dimanche 22 mai 2011

Romina DE LA SOTTA DONOSO/ Gustav MAHLER según Juan Pablo IZQUIERDO

Homenaje Este miércoles se cumplen cien años de la muerte de un genio:
Gustav Mahler según Juan Pablo Izquierdo
Por Romina de la Sotta Donoso

El director que emprendió hace 30 años el Ciclo Mahler en Chile retrata al músico bohemio y habla del valor de su legado. "El ciclo sinfónico de Mahler es una sola sinfonía", dice, y recuerda cómo Bernstein y Scherchen dirigían sus obras.

Una vez en Londres, me invitó a cenar una nieta de Mahler. Al entrar veo que ahí está, en un marco, el manuscrito original de la Décima Sinfonía. Me impresionó mucho porque hay unas frases desgarradoras que revelan como ser humano a Mahler. Dice él: 'Alma, no me dejes', y lo escribe en una parte muy desgarradora de la obra. En Mahler hay una búsqueda del hombre, tal como la hay en Dostoievksy, a quien admiraba mucho. Para él, era el ejemplo a seguir", dice el director orquestal Juan Pablo Izquierdo.

"Hay una anécdota muy interesante. Están en un café de Viena Schoenberg y sus dos discípulos Webern y Berg, con Mahler. Mahler, quien fue un gran protector de Schoenberg, le aconseja que sus alumnos estudien a Dostoievsky. Webern dice 'sí, maestro. Pero lo que Dostoievsky significó para su generación para nosotros es Strindberg'. O sea, ya había empezado la era del expresionismo".

Agrega que "su música siempre está en los límites. Y según se cuenta, su dirección orquestal también lo era".

-¿Se dice que era muy atormentado. ¿Marcó esto su obra?
"Absolutamente. Hay caricaturas de la época que lo muestran como un hombre muy expansivo, que al conducir hacía una géstica casi demoníaca. Como director de orquesta era una fiera, de una exigencia tremenda, hay muchos cuentos al respecto. Está el diario de un barítono de la Ópera de Viena, que él dirigió. Decía 'hoy estuvo ensayando este señor, Mahler, y es abominable, un déspota'. Y así va aumentando el tono, hasta que de repente llega la función y escribe 'Esto es una cosa angelical, nunca había podido dar tanto como ahora'".

Mahler, dice Izquierdo, "fue genial como director, creó escuela. Y como compositor escribió diez sinfonías, la última inconclusa, y 'La Canción de la Tierra' que es prácticamente una sinfonía con voces, aparte de obras como las 'Canciones a la muerte de unos niños' y las 'Canciones de un Caminante'. Pero, sin ninguna duda, lo más característico de la música de Mahler es la sinfonía".

-¿Cuál es la herencia musical que toma Mahler? ¿Desde dónde parte?
"Él es un gran continuador de la escuela vienesa. La presencia en él de Schubert, Beethoven y Bruckner es muy fuerte. También están Brahms y, atrás en la distancia, Bach, quien está muy presente en toda la escuela vienesa, y ejerce una enorme influencia en el contrapunto. Por ejemplo, la utilización de los motivos en el último movimiento de la Quinta de Mahler es muy cercana a Bach".

-¿Qué hizo Mahler con esta herencia?
"Hizo una ampliación de lo que significa la sinfonía. Una vez está mirando un paisaje muy impresionante, y le dice a su asistente Bruno Walter, 'todo esto está en la Tercera Sinfonía'. Tenía una conexión muy grande con la naturaleza y quiere entrar con todo esto en la sinfonía. Evidentemente hay un gran antecedente, la Novena Sinfonía de Beethoven; ahí nace la tendencia de incorporar voces y textos a la sinfonía".

-¿Es cierto que Mahler reformuló el género de la sinfonía antes de los 30 años ?
"Efectivamente su Primera Sinfonía la escribió muy joven, y su innovación fue que manteniendo la estructura general de la sinfonía, de cuatro movimientos, la expande porque hay una historia que está relatando. Hay una narrativa que cuando se estrenó la sinfonía se publicó en los programas. En eso tiene mucha conexión con los poemas sinfónicos de Liszt. Pero estas referencias literarias las retiró después porque se prestaban a malentendidos; la gente quería ver cosas concretas, saber si estaban ahí los árboles o los pájaros".

-Esta vocación literaria de la música también está en Richard Strauss y en Wagner...
"Claro, pero ellos estaban en la búsqueda de la obra de arte total. Mahler era director de la Ópera de Viena, y dirigía óperas, pero curiosamente nunca compuso una ópera. Sin embargo, en sus sinfonías pone todas estas narrativas que se escuchan musicalmente".

-¿Y qué podemos decir de las combinaciones instrumentales que utilizó y que permiten que sus sinfonías suenen tan nítidas como si fuera música de cámara?
"Eso es muy importante. Mahler usó orquestas enormes, pero en sus sinfonías hay mucho trabajo de música de cámara. El margen sonoro es muy grande: va del sonido gigante a lo más pequeño. Por ejemplo, el scherzo de la Cuarta Sinfonía es con un violín solista, afinado de una manera distinta que suena como símbolo de lo diabólico".

-¿Qué recomendaría para una audición guiada?
"Puesto que hay un fuerte aspecto autobiográfico en sus sinfonías, recomendaría ir escuchándolas una por una, en el orden en que fueron compuestas. El ciclo sinfónico de Mahler es una gran sinfonía. Por cierto que hay un desarrollo compositivo y armónico, y nuevas búsquedas de orquestaciones, pero las sinfonías se van sucediendo unas a otras, incluso con las mismas temáticas".

-¿Por ejemplo?
"Cuando uno escucha o dirige la Primera Sinfonía de Mahler entra en este universo donde está el hombre frente a la naturaleza cósmica, que en general es el hombre luchando, desgarrado, y que está en todas las sinfonías. La canción sobre la eternidad, en el cuarto movimiento de la Cuarta Sinfonía, ya estaba en la Tercera. Es una búsqueda continuada. Hay otra cosa que es muy importante: Mahler hace citas de temas folclóricos. Por ejemplo, en el lento de su Primera Sinfonía está la canción de Fray Jacobo. Es lo mismo que hace Bruckner, con quien tenía una relación ambivalente. Fue su discípulo por un tiempo, y le influyó tremendamente, pero Mahler quiso distanciarse de Bruckner e incluso habló mal de él. No obstante, fue Mahler quien financió la primera edición de las obras completas de Bruckner".

-¿Qué tan religioso es Mahler?
"Hay una frase de Bruno Walter que me parece muy adecuada. Dice 'Mahler buscaba a Dios, Bruckner estaba con Dios'. La búsqueda filosófico-musical de Mahler es muy fuerte".

-¿Qué puede comentar sobre la relación de Mahler y su esposa, Alma, aparentemente tan tormentosa?
"Parece que tenían algunas dificultades, pero uno nunca sabe. Ella tenía un cierto resentimiento, porque había sido compositora y estar al lado de Mahler no era como para seguir escribiendo música".

-Mahler dice que es tres veces apátrida. ¿Es fuerte su desarraigo?
"Cuando dirigió la Ópera de Viena se mezclaron su enorme exigencia y el antisemitismo. Empezó a haber críticas fuertes, y ahí se puede haber sentido desarraigado".

-Y se fue.
"Claro, lo atacaron y viajó a Estados Unidos, y estuvo de director de la Filarmónica de Nueva York, donde nunca se encontró. Tenía 50 años, pero era un hombre muy gastado. Lo trataron difícil porque era dominante. Hay una anécdota: lo convidan los auspiciadores de la orquesta a una recepción y lo hacen hablar. Y él dice que había que hacer tal cosa, que aquél otro no servía para nada... Fue una sesión crítica. Y después se dieron cuenta de que tenían detrás de la cortina un notario. Le hicieron una trampa. No siguió en Nueva York y al poco tiempo murió en Viena".

Vida o muerte

Lo primero que Izquierdo escuchó de Mahler, en la infancia, fueron la Cuarta Sinfonía y las "Canciones a la muerte de unos niños". "Pero entré en conocimiento maduro de todas las obras de Mahler cuando tenía 19 años. Ahí empezaron a aparecer sus sinfonías en versiones como la de Klemperer. Los alumnos del Conservatorio nos avisábamos por teléfono y nos juntábamos a escucharlas".

Partían los años 50. Izquierdo se convirtió en alumno de Hermann Scherchen, entre 1957 y 1961. En 1966 ganó el concurso Mitropoulos y la Filarmónica de Nueva York lo nombró director asistente, cuando el titular era Leonard Bernstein.

-¿Qué tan valorado en vida fue Mahler?
"Él mismo estrenó sus sinfonías y éstas causaron conmoción. Por ejemplo, el estreno de la Octava Sinfonía, en München, fue un acontecimiento europeo. Había gente que viajaba especialmente a escucharla. En algunos círculos, sus obras eran consideradas muy revolucionarias; Brahms, por ejemplo, lo apoya como director de orquesta, pero no se refiere a su música".

-¿Después de que muere, desaparece de las salas de concierto?
"Durante un tiempo se siguió tocando su música, Bruno Walter estrenó 'La Canción de la Tierra'. Pero cuando Mahler murió, en 1911, en la cultura de Europa están entrando nuevas generaciones: el expresionismo y luego el surrealismo. Ahí él ya no tenía cabida. Además, durante la Guerra del 14 estas orquestas gigantes que él requería dejaron de existir. Cada vez se fue tocando menos. Schoenberg, quien adoraba a Mahler y su música, cuando está en Estados Unidos, en 1933, comenta '¿cómo sería escuchar una sinfonía de Mahler hoy día?'. Ya estaban en otra cosa. Las 'Canciones a la muerte de unos niños' y la Cuarta Sinfonía se siguieron tocando siempre. Pero las otras no. Las hallaban demasiado grandes".

-¿Y cuándo se rescata su obra?
"Bernstein fue el primero en hacer el Ciclo Mahler en Estados Unidos, en los 60. Me tocó eso cuando fui asistente de la Filarmónica de Nueva York. Los músicos tenían mucho entusiasmo, pero decían 'esta cosa tan gigante como que no la podemos abarcar'".

-¿Cómo lo conducía Bernstein?
"Bernstein era una admirador de Mahler, y lo dirigía maravillosamente, de una manera muy personal, muy libre, muy como debe ser. Hay versiones suyas extraordinarias".

-¿Y en Europa qué sucede?
"Scherchen, mi maestro, tocó siempre Mahler. Cuando recién me había tomado como alumno, lo vi en Colonia, en un programa con la Décima Sinfonía. Fue impresionante. Cuando dirigía ese Adagio era una cosa extraordinaria, como del fin del mundo. Y también dirigió la Quinta aquí en Chile, con la Sinfónica, en 1961".

-¿Eran muy distintas las interpretaciones de Bernstein y Scherchen?
"Son las dos personas más distintas del planeta, pero ambos tienen una actitud casi filosófica frente a Mahler. Lo hacen como una cosa de vida o muerte. Una vez me contrataron para una gira de la Filarmónica de Nueva York. Llevaba Bernstein en el repertorio la Quinta de Mahler y antes de entrar nos dijo a mí y a un amigo de la orquesta 'no puedo hacerlo, no puedo dirigir. Tóquenme los dedos'. Eran como mármol. Pero el resultado fue memorable, era algo que sobrepasaba al individuo. Y lo mismo Scherchen en el Adagio de la Décima. Era como si se hubiera descubierto un mundo nuevo".

-¿Cuál es, a su juicio, el legado de Mahler?
"En lo musical, que sus sinfonías se siguen tocando. Y, desde el punto de vista histórico, que hay una continuidad perfecta entre Mahler, Schoenberg, Webern y Berg. Mahler fue el inspirador de la Segunda Escuela de Viena, dejó sucesores y tuvo una enorme influencia".

La irrupción de Mahler en Chile

Cuando Juan Pablo Izquierdo asume en 1980 la dirección titular de la Orquesta Filarmónica, aumenta a cien los músicos de la agrupación, y la reforma, fortaleciendo con invitados extranjeros aquellas familias instrumentales donde no había maestros. Luego vino el primer y gran recordado proyecto: iniciar el Ciclo Mahler en Chile. "Alcancé a dirigir las primeras seis sinfonías y 'La Canción de la Tierra, y ahí me tuve que ir", recuerda Izquierdo.

-¿Cómo fue acogida su idea?
"La administración del teatro estaba muy reticente, dijeron 'esto va a ser un desastre económico, ¿quién viene a escuchar sinfonías de Mahler?'. Pero la gerencia defendió mi posición. Y empezamos a dar las sinfonías, dos por año. Salvo la Primera, para la orquesta eran primeras audiciones. Fue muy intenso".

-¿Cómo lo recibió el público?
"Fue el éxito más grande que ha tenido la temporada del Municipal. Cuando poníamos una sinfonía de Mahler, tú estabas absolutamente seguro de que no quedaba ni una silla desocupada. De hecho, cuando yo abandoné el teatro íbamos al cuarto abono. Porque el tercero ya no daba abasto. Entonces se grababan todas las funciones, hacíamos una selección de las mejores tomas y la entregábamos a la semana siguiente a los abonados, en cassette y a precio de costo, por supuesto".


Articulo : http://diario.elmercurio.com  15/05/2011

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