dimanche 22 mai 2011

Constanza ROJAS V./ De Talca a Constitución el tiempo rescatado por Cynthia RIMSKY

Nuevo libro "Ramal"
De Talca a Constitución el tiempo rescatado por Cynthia Rimsky
Por Constanza Rojas V.

La escritora chilena recorrió seis veces este ramal que en 2007 fue declarado Monumento Histórico. Así, escribió una novela que es en sí misma un viaje, una alternativa al tiempo que impone el progreso y un homenaje a las pérdidas.

Cynthia Rimsky (1962) ya no usa reloj. Hace un tiempo escuchó hablar del ramal que recorre desde Talca a Constitución, y fue a conocerlo. Se sintió avasalladora, prepotente con las personas que vivían en sus alrededores. Se dio cuenta de que ella traía el tiempo de la capital, muy distinto al de los lugares por los que viajó. De esa sensación, entonces, nació la novela Ramal . Y la decisión de no usar nunca más reloj.

Publicado por Fondo de Cultura Económica, el libro de la escritora chilena es en sí mismo un viaje. El protagonista proviene de una familia que emigró del sur a Santiago, y ahora emprende un recorrido por el ramal como parte de un programa de turismo que promete "rescatar" la zona. El personaje no sabe exactamente a dónde va ni con qué se encontrará. El narrador y el lector, tampoco.

En este viaje se yuxtaponen los dos tiempos que Rimsky percibió en las seis veces que recorrió el ramal. "El tiempo del progreso es diacrónico, tiene un antes y un después, las cosas se suceden linealmente: 'Soy pobre, y alguna vez llegaré a ser rico'. Pero en el campo hay un tiempo sincrónico, donde coexisten todos lo tiempos. Dices 'en esta casa vivía', 'ahí había un caballo'. Hubo gente que no quiso irse a la ciudad a vivir en el tiempo del progreso y se quedó, pero junto a toda la gente que se fue. Las cosas coexisten como fantasmas, es el tiempo de las cosas perdidas", dice Rimsky. Y tal vez si ella tuviera que concentrar su novela en una palabra, ésta sería "pérdida". La pérdida de cosas, personas, ideales, creencias, arraigos.

Está la casa patronal con el botero y sus tres solteronas, está el esquivo secreto para una buena fiesta del vino, una escuela que trata de sobrevivir con cuatro alumnos, la hierba a la que llaman "matapollos", y una cobradora de boletos que se las ingenia para estar en todas partes casi a la vez. Hay un Chile que va más allá de la empanada jugosa y la cueca bien bailada, porque Rimsky quiso que su novela no tuviera un tono sepia romántico. Que no fuera una idealización nostálgica del pasado, ni una utopía campesina. Rimsky apuesta por la contradicción, el contraste y la desacralización; y propone que un lugar, antes que todo, son las relaciones que establecen sus habitantes. Tanto así, que la mayoría de los personajes no tiene nombre propio, sino que son "el hermano", "la vendedora" o "el representante". Al mismo protagonista lo llama "el que viene de afuera".

Este personaje, además de ser un individuo, involucra también a una familia, y con cada eslabón de ésta, Rimsky propone una forma distinta de relacionarse con el tiempo. Se trata, además, de una familia con bastantes rasgos de la suya. El abuelo Bórquez era de la zona del ramal, su padre abrió una consulta dental en la calle Maruri, cerca de la Estación Mapocho, y nunca la trasladó a los barrios altos, a pesar de las peticiones de su mujer. La misma autora se inquietó también de que su padre dentista nunca emigrara, como sus pares, a zonas más acomodadas de la ciudad. "Pero, de repente, cuando fui al ramal me di cuenta de que eso no era un defecto, sino otra forma de vivir el tiempo, de no aceptar esta idea de progreso. Finalmente fue para mantener su libertad".

Como suele hacerlo, Rimsky se vale de distintos registros para construir este libro. Noticias, conversaciones por chat , y fotografías de sus travesías. Estas últimas las tomó ella misma, también la poeta Nadia Prado, su sobrino Lucas Rimsky, y fueron editadas por Andrea Goic. A través de las imágenes, una vez de regreso en la ciudad, la autora pudo volver a viajar. Incluso, en ocasiones, encontró en ellas ideas que en terreno le fueron esquivas.

-¿Qué lugar tiene el ramal dentro de la identidad chilena?
-Ahí está el valor de todas las contradicciones. Por una parte es la historia, pero por otra, la ruina. Todo lo que es el abandono, la miseria. Pensé mucho acerca de cómo se rescatan estos lugares valiosos, porque el ramal fue declarado Monumento Histórico en 2007. Lo que pasa es que en Chile está el concepto de que se reconstruye el tren, la iglesia y la casa-hacienda. Pero eso no es nada, son objetos. Lo que se debería tratar de preservar son las relaciones entre las personas, de la gente con la naturaleza, con los objetos, la manera artesanal en que producen las cosas. Todo el sistema de relaciones. Lo bello es cómo la gente habita ese lugar. En el fondo, son porciones de tiempo que nos quedan.

 
Articulo : http://diario.elmercurio.com  15/05/2011

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