samedi 4 juin 2011

Evelyn ERLIJ/ Isabel ALLENDE, en la piel de una adolescente descarriada

Entrevista Llega la última novela de la escritora superventas:
Isabel Allende, en la piel de una adolescente descarriada
Por Evelyn ERLIJ

En El cuaderno de Maya , la autora narra el pasado y el presente de una joven "gringa" rebelde que llega a Chiloé escapando de la policía y de la mafia estadounidense. Drogas, juventud indómita, violaciones y alcohol son algunos de los duros temas que trata la novela, el primer libro que publica Allende tras obtener el Premio Nacional de Literatura.

"Un obelisco de pelos pintados en cuatro colores primarios con una argolla en la nariz". Así cree Maya Vidal que su abuela Nini, una chilena exiliada en Estados Unidos, la describió a su viejo amigo Manuel, el encargado de esconderla en los confines del sur de Chile, en una isla de Chiloé. Tiene 19 años y la persigue el FBI, la Interpol y una mafia de Las Vegas. Vivió en la calle, practicó la prostitución esporádicamente y por sus venas pasaron todas las sustancias tóxicas imaginables, desde alcohol hasta los diversos tipos de drogas disponibles en el turbio mercado ilegal.

Su padre es chileno, su madre -que la abandonó- es danesa, su abuela es exiliada política y su abuelo -no de sangre, pues ése murió en la dictadura de Pinochet- es un astrónomo que murió en 2005, año que marcó el inicio de su perdición. Desde que llegó a Chiloé comenzó a escribir un diario regalado por su Nini, donde relata su oscuro pasado en Estados Unidos y su nueva vida en la soledad del sur chileno.

Esta historia, que parece a simple vista una novela juvenil con aires policiales, es la última creación de la escritora chilena Isabel Allende. El cuaderno de Maya es su primera publicación luego de ganar el Premio Nacional de Literatura -aunque por entonces ya la tenía escrita- y es el libro que sucede a La isla bajo el mar (2009), la que tardó cuatro años en investigar y escribir. En su casa en Los Angeles, Estados Unidos, y a un día de partir a España, donde este viernes estuvo presentando su nuevo trabajo en la Feria del Libro de Madrid, Allende cuenta que cuando sus nietos leyeron su novela de 2009 ésta no les gustó.

"Me pidieron que escribiera algo que les interesara a ellos. La sugerencia me pareció ideal: podía escribir una historia joven, con suspenso, que no requiriera años de estudio. Así nació la idea de El cuaderno de Maya ", explica la autora.

Si bien el libro llega a Chile el próximo miércoles y el lanzamiento oficial será a fines de agosto, la novedad no radica en que visitará el país, sino en que ésta será en formato de gira, cual estrella de rock: Allende recorrerá varias ciudades de norte a sur para compartir con sus lectores.

-¡Las cosas de la vida! Nunca me imaginé que me iban a comparar con una estrella de rock. La gira se me ocurrió en la ceremonia del premio y la intención jamás fue convertirme en celebridad, no voy a recibir aplausos, sino a agradecer personalmente a mis lectores. No soy rockera ni futbolista, soy una contadora de historias. De estrella no tengo nada.

Una novela joven

Aunque es una ciudadana del mundo, en su última novela Allende vuelve a escribir sobre Chile, su país. "Quería un lugar muy remoto donde Maya pudiera esconderse, por eso se me ocurrió Chiloé, que tiene un paisaje extraordinario, una cultura atemporal y una mitología que me permitía explorar el aspecto mágico y onírico de la vida, que siempre me interesa", afirma la autora, isla a la que fue acompañada de un guía para conocerla en profundidad.

El cuaderno de Maya no es una novela histórica como han sido los últimos trabajos de Allende, pero aun así la historia requirió investigación, aunque también algo de introspección y mucha observación. El tema de los estupefacientes en los jóvenes no es ajeno a la escritora, quien ha contado en la prensa los problemas de drogadicción de los hijos de su marido Willie Gordon, una de los cuales falleció por una sobredosis. No obstante, afirma que su protagonista no se basa en nadie en particular.

-¿Le fue difícil ponerse en la piel de una adolescente conflictiva y descarriada como Maya?
-No fue difícil, porque creo que yo habría sido como ella si me hubiera tocado nacer en estos tiempos y vivir en las circunstancias de ella. El personaje tiene aspectos de mis nietas: atlética, aventurera, buena para escribir, curiosa, impulsiva, rebelde, pero también sentimental, generosa, querendona. Por suerte ellas no han pasado por el infierno de las drogas y la calle, como Maya.

-¿Por qué cree que hay tantas Mayas, tantas jóvenes autodestructivas?
-Tal vez estamos viviendo una crisis de valores. Las normas de antes ya no sirven y los jóvenes, desilusionados y con demasiadas opciones y tentaciones, se pierden. La familia y el sistema educativo también están en crisis. Hay drogas y alcohol en todas partes, los niños tienen acceso a toda la mugre imaginable en internet, los padres ya no pueden protegerlos de la vulgaridad, la violencia y la fealdad del mundo. En el caso de la droga existe además el hecho de que se ha penalizado y por eso florecen los carteles, las mafias, los crímenes, la corrupción. La guerra contra la droga lleva décadas y es evidente que está perdida, porque mientras haya demanda, habrá oferta. La drogadicción no es un problema militar o policial, sino de salud, y como tal debe enfrentarse.

-¿Se siente identificada de alguna manera con alguno de los personajes?
-En todos mis libros hay aspectos autobiográficos. ¿Por qué necesito contar una historia? Porque está relacionada con algo que me ha sucedido o que es muy importante para mí. En esta novela me identifico con Nini, la abuela chilena, cariñosa, brusca, intrusa, exagerada, dispuesta a todo por defender a su familia.

-Popo, el abuelo, es una figura ausente, pero a la vez muy presente en la vida de Maya. ¿Se basó en su experiencia personal para crear este personaje?
-Yo vivo rodeada de espíritus, primero el de mi hija, luego una corte de acompañantes invisibles, como mi suegra, mi abuela Hilda (por adopción), mis abuelos biológicos, y otros. También tengo acompañantes vivos, pero lejanos, como mis padres y un par de amigos a quienes invoco a cada rato. No veo fantasmas ni oigo voces reales, son imágenes y sonidos de la imaginación, de la constancia para recordar y la necesidad de darle a la vida una dimensión mágica.

-Podría decirse que es la primera vez que se adentra en un tema netamente policial. ¿Qué le atrajo de este género?
-Me gustan los desafíos en materia de escritura. Mi marido, William Gordon, escribe novelas policiales y muchas veces me comenta la escena que está puliendo. Es fascinante el proceso de crear una historia con suspenso, plantar a lo largo del texto las claves que llevan a resolución y encontrar un final inesperado. Se me ocurrió que podía plantearme una novela contemporánea, joven, con las características de un thriller , pero centrada en los personajes, como son todos mis libros.

Contra el patriarcado

-En el libro, la abuela es feminista; sin embargo, su nieta Maya no parece interesada en esa lucha. ¿Cree que el feminismo es un movimiento generacional en retirada?
-El feminismo ha cambiado, pero sigue vigente, falta mucho por hacer. Me irrita que algunas muchachas rechacen el feminismo porque les parece que no es sexy , pero aprovechan los derechos obtenidos por sus madres y abuelas. Piensan sólo en sí mismas y no ven que el 80 por ciento de las mujeres y niñas en el mundo viven en situación de desventaja y no saben que tendrán que hacer el doble de esfuerzo que cualquier hombre en el campo profesional para obtener la mitad de reconocimiento y respeto. Basta una guerra, un cataclismo, una crisis económica, un grupo fundamentalista en el poder para que las mujeres pierdan todo lo que tienen. Todavía mujeres y niñas son vendidas en matrimonio prematuro, trabajo forzado o prostitución, obligadas a tener hijos que no pueden mantener, violadas, mutiladas, golpeadas, apedreadas a muerte, quemadas vivas. Tenemos que terminar con el patriarcado, que se sostiene en el poder y la violencia, y reemplazarlo por una civilización en la cual haya paridad de hombres y mujeres en el manejo del mundo.

-En la novela toca el tema de la violación, un acto que recuerda que vivimos en un mundo dominado por los hombres; incluso a punta de fuerza física. ¿Qué opinión tiene respecto del escándalo sexual que está hundiendo al otrora poderoso Dominique Strauss-Kahn?
-Espero que este caballero se hunda en serio, a ver si otros hombres poderosos entienden que no están por encima de la ley y la decencia. Cuando yo era joven, se daba por sentado que una mujer que trabaja está expuesta a los avances sexuales de los hombres a su alrededor, sobre todo de sus superiores. Le sucedió a mi madre, a mí, a mis amigas, era casi inevitable. Las cosas cambiaron con Anita Hill, cuando acusó (en 1991) a Clarence Thomas, candidato a la Corte Suprema de los Estados Unidos, de acosarla sexualmente. Ninguna mujer antes se había atrevido a desafiar a la sociedad y exponerse a los chismes. El escándalo sacudió al mundo y hoy existen leyes para proteger a las personas en sus trabajos. Hill, con su valor y perseverancia, logró algo extraordinario. Tal vez esa pobre empleada de hotel logre que los hombres como Strauss-Kahn sepan que sus acciones tienen consecuencias. Se podría comparar esto con el caso de los curas pedófilos, que antes tenían total impunidad y que ahora tienen que enfrentar a la opinión pública y a la ley.

-Usted menciona en su libro el problema de la cría del salmón en el sur de Chile, industria que contaminó el fondo marino. ¿Cómo ha visto a la distancia el tema de la aprobación de HidroAysén?
-Me horroriza la corta visión de empresarios y gobernantes que, en aras del progreso inmediato, arruinan el medio ambiente. Por suerte ahora hay más información y más conciencia ciudadana, la gente se ha movilizado en masa para evitar la represa. Si hace unos años el público hubiera tenido información y conciencia, habría visto que el beneficio a corto plazo de las salmoneras, explotadas sin control, no compensaba el terrible problema que se crearía a futuro. Ahora el mar está contaminado, se arruinaron los pescadores artesanales, se desmembraron familias y hay miles de cesantes. Se podría haber creado una industria sostenible, con conciencia ecológica, capaz de competir en los mercados internacionales.

-Hace una breve mención a la paranoia en Estados Unidos tras el 11 de septiembre de 2001. ¿Le pareció bien el accionar del gobierno de Obama al asesinar a Bin Laden y lanzarlo al mar?
-En los Estados Unidos hubo mucho entusiasmo. El puntaje de aprobación de Obama subió considerablemente, como diríamos en Chile: se anotó un poroto. Lo hizo metódica y discretamente, como es su estilo, y logró lo que Bush no fue capaz de hacer en nueve años. En principio no me parece aceptable que un gobierno asesine a personas, ya sea en su propio territorio o afuera, como ha hecho la CIA a menudo, pero en este caso se trataba de la cabeza de una organización terrorista. La CIA empleó las mismas reglas de combate de Bin Laden. El hecho de lanzar el cadáver al mar se justifica, primero porque los musulmanes consideran que se debe disponer del cuerpo en 24 horas, y segundo porque si lo enterraban la tumba se convertiría en un lugar de peregrinaje para sus seguidores.

 
Articulo : http://diario.elmercurio.com  29/05/2011

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