la familia -explica Herralde, instalado entre los cientos de libros que acumula en su oficina-. También hay afinidades que se podrían resumir en un compromiso político progresista, la inquietud intelectual y la búsqueda de la excelencia literaria. Esto se ve en los catálogos. En su caso, también hay una vocación latinoamericana desde el inicio. Acordamos el pase del testigo: una venta dentro de 5 años, y mientras tanto seguiré al frente de la editorial.

-¿Fue duro este paso?
-Lo doloroso fue tomar la decisión en frío, en plena forma física y neuronal y con la editorial muy solvente. Fingí ser sensato por una vez en la vida, cosa que fue un poco traumática (sonríe).

-Y mientras usted se va, crece la incógnita digital en el sector.
-Son momentos de expectativas inciertas por el cambio tecnológico, pero esto no ha influido en mi decisión, aunque han coincidido en el tiempo. Es muy difícil hacer pronósticos sensatos sobre lo que va a pasar a mediano plazo, hay tantos elementos en juego: la tecnología va cambiando continuamente, es un enigma por dónde se van a encauzar los hábitos lectores, qué pasará con las librerías. Es todo muy variable, pero la función del editor es insustituible, tanto para preparar un texto como para avalarlo. Es insustituible a pesar de la banalidad rampante de la cultura en los últimos años.

-El negocio editorial no peligra, entonces.
-La vocación de editor está casi más viva que nunca. En España, en Italia, en América Latina... han aparecido centenares de editoriales independientes. Gracias a las nuevas tecnologías es mucho más barato poder editar, al menos tirajes pequeños, sin anticipos o con anticipos simbólicos, rescatar traducciones, etc.

-¿De qué autores que ha promovido está más orgulloso?
-En 40 años son muchísimos. Por ejemplo Álvaro Pombo, que era desconocido prácticamente antes de que ganara nuestro premio y que para mí es uno de los mejores escritores españoles. También Rafael Chirbes y Sergio Pitol. Y en éxitos más recientes, Ricardo Piglia, cuya última novela lo ha terminado de consagrar como uno de los mejores escritores en español. Y dejo para el final, pero obviamente no es el último, a Roberto Bolaño, un caso de un triunfo absolutamente inesperado y que empezó a disfrutar en vida, en contra de algunos tópicos y teorías malditistas que circulan. A partir de Los detectives salvajes , que ganó nuestro premio y el Rómulo Gallegos, ya pudo tener un confort económico y la seguridad de que en Anagrama publicaríamos todos sus libros y rescataríamos los anteriores. Es un grandísimo escritor, con un reconocimiento internacional como no hay equivalente desde los años del boom con Vargas Llosa y García Márquez. Y tuvimos una relación amistosa y profesional espléndida.

-¿Qué lugar ocupa en su obra "Los sinsabores del verdadero policía"?
-Las críticas han sido buenísimas. Es cierto que es una novela inacabada, pero para cualquier lector de Bolaño será un gozo. Desde que Carolina López (su mujer) tomó como agente a Andrew Wylie no tenemos trato directo con ella. Algunas fechas de redacción constan en los textos originales que tiene Carolina, parece que lo más importante del texto lo escribió en los últimos años, ahí se ve que claramente está en tránsito entre Los detectives... y 2.666 . El tercer Reich , era una muy notable novela de un novelista en formación pero terminada, y ya se adivinaba que sería un gran escritor. Con Los sinsabores del verdadero policía estamos ante una novela inacabada pero los textos ya son de un grandísimo escritor.

-¿Cómo ha sido su relación con Wylie?
-Hemos tenido una relación buena, excelente, para ser más preciso, desde sus inicios como agente literario. A partir de la incorporación de Bolaño entre sus representados, por las razones que sean, la relación es, digamos, más complicada.

Para Jorge Herralde, "el que dice la verdad sobre una editorial es el catálogo". Ahí no vale la retórica de los editores sobre lo que proyectan y lo que hacen, "esas palabras tienen que verse reflejadas en el catálogo", afirma. Y agrega sin falsa modestia: "Sinceramente, no estoy descontento del nuestro".

-Hace un tiempo usted dijo que la literatura europea estaba "cloroformizada".
-Por una parte, hace unos 25 años tuvimos la explosión de la literatura anglo-india, que parecía ser el relevo del boom sudamericano como gran literatura, pero aunque fueron saliendo libros que están muy bien, tampoco es aquella eclosión magnífica que pronosticaba la aparición de Rushdie o Arundhati Roy y Vikram Seth. Pero lo dije refiriéndome más bien a que es en las diversas literaturas latinoamericanas donde, a mi juicio, están surgiendo muchos de los escritores más interesantes. Nuestro premio de novela lo han ganado últimamente muchísimos latinoamericanos. ¡Hay tantos autores destacados! Alan Pauls, Juan Villoro, Alonso Cueto, Iván Thays, Martín Caparrós, Martín Kohan, Alberto Barrera Tyszka, o el último ganador del premio, Antonio Ungar. Sin olvidar entre los más jóvenes a Guadalupe Nettel de México y a Alejandro Zambra de Chile, de quien ahora hemos recibido "Formas de volver a casa", un título excelente, por cierto, y pienso que su mejor novela.

-La literatura en español quizás flaquea cuando hablamos de la literatura española .
-Hay excepciones, pero aquella generación de la nueva narrativa española tan aclamada con miembros consolidados en los 80 como Pombo, Muñoz Molina, Marías o De Azúa, no ha tenido un relevo, ni cualitativa ni cuantitativamente parecido. Se trata del azar de las cosechas y a veces, tras un florecimiento de varios escritores de forma simultánea, viene la resaca.

-¿Qué explicación le da al renacimiento latinoamericano?
-Quizás los escritores se han liberado de la pesada losa del boom , que aplastó a una generación, y muchos de ellos tienen lecturas e influencias muy diversas, de diferentes orígenes, lenguas y tradiciones. Es un panorama fértil y enriquecido, con sociedades e historias sociales y políticas dramáticas y truculentas, lo que también influye en una escritura distinta.

-Usted suma 40 años de relaciones con escritores de todo tipo.
-He tenido relaciones buenas con casi todos los escritores. Depende de la afinidad, pero profesionalmente muy buenas, y muchos de mis mejores amigos son escritores. Aunque también ha habido, como no podía ser de otra manera con tantos años en el trabajo, algunos desencuentros propiciados por los grandes grupos y alguna agente literaria que está especializada, más o menos, en adelgazar la relación entre autor y editor para facilitar el tránsito a otras editoriales.

-Como en el caso de Enrique Vila-Matas, que abandonó Anagrama una vez consagrado.
-Lo entendí. Pero claro, una cosa es entenderlo y otra es aprobarlo. Los escritores son, por naturaleza, personas con la psicología algo frágil. Es un oficio duro, son raros los escritores de éxito temprano, pueden estar décadas sin que llegue y acentuar esta fragilidad; también los éxitos repentinos son difíciles de asimilar. Todo este revoltijo de sensaciones hace entendibles decisiones no deseadas. Forma parte del oficio de editor, está incluido en el sueldo. Y 25 años de una relación autor-editor, como es el caso con Vila-Matas, puede propiciar desencuentros.

-Y el editor, ¿es infiel?
-Tiene que serlo forzosamente. Aunque hagamos política de autor y de muchos hemos publicado toda su obra o casi toda, también hemos apostado por autores de los que luego las expectativas no se han cumplido y los hemos abandonado tras uno o dos libros publicados.

 
Articulo : http://diario.elmercurio.com  12/03/2011