samedi 9 avril 2011

LIBROS DE LA SEMANA

Edgar Allan Poe y el misterio de la bella cigarrera
Genio y realidad
Por Francisco SOLANO

Ahora que tantos novelistas defienden a ultranza la autonomía de la ficción, y se apela a su fascinación incluso en novelas montadas con crónicas de la realidad, la publicación de Edgar Allan Poe y el misterio de la bella cigarrera, de Daniel Stashower, acaso contribuya, no a delimitar las fronteras entre ficción y testimonio, que se aclaran por el énfasis de su estrategia, sino más bien a disolver adecuadamente el valor excluyente de la ficción.

No es éste, sin embargo, un libro de teoría, pero expone un material muy pertinente para observar de qué modo la realidad, a la vez que nutre la imaginación, obliga a la imaginación a concertarse con lo real. Stashower indaga en este libro el caso de Mary Rogers, la joven conocida, en el Nueva York de la década de 1840, como "la bella cigarrera", encontrada muerta en el río Hudson, uno de los crímenes más aireados por la prensa de la época, y, debido a las torpezas de la investigación y la implicación de comités de ciudadanos, uno de los gérmenes del sensacionalismo que dio lugar a la invención social del crimen. De ese suceso se sirvió Poe para escribir la segunda aventura protagonizada por Auguste C. Dupin, El misterio de Marie Rogêt, en esta ocasión no para resolver un caso concebido por su imaginación, como en Los asesinatos de la rue Morgue -que le permitía acomodar la resolución con el método de "raciocinación" de Dupin-, sino aplicando la brillantez intelectual de su investigador a un enigma real. Poe, que en ese momento vivía uno de sus periodos de precariedad económica, necesitaba un golpe de efecto para reconquistar la dignidad literaria que se le mostraba hostil. Ambientó su relato en París y cambió los nombres, pero sin modificar la estructura de los hechos, y se proponía así señalar al culpable. Por cuestiones de espacio, se publicó en tres partes; antes de la última entrega, se reinició la investigación con resultados que desbarataban el desenlace propuesto por Dupin. Poe se vio obligado, para no desprestigiarse, a adaptar su conclusión a la resolución judicial. Stashower ofrece una vivísima recreación de la época, a través de un minucioso relato -muy absorbente- en el que combina el enigma real del crimen con las pasiones desatadas en la moral ciudadana y la prensa, y, en medio, la mezcla de oportunidad y genio de Poe, de quien se traza una sucinta biografía que por sí misma merece el elogio. Edgar Allan Poe y el misterio de la bella cigarrera es un estupendo híbrido de investigación y narración que se propone como un ensayo sobre un misterio real donde la imaginación literaria halla su soporte y su riesgo. Un libro que deleitará a los apasionados del crimen y a los admiradores de Poe, y sin duda al lector encantado de advertir los disfraces de la verdad.

Edgar Allan Poe y el misterio de la bella cigarrera
Daniel Stashower
Traducción de Miguel Temprano García
Alba. Barcelona, 2010
408 páginas. 23 euros

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Recuerdos de un centenario moribundo
Por Carlos GALILEA

A Chico Buarque le interesa la memoria selectiva. Leche derramada es un soliloquio en el que el protagonista cuenta su vida. La radiografía de una derrota familiar y la decadencia de una élite clasista y reaccionaria

"Cuando salga de aquí nos casaremos en la hacienda de mi feliz infancia, al pie de la montaña. Te pondrás el vestido y el velo de mi madre, y no lo digo porque me haya puesto sentimental, no es por la morfina". Desde la cama del hospital de Río de Janeiro en la que está postrado, Eulálio Montenegro d'Assumpção, cuyo tatarabuelo desembarcó en Brasil con la corte portuguesa, rememora su vida y la de sus antepasados.

En tiempos en que Francisco Buarque de Holanda se dedicaba sólo a componer y cantar canciones memorables se ganó la admiración de los brasileños. Basta su nombre, sin el apellido, para que todos sepan de quién se está hablando. Pero desde que le dio por escribir (y publicar) novelas algunos compatriotas le tratan con desdén. Esos conversos suelen tener intereses en el negocio literario y probablemente no soporten que un cantautor les birle el Jabutí, el premio literario de mayor prestigio en Brasil. En 1992 lo obtuvo con su primera novela, Estorbo; en 2004, con Budapest y, ahora, con Leche derramada. La primera vez, en más de cincuenta ediciones, que alguien gana tres veces en la misma categoría. No importa: nunca le considerarán un escritor.

Leche derramada, que se lee de un tirón, es un soliloquio en el que el hijo de un senador de la República cuenta en sistemático desorden cronológico una vida centenaria. Entre quejas, arrebatos de furia y momentos en los que se ríe de sí mismo, se dirige a su hija octogenaria, al tataranieto metido en turbios negocios y su amiguita con barriga al aire y aro perforándole el ombligo que le ofrecen unas rayas el día que cumple cien años -"fue mucho más fácil aspirar la coca que soplar las velas del pastel"- y a las enfermeras rencorosas -"salvo esa chica, ahora mismo no recuerdo su nombre"- que le duermen con la jeringa. Cuenta lo mismo, una y otra vez, con digresiones, omisiones, dudas... Los ancianos repiten las historias vividas para contárselas a ellos mismos y a Chico le interesa esa memoria selectiva -"es como si algunos recuerdos todavía me llegaran en barco y otros ya por correo aéreo"-.

En una antigua canción suya un liberto deliraba en un asilo inventándose un pasado glorioso. Eulálio d'Assumpção enumera las pérdidas, materiales y afectivas, sin asumirlas del todo: la mansión neoclásica del barrio de Botafogo, el chalet en la playa de Copacabana o la hacienda de doscientas hectáreas al pie de la montaña vuelven a hacerse presentes, reales. Muchas son las letras de canciones de Chico en las que el sujeto es femenino y, en Leche derramada, está Matilde, vital y espontánea -"salía de la iglesia como quien sale del cine Pathé"-, vista por los ojos de un marido represor -"sentí que la ira ciega que me producía su alegría era anaranjada"-.

Sus palabras radiografían el derrumbe familiar -hasta de esa cama de hospital amenazan despojarle- desde los tiempos en que los Assumpção poseían fortuna y buen nombre. Decadencia de una élite económica, clasista y reaccionaria, que Chico conoce bien. "Aquí no gozo de privilegios, grito de dolor y no me dan mis opiáceos, todos dormimos en camas chirriantes, sería incluso cómico, yo aquí, con los pañales todos cagados, presumiendo de buena cuna".

Leche derramada
Chico Buarque
Traducción de Ana Rita da Costa García Salamandra. Barcelona, 2011
187 páginas. 12 euros
 
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Cuentos rusos
Por Lluís SATORRAS

Narrativa. Francesc Serés, escritor verdaderamente bilingüe por nacimiento (hijo de Zaidín, pequeña población de Huesca, junto al territorio autónomo de Catalunya) y por vocación (sus libros los traduce él mismo al español), celebra en lo bueno y en lo malo la vida y la cultura rusa durante el último siglo, desde la perspectiva hispánica, o sea, desde el otro extremo de Europa.

Es uno de sus mejores libros que se compone de historias cortas pero posee una unidad fundamental, una estructura muy definida, como un raudo travelling hacia el pasado mediante la lectura de unos cuentos de supuestos autores rusos, de ahora y de muchos antes.

Para dar fuste a sus propósitos, el autor construye una maquinaria precisa aunque ligera, un par de prólogos, uno de la supuesta traductora y antóloga rusa, espejo en el que se miran los relatos que vendrán a continuación, y otro del propio Serés, testimonio vital y entusiasta. Y no faltan las falsas biografías de los supuestos autores, un procedimiento ya bien arraigado en nuestras literaturas. Todo ello proporciona un plus de verosimilitud al conjunto y casi podemos creernos que estamos leyendo una pequeña historia de la literatura rusa. Entre los cuentos dedicados a la Rusia actual, hay uno, estupendo, que presenta una serie de pinturas de mujeres que representan a las generaciones sucesivas de una familia, todas ellas figuras similares como si fueran matrioskas o muñecas rusas, una metáfora de la eterna Rusia y una inmersión en el pasado como va a ser todo el libro. Asistiremos a la entronización del ajedrez, a un episodio de la vida en Siberia, a las vicisitudes de un grupo de perseguidos por los comunistas a los que solo les consuela un lírico e intemporal refugio en tiempos pretéritos, la desolación posterior a la catástrofe de Chernóbil, la manipulación de la cultura a través de la censura y la burocracia, una parodia de la guerra fría, y finalmente nuevas versiones de historias folclóricas. Serés lo presenta y lo escribe con la meticulosidad de un historiador pero también con la desenvoltura de un literato.

Cuentos rusos
Francesc Serés
Mondadori. Barcelona, 2011
225 páginas. 17,90 euros

Libro electrónico: 12,99 euros

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Stone Junction, una epopeya alquímica
Por Luis DE LEÓN BARGA

Narrativa. Más que una novela de formación, Stone Junction, una epopeya alquímica es una actualización moderna de la leyenda de los caballeros de la Mesa Redonda y el Santo Grial. Como en toda fábula que se precie, ocurren muchas cosas, y los dos ejes de la narración, por un lado el joven Daniel y por otro sus maestros, ambos contados en tercera persona, se ramifican en múltiples historias menores que, a veces, redundan con exceso en lo que ya sabemos o intuimos.

Pero no es tanto que el autor, Jim Dodge (California, 1945), pierda las riendas de su narración, como que necesita una oposición entre ambas líneas narrativas para alimentar el enigma filosófico que guía la novela, y que no es otro que la búsqueda del conocimiento representado por un gigantesco diamante. El libro está escrito con un estilo realista, minucioso en sus descripciones de ambientes y personajes, y toma de la novela negra americana el mundo de los que viven al margen de la ley, los outlaws. Pero como en toda fábula, lo decisivo no es tanto el camino recorrido como el cambio que los distintos encuentros y sucesos producen en nuestra conciencia. Jim Dodge pertenece a esa clase de escritores que al igual que el prologuista de esta novela, Tomas Pynchon, gustan del realismo simbólico, la complejidad narrativa, cierto aire visionario y la mezcla de los géneros. Pero a diferencia de Pynchon, Dodge es un escritor minoritario pese a que literariamente no desmerece frente al anterior. Tal vez influya en ello el ser un escritor tardío y de escasa obra. Stone Junction gustará a los lectores que aman las leyendas artúricas, la magia con mayúscula y las brujas modernas. Pero también a los que disfrutan con las novelas de carretera y los personajes memorables como son los componentes de la sociedad secreta que se encarga de la educación de Daniel tras el asesinato de su madre, y que ejercen los más dispares oficios (jugadores profesionales, ladrones de cajas fuertes, transformistas, diseñadores de drogas, alquimistas...). En definitiva, un libro original que por su afán didáctico se sale de lo estrictamente narrativo para adentrarse en el relato filosófico.

Stone Junction, una epopeya alquímica
Jim Dodge
Traducción de Mónica Sumoy Gete-Alonso
Prólogo de Thomas Pynchon
Alpha Decay. Barcelona, 2011
537 páginas. 20 euros

Articulo : http://www.elpais.com  02/04/2010