samedi 16 avril 2011

Warum schreiben Sie in Deutsch?

Warum schreiben Sie in Deutsch?

No debe extrañar la excelente acogida que ha recibido la obra del narrador argentino Patricio Pron (1975) por parte de la crítica española -lo compara e incluso dice que supera a Sebald, Handke, Bernhard, Jelinek- y la de su país natal, que lo saluda como heraldo de una soberbia irrupción en nuestra literatura. Autor de cuatro novelas y tres colecciones de cuentos, Pron, doctorado en filología en Gotinga, residente en Madrid, parece destinado a una destacada carrera o, al menos, un sitial conspicuo entre el reducido grupo de prosistas latinoamericanos radicados en Europa.

El mundo sin las personas que lo afean y arruinan (Mondadori, 2010, 216 páginas, $12.000), de reciente aparición, según la contraportada del tomo, "ratifica la calidad de su escritura incisiva, poderosa y certera". Lo anterior es bastante cierto aunque, en el caso de Pron, habría que agregar otro elemento, la originalidad que, en su caso, es una originalidad sui generis, a ratos extrema. A primera vista, estamos ante narraciones escritas en castellano pero, a poco andar y con algo de conocimiento, nos damos cuenta que se trata de textos que se ajustan enteramente a la estructura morfosintáctica del alemán: el sujeto en cualquier parte, el verbo al final, oraciones interminables, compuestas de múltiples cláusulas subordinadas, entre otros rasgos, otorgan a estas excéntricas ficciones un inequívoco carácter germánico. Si a ello agregamos que todas transcurren en pueblos y ciudades de Alemania por lo general desconocidos, de nombres muy largos, con personajes de esa nacionalidad, que piensan o hablan en extensos parlamentos, conteniendo una infinidad de expresiones teutónicas, la hipótesis previa se confirma: prevalece la impresión de que Pron, un notable cuentista, es también un consumado experto en lingüística que subvierte el español para explorar nuevas fronteras de significado.

En ninguno de los títulos del ejemplar esto es más evidente que en "Contribución breve a un diccionario biográfico del Expresionismo", que ocupa la parte central del libro y tiene unas 50 páginas. Al comienzo, podría creerse que estamos ante algo parecido a La literatura nazi en América, de Bolaño, culta tomadura de pelo e incitación intelectual. Sin embargo, esa idea se disipa enseguida. Pron es serio, absolutamente serio y se atiene a la labor de entregarnos crónicas de poetas, novelistas, pintores, dramaturgos y toda clase de artistas que participaron en el movimiento expresionista, antes o durante la Primera Guerra Mundial y en la República de Weimar. Tal vez muchos lectores desistirán de seguir esta avalancha enciclopédica sobre uno de los fenómenos estéticos más importantes del siglo pasado; con todo, para otros será una experiencia fascinante, un sistema de relaciones que refleja el mundo convulso, violento, desgarrado en la Europa de hace 100 años. En términos literarios, se trata de un trabajo imposible de juzgar, porque Pron se ciñe, de manera estricta, al estilo parco, impersonal, neutro de los diccionarios. Así, fuera de saludar sus dotes como recopilador de un complejo período, la perplejidad queda reinando al finalizar este minitratado.

"Las ideas" abre la serie mediante una perturbadora trama, que se desarrolla en Ausleben, al sur de Magdeburgo, en la ex República Democrática de Alemania. El pequeño Peter Möhlendorf, al que todos llamaban "der schwarze Peter", o sea, "Peter el negro", desaparece de su casa y se interna en los bosques aledaños. Frágil e inofensivo, el niño carece de todo motivo para tal proceder y pese a que dista de ser un líder, otros compañeros se le unen, conmocionando al villorrio. Hacia el desenlace, surge el recuerdo de una película, cuyo protagonista manifiesta: "Todos somos las ideas de nuestros padres, y nos esfumamos antes o después de ellos". "El viaje" se inicia cuando Marie, joven sirvienta en la pensión de la señora von Korkow, de Berlín, regresa a su aldea tras ser despedida por su amistad con Herr Maak, quien confunde Argentina con Marruecos en el mapa. "El estatuto particular" nos interna en las vidas de una singular pareja, compuesta por un escritor cesante y una mujer de oficio indeterminado, que adoptan, como forma de convivencia, un juego estrambótico y peligroso.

El resto de los relatos de El mundo... discurre por sendas similares, siempre insólitas, siempre inspiradas en ángulos inhabituales. Quizá Pron sea un gran fabulador, aun cuando dan ganas de preguntarle: warum schreiben Sie in Deutsch? (¿por qué escribe Ud. en alemán?).

 
Articulo : http://diario.elmercurio.com  16/04/2011