samedi 18 juin 2011

Evelyn ERLIJ/¿Por qué el arte realista sigue fascinando al gran público?

A raíz de la muerte de Claudio Bravo Un estilo que se niega a desaparecer
¿Por qué el arte realista sigue fascinando al gran público?
Por Evelyn Erlij

Surgió como tendencia en el siglo XVII, pero ha logrado sobrevivir a los embates del tiempo y hoy sigue existiendo con fuerza, a pesar de que muchos lo consideran un estilo anacrónico y esnob. Su éxito llega al punto de que las obras de Lucian Freud, artista cuyo estilo toma elementos realistas, son las más caras del mundo. Tras la muerte de Claudio Bravo, surge la pregunta por el estado actual del realismo en el circuito del arte contemporáneo.

No hubo demasiada prensa, tampoco su nombre era tan conocido en Chile, su país natal. Sin embargo, al Museo de Bellas Artes llegaron cada vez más visitantes a la muestra "Bravo, visionario de la realidad". Los últimos días, las salas donde se exponía la retrospectiva del pintor realista, recién fallecido en Marruecos, estaban repletas. El boca a boca de un público impresionado por los cuadros de aquella exposición fue la clave del éxito.

"La gente se iba con una gran sonrisa, porque al mirar una obra, veía una bandeja y el título decía 'Bandeja', por lo que no salía con un signo de interrogación sobre la cabeza", recuerda Milan Ivelic, director del MNBA. Esto explica, en parte, por qué el arte realista, a pesar de ser una tendencia que tiene sus orígenes en el siglo XVII, sigue siendo popular hoy, en un momento en que bienales y galerías dan prioridad a obras de corte más experimental, que provocan, interpelan y que cuestionan la realidad en vez de afirmarla, como es el caso de trabajos del estilo de Claudio Bravo.

Al evocar aquella muesta, el curador y crítico de arte Justo Pastor Mellado opina: "La pintura de Bravo, en 1994, era lo más parecido a una certeza, después de más de una década de incertidumbre, donde nada era lo que parecía ser. Eso se explica sociológicamente, no artísticamente" .

El realismo dentro del arte se remonta a la época del Barroco, a los cuadros de Caravaggio, Velázquez, Rembrandt y otros pintores holandeses y españoles. "Después está el realismo del siglo XIX con acento en lo social, como las pinturas de Gustave Courbet. Luego vino el realismo del siglo XX, que tiene varias facetas. En el caso de Bravo, se trata de un realismo ilusionista, que embellece y acicala la realidad", explica el crítico de arte Waldemar Sommer sobre el estilo del pintor chileno, muchas veces confundido con el hiperrealismo, una tendencia artística en que se reproduce la realidad a partir de una imagen fotográfica.

"Se puede vincular la pintura de Bravo a la tradición de exploración de la imagen que empieza en la antigüedad clásica, con un apego a las técnicas retinianas, preciosistas y de precisión mimética tan arraigada en nuestra cultura occidental", explica el académico Víctor Pavez, licenciado en arte de la UC. Mellado, en tanto, asocia la conducta estética del pintor chileno con el concepto de "art-pompier" (arte académico oficial). "La clave para entender a Bravo es Miguel Venegas, el pintor derrotado por el arquitecto Sergio Larraín García-Moreno en la Universidad Católica en los años 50. En contra de Venegas, se hace la reforma de la enseñanza de la arquitectura moderna. Él representaba el "beaux-arts" mediocrizado. Bravo proviene desde ese quiebre. De modo que debió irse fuera del país porque el modernismo chileno de la clase dirigente no lo aceptó", afirma.

Hoy, en efecto, el realismo, no es un estilo de pintar que tenga muchos cultores ni que sea protagonista del mainstream del arte contemporáneo. "Muchos le criticaron a Bravo que cómo se le ocurría en el siglo XX y XXI pintar como si fuera un artista del siglo XVII. Se le decía que era anacrónico, pero él simplemente no se sintió a gusto con la ruptura de las vanguardias", explica Ivelic.

¿Tiene sentido, entonces, seguir hablando de "realismo" en la actualidad, cuando se trata de una tendencia de siglos anteriores? "Pareciera que hoy, sobre todo en el caso de la pintura, se clasifica de realista cualquier resultado que intente medianamente reproducir algún fenómeno real", opina el pintor chileno Cristóbal Anwandter, cuyo estilo se acerca al realismo.

Para Víctor Pavez, el término puede comprenderse hoy desde otro punto de vista. "Si se entiende el realismo como una actitud y una opción ideológica, creo que está más vigente que nunca. Los desafíos y conflictos que nos propone nuestro tiempo nos proporcionan un caudal muy valioso de experiencias sobre el cual trabajar y proponer nuestras miradas como artistas. Para mí, Alfredo Jaar o Juan Castillo, por ejemplo, son artistas del realismo", comenta.

 
Cercanía con el público

La eterna fascinación del hombre por la imagen de lo real explica por qué los cuadros de Bravo y de otros pintores realistas generan tanto interés. "Hay que recordar que la concepción mimética del arte ha sido tema de interés y análisis desde los tiempos de Aristóteles, quien en su 'Poética' explica que la contemplación de aquello imitado es siempre un deleite, que hay seres cuyo aspecto real nos molesta, pero nos gusta ver su imagen ejecutada con la mayor fidelidad. Pienso que aquí en Chile todavía el grueso del público asocia 'buen artista' con capacidad de imitación del entorno", opina Claudia Campaña, doctora en arte y docente de la Escuela de Arte de la UC.

Este es el punto que separa a Claudio Bravo y Roberto Matta en cuanto a popularidad, según Pavez: "La gente tiende a apreciar lo que entiende mejor y en ese sentido, la pintura de Bravo no puede ser más aprehensible. Es un problema cultural ya que Matta, siendo más importante en mi opinión, no generó el mismo interés en el público chileno", opina el académico.

Para Ana María Stagno, representante en Chile de la AMS Marlborough Gallery -a cargo de la obra de Bravo en el país-, el gusto por el realismo también tiene que ver con su fácil comprensión. "La pintura realista, históricamente, ha despertado interés y aceptación de parte del coleccionismo y del público en general, ya que es una manifestación artística de fácil entendimiento, que apela directamente a la sensibilidad del espectador sin necesidad de un proceso intelectual ni de un marco teórico que la sustente", comenta.

Una opinión similar tiene la consultora de arte Pabla Ugarte: "Es simple relacionarse desde el principio con una obra realista. Esto no es algo que sólo pase en Chile, ya que en la National Gallery de Londres la postal que más se vende es la de 'The execution of Lady Jane Grey', de Delaroche, ¡imposible más realista!", señala.

Asimismo, también se trata de un fenómeno cultural. "Como los espejos, el realismo y el hiperrealismo siguen vigentes. Ello se observa no sólo en la pintura, sino también en otros medios como la escultura; por ejemplo, las obras hiperrealistas de Ron Mueck son un éxito, él convoca gran cantidad de público cuando acude a una bienal o expone. El hombre sigue intentando imitar a la perfección su entorno y la gente se fascina con ello; hoy, además, disfrutan con el cine 3D y con la tecnología digital", comenta Claudia Campaña.

Según explica Milan Ivelic, en el caso de Bravo lo que capta el interés de la gente es su capacidad para mostrar en objetos cotidianos lo que no vemos en la realidad. "Uno de sus grandes méritos es que descubre en sus pinturas la riqueza del mundo sensible -la textura de un árbol, el color de una hoja, el brillo de un pétalo- en una sociedad acelerada que no tiene tiempo para mirar, para pensar. Bravo es un meditador que hace un llamado de atención al mundo contemporáneo que perdió la capacidad de admirar", afirma.


Un arte vigente

Es un hecho que hoy los espacios de exhibición artística privilegian más la renovación que la tradición, siguiendo así el propio desarrollo histórico del arte. Dentro del circuito, incluso, muchos miran al realismo con desdén y lo califican de "esnob". "Puede ser porque mucho arte realista cae en un público de apreciación facilista, por el logro técnico. Por otro lado, la gran mayoría de artistas realistas son muy complacientes y abordan temáticas completamente anacrónicas y retrógradas", comenta Anwandter.

Según este joven artista chileno, el realismo puro cada vez interesa menos y tiene menos espacios. "Si la intención de un arte está meramente en el malabarismo mimético, su pronóstico en el panorama actual es muy desfavorable", comenta. Sin embargo, pintores como él, cuyos estilos tienen rasgos realistas, han logrado gran éxito en el mundo. "El realismo está más vigente que nunca, basta fijarse en artistas como John Currin, Jenny Saville, Lucian Freud, Antonio López García y muchos otros de Asia, especialmente chinos", señala Ricardo Maffei, quien es hoy el pintor realista más destacado en Chile.

"El realismo siempre estará vigente en el circuito internacional del arte, incluso existen galerías especializadas en pintura realista y, si ésta es de muy buena calidad como lo es la obra de Claudio Bravo, con mayor razón, despierta gran interés", explica Stagno. Claudia Campaña agrega: "La pintura de caballete está vigente y, en las últimas décadas, incluso por razones de mercado, se han revalorizado los procedimientos de la pintura tradicional".

De hecho, las obras realistas e hiperrealistas están actualmente bien cotizadas en el circuito del arte y mueven millones en el mundo, en especial en Estados Unidos. "Un ejemplo es que en la última subasta de arte latinoamericano de Christie's se remataron dos pinturas hiperrealistas y se vendieron en 250 mil y 430 mil dólares", cuenta la galerista Patricia Ready. Maffei entrega más datos que lo evidencian: "el artista vivo más caro del mundo es Lucian Freud y hay muchos otros ejemplos además del propio Claudio Bravo, quien ya tenía precios muy altos y que ahora se va ir a las nubes", afirma.

Esto, a pesar de que se trata de un estilo que no es lo último en la vanguardia del arte. Así lo plantea Maffei: "El hecho de que el realismo exista en la pintura desde los romanos -es cosa de mirar las paredes de Pompeya- confirma que no es una moda, sino un género que permanecerá como la realidad misma".

 
Claudio Bravo: "A mí me salva el público"

En la última extensa entrevista concedida a "El Mercurio", en Marruecos, a la periodista María Cristina Jurado, el pintor sentía el peso y la soledad de su éxito:

-¿Y a usted, quién lo ayuda?

"En los últimos veinte años, absolutamente nadie. Lo único que he recibido han sido ataques porque yo nací con éxito y la gente de mucho éxito genera envidia. Ha sido el sino de mi vida. Hay críticos, galeristas, intelectuales, hasta directores de museos que han tratado de hundirme. Pero una cosa me salva: el público me adora y donde expongo cae, rendido, a mis pies".


Articulo : http://diario.elmercurio.com  12/06/2011

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