dimanche 22 mai 2011

Paula VARSAVSKY/ Jean ECHENOZ: "En el arte, la época de los héroes ya pasó"

Entrevista Novelista francés
Jean Echenoz: "En el arte, la época de los héroes ya pasó"
Por Paula Varsavsky
 
El narrador fue una de las estrellas internacionales de la última Feria del Libro de Buenos Aires. De sus relaciones con el noveau roman , la música y su generación habla el autor de la novela Correr , protagonizada por el atleta checo Emil Zátopek.

Jean Echenoz (Orange, 1947) se sintió a sus anchas en Buenos Aires. Era su primera visita a la capital argentina y se mostró amable, algo vacilante e irónico en sus conversaciones. Con la soltura, tal vez, que da el reconocimiento internacional. Además de contar con catorce libros publicados, el autor ha sido galardonado con los premios más importantes. Entre otros: el Premio Médici por su novela Cherokee y el Premio Goncourt por Je m'en vais . En la actualidad, junto con Patrick Modiano, es uno de los novelistas franceses de mayor prestigio. Su obra ha sido traducida a veinte idiomas, incluido el castellano. La más reciente es Correr , publicada en 2010 por Anagrama: un retrato bellamente armado del legendario corredor checo Emil Zátopek, obrero de una fábrica de zapatos.

"Emil comenzó a correr por obligación cuando los nazis invadieron Checoslovaquia y continuó corriendo bajo otro régimen autoritario. No se puede hablar sobre él sin tener en cuenta el contexto histórico en el cual le tocó vivir", comenta el autor de la novela que se abre con la invasión nazi y que se cierra con la primera invasión a Praga y los tanques soviéticos en 1968.

No es la primera vez que personajes reales se incorporan a las ficciones de Echenoz. Ya había sucedido en Ravel (2006) sobre el compositor de "Bolero".

Sus orígenes como crítico de jazz

-Usted publicó su primera novela titulada "El meridiano de Greenwich" en 1979. ¿Cómo era su relación con la literatura francesa en esa época?
-Lo que se leía después del nouveau roman y de la revista Tel Quel era una literatura experimental. Sin duda, se trataba de una forma de escribir necesaria, pero en la cual la ficción novelesca no tenía mucha cabida. Se leía eso y teoría. En los años setenta, en Francia, también se leía mucho psicoanálisis, filosofía, textos científicos. Se seguían escribiendo novelas; sin embargo, me parece que era un género al que no se le daba mucho crédito. Fuera de los clásicos o los textos experimentales, quedaba poco para leer. En aquel momento le prestaba atención a la novela policial, tanto en Francia como en el exterior. Mi primera novela pretendía ser un texto policial clásico. Me llevó tiempo publicar esa novela, varias editoriales me la rechazaron, hasta que encontré a la editorial Minuit.

-¿Qué hacía antes de comenzar a escribir?
-Mi primera novela comencé a escribirla en el año 1976, antes de eso no hacía nada.

Llegué a París en el año 1970. Inicié estudios de sociología, que rápidamente abandoné. No sé cómo me las arreglé para vivir, leía, iba al cine, caminaba por París. Fueron años de tranquilidad, en cierta manera, una especie de ocio activo.

-Usted ha publicado todos sus libros en la misma editorial, ¿cómo es su relación con el editor?
-Cuando publiqué mi primera novela, Minuit me pareció ideal porque es una editorial literaria, con gusto por la diversidad, austera y fascinante al mismo tiempo. A lo largo de los años, me ofrecieron publicar en otras editoriales, pero yo preferí ser fiel a las ediciones de ellos, de esto hace treinta y dos años. Durante una época también fui asesor literario.

-En la década del setenta comenzaron a publicarse otros novelistas franceses, que también se tradujeron al castellano, como Pierre Michon, Moleskine, Patrick Modiano. ¿Cómo se sitúa respecto de sus contemporáneos? ¿Los lee?
-Bueno, no conformamos un grupo, los leo, de acuerdo a lo que me va interesando.

-Sus novelas tienen pocos elementos psicológicos. Sin embargo, abundan en datos sociológicos. Pareciera que la sociología lo marcó.
-Me agradan las novelas psicológicas de Henry James o Marcel Proust, como lector. En cuanto a narrador de historias, no me gusta entrar en esos aspectos porque creo que puedo caer en un cierto sentimentalismo. Prefiero que los rasgos caracterológicos de los personajes, sus ideas o sus sentimientos aparezcan a partir de la relación de los personajes con su entorno.

-En uno de sus libros, en una sola línea, hay una alusión a dos músicos de jazz , uno de ellos es Billy Taylor.
-Fui crítico de jazz . Es un género musical que me fascina, incluso toqué el saxofón en una banda. Me parece que es una música que existió basada en héroes, el último fue Taylor. Sé que es un poco reaccionario lo que voy a decir, pero creo que, después, continuó en base a la repetición y la técnica. La época de los héroes, en el arte, ya pasó.

-Más allá de la música, que en sus novelas aparece en "Ravel" y "Al piano", también se ven representadas las otras artes, la pintura, el cine.
-Me parece normal convocar a las otras artes en la construcción de una ficción. En uno de mis libros, Cherokee , dado que un contexto que yo imaginaba correspondía de manera bastante precisa al estilo de una pintura de Heidrich, en lugar de desviarme para describir el paisaje, tomé la referencia a ese cuadro. En mis primeras novelas, en particular, intenté utilizar herramientas cinematográficas. El trabajo de montaje, también el enmarcado, los movimientos de cámara. Tengo tendencia a visualizar las cosas antes de escribirlas. Hay tantas referencias del cine que me han marcado: Hitchcock, Fritz Lang, películas policiales. Luego, hay películas, no necesariamente de arte, que inspiran la escritura. Un día vi por televisión una película de Jim Jarmusch que se llama "Broken Flowers". Tal vez no se trate de una gran obra, pero me dio la pauta de que perdía el tiempo escribiendo un libro tonto y que tenía que dejarlo y escribir otro. Hay ciertos objetos cinematográficos que brindan ese impulso para que uno se ponga a escribir.

"Soy muy viejo para trabajar de noche"

-Su prosa está muy trabajada, usted dice que escribe con relativa lentitud. ¿De qué manera lo hace?
-Lo ideal sería que todo fuera útil o que nada fuera inútil, no sé cómo decirlo. Que haya una especie de condensación y que no aparezca una imagen que no tiene nada que ver con la historia. Sería importante que todo lo que está escrito sea necesario. Tanto la información como la prosa deben estar sujetas al ritmo. Lo más complicado es escribir un primer borrador, una vez que la primera versión está más o menos definida, el trabajo vuelve a aparecer de una forma que ya es más sencilla, lo que hay que hacer es equilibrar los elementos que componen el relato.

-¿Tiene alguna clase de ritual para escribir?
-Cuando estoy trabajando en una novela, lo hago por la mañana. Me levanto temprano, empiezo a pensar en el texto; en el momento en que alguna frase comienza a desarrollarse en mi mente, voy a darme una ducha y, luego, me siento a escribir. Así todas las mañanas. No puedo trabajar en la tarde, me aburro. Soy muy viejo para trabajar de noche...

-La tecnología y la técnica también aparecen en sus novelas, el mundo contemporáneo. ¿Le interesa el tema?
-En cuanto a la tecnología, hay varias cosas, en mi novela Nosotros tres , hay un terremoto que destruye Marsella y después hay una especie de nave espacial reparadora. La destrucción de Marsella, quizá, sea un arreglo de cuentas porque nunca me llevé bien con esa ciudad. En el cine, esto sería un problema, requeriría una enorme cantidad de extras y de escenarios costosos, en cambio en una novela, se puede relatar fácilmente. Eso se imponía en la novela. No sabía previamente sobre esos temas, mi interés por relatarlos me llevó a realizar varias investigaciones técnicas, leí muchos textos sobre terremotos, sobre el de Lisboa, por ejemplo. Asimismo, leí una vasta bibliografía sobre temas espaciales y cohetes. Esta es la forma en que construyo mis novelas.

 
Articulo: http://diario.elmercurio.com  22/05/2011

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