lundi 27 juin 2011

Evelyn ERLIJ/¿Quién podría ser el próximo ganador del Premio Nacional de Artes?

Opinión Se acerca la fecha para conocer al ganador 2011:
¿Quién podría ser el próximo ganador del Premio Nacional de Artes?
Por Evelyn ERLIJ

Matilde Pérez, Alfredo Jaar y Eduardo Vilches son algunos de los nombres que más suenan en el mundo del arte y la academia para obtener el preciado galardón, que en 2009 se llevó el escultor Federico Assler. Nueve figuras del ambiente artístico -críticos, artistas y académicos- hacen sus apuestas sobre el posible ganador del premio más prestigioso del país.

Es el gran debate que todos los años se genera durante estos meses en el mundo del arte, y aunque todavía quedan varias semanas para conocer a los postulantes oficiales al codiciado Premio Nacional de Artes Plásticas, ya comienzan a rondar los nombres de quienes podrían quedarse con el galardón.

Algunos apuestan por artistas consagrados, otros por representantes más jóvenes y vanguardistas. Hasta la fecha, todo es especulación. Las postulaciones ya están abiertas, pero en el Ministerio de Educación (la entidad encargada del premio) el silencio es absoluto. Ninguna lista de candidatos podrá conocerse hasta el 21 de julio, fecha en que se cierra el proceso en que los artistas pueden autopostularse o ser postulados por alguna institución.

Pero una cosa es clara, dice Gaspar Galaz, quien será jurado por cuarta vez en la versión 2011: "Este año la competencia estará extraordinariamente complicada, mucho más que en 2009, pues se han ido acumulando nombres que aún no han ganado el premio y que sin duda se lo merecen", comenta el escultor que representará a la Academia de Bellas Artes en el jurado, compuesto además por Víctor Pérez, rector de la Universidad de Chile; Joaquín Lavín, ministro de Educación; Federico Assler, el ganador de 2009 y un representante del Consejo de Rectores de las Universidades Chilenas (Cruch).

Para el crítico Waldemar Sommer, esto es una muestra de la buena salud del arte chileno -"algo que puede decirse en pocos países de América", dice-, pero al mismo tiempo ha significado que muchos nombres hayan quedado fuera de la lista de consagrados. "Lamentablemente, a la larga van muriendo nuestros grandes genios y se van quedando sin el premio", comenta Galaz. Fue el caso de Nemesio Antúnez, Juan Downey y, algunos dirán también, de Claudio Bravo, fallecido hace tres semanas en Marruecos.

Darle un galardón póstumo al pintor parece ser una idea poco realista, según Pedro Celedón, académico de la Facultad de Artes de la UC: "Sería desvirtuar el premio, no creo que sea lo correcto", comenta. Por lo visto, no se trata de una posibilidad que se esté barajando ni tampoco de una tendencia que se haya practicado en el pasado, aunque nada puede descartarse hasta que el jurado anuncie al ganador a fines de septiembre.

Una deuda histórica

A pesar de que la nómina de este año podría ser muy larga, hay algunos nombres que suenan más en el ambiente del arte y la academia. Pero sólo en uno de ellos parece haber un cierto consenso: Matilde Pérez (1920), la gran exponente del arte cinético en el país y una de las pintoras y escultoras de más larga y respetada trayectoria. Ella ha sido uno de los llamados "eternos candidatos" que ha quedado rezagado en años anteriores. Para Sommer, se trata de su primera opción si tuviese que votar: "Evidentemente se lo merece porque es una marcadora de rumbos impresionante", afirma.

El Premio Nacional de Arte 2007, Guillermo Núñez, tiene una opinión similar. "Ella tiene a favor que ha mantenido una línea muy bien trazada y su obra tiene peso, consistencia. Sería justo que ella lo obtuviera", señala el artista chileno.

Beatriz Huidobro, historiadora del arte y curadora, concuerda con esa afirmación: "Sería el reconocimiento a una larga vida dedicada a la creación artística, a la investigación en los fenómenos ópticos, en los estímulos que recibe el espectador, creando la ilusión de movimiento. Experimentó con diversas técnicas y materiales, en una época en que en Chile se estaban recién insinuando las nuevas tendencias no figurativas. Ella, solitariamente, con mucha audacia y perseverancia, eligió el rigor del arte geométrico y la composición pura".

No obstante, Francisco Brugnoli, director del Museo de Arte Contemporáneo, considera que el Premio Nacional ha postergado sistemáticamente a los artistas de tendencia geométrica o constructivista, lo que jugaría en contra de Pérez. "Si bien los premios otorgados corresponden a un real merecimiento, no deja de sorprender la casi permanente coincidencia con una producción enmarcada en la representación, aunque ésta se dé dentro de un espectro muy amplio. Si hay un cambio de mirada este año, el premio deberá corresponder a Matilde Pérez, quien no sólo lo merece por ella misma, sino también por representar a una tendencia y a un grupo valioso que ha quedado hasta ahora marginado de esta posibilidad. Si no es así, el nombre de Ximena Cristi (1920) aparece con méritos suficientes, pero también circula el de Ernesto Barreda (1927)", afirma.

¿Es la edad avanzada de Pérez un aspecto a favor para su candidatura? Gaspar Galaz dice que no necesariamente. "Lo que hay que privilegiar es la trayectoria, la creatividad, el aporte al conocimiento, la creación de nuevos lenguajes, la renovación permanente del lenguaje del arte, el dinamismo creativo del artista, su proyección internacional y en el país; la docencia también es muy importante. No es por la edad. Hay una investigación bastante meticulosa de los candidatos", explica.

Sin embargo, algunos opinan que la edad parece sí importar para artistas más jóvenes. Es el caso de otro de los posibles candidatos que más suena para este año: Alfredo Jaar (1956). "Si el premio fuera para uno de los artistas más destacados del momento, yo se lo daría a él inmediatamente, pero éste es un reconocimiento a la trayectoria y al aporte a la sociedad. Jaar está lejos en cuanto a edad de mostrar lo que va a dejar. Es muy joven para esto, el premio es para gente que ha estado más de 50 años en el arte", opina Celedón.

El más internacional

Jaar también es una de las cartas por las que apuesta el teórico e historiador del arte Guillermo Machuca. "Lo merece por su reconocimiento internacional, que es incuestionable, aunque su incidencia es más bien en el exterior y uno de los requisitos del premio es tener una carrera en Chile. Sin embargo, él es el artista chileno más importante en el extranjero después de Matta", afirma, aunque también apoya como posibles candidatos a Lotty Rosenfeld (1943) y a Juan Pablo Langlois Vicuña (1936).

"Langlois es mi opción favorita, porque con el tiempo se ha ido rejuveneciendo en sus esculturas. El premio debería ser para artistas que han mantenido una producción constante en el tiempo y que estén siempre problematizando; y ahí queda afuera el 80 por ciento de los artistas chilenos y ganaría Langlois. Es un artista muy actual que es del gusto de muchos jóvenes, no teniendo influencia académica", dice Machuca. Pedro Montes, director de la Galería D21, también lo elige como una de sus opciones al galardón.

No obstante, una de las ideas que rondan en torno a por qué se debería premiar a Alfredo Jaar es que puede ocurrir lo mismo que pasó con Gabriela Mistral, es decir, que reciba antes un gran reconocimiento internacional (como sería, por ejemplo, un homenaje especial en el Centre Pompidou) antes que el Premio Nacional de Artes.

"Me parecería muy loable entregárselo a un creador chileno como él, que tiene un sólido reconocimiento internacional y que ha sido merecedor de numerosas distinciones en el mundo. Con su enorme talento y sensibilidad ha dejado muy bien puesto el nombre de Chile en el exterior", opina Beatriz Huidobro.

Machuca, sin embargo, advierte sobre un detalle que se ha visto en las premiaciones anteriores: "Hay que decir que existe mucho prejuicio frente a los arquitectos como Nemesio Antúnez (la excepción es Roberto Matta, Premio 1990). No hay que olvidar que Langlois y Jaar también lo son", señala el teórico.

Candidato único

Para Gonzalo Díaz, Premio 2003, el hecho de que el jurado le diera el galardón a Matilde Pérez sería sinónimo de "una especie de 'culpa', histórica o institucional. Evidentemente, la historia de este premio sería enteramente distinta si no hubiera existido esa interrupción de casi 20 años producida por la dictadura. Habría un criterio determinado por un cierto orden de antigüedad. Si fuera por eso, antes de Matilde Pérez estaría Gracia Barrios (1927), Ximena Cristi o incluso Roser Bru (1923). Son deudas horribles, aunque no las más graves, que a estas alturas me parecen imposibles de saldar", afirma el artista.

Para él, el galardonado este año debería ser -"por lejos", en su opinión- Eduardo Vilches (1932), un grabador "de larga y notabilísima trayectoria artística y formadora". Según dice, ninguna de las figuras que suena como posible ganador para 2011 "ha vinculado de manera tan sistemática y consciente la dimensión investigativa de sus obras con la actividad formadora de generaciones de artistas como él", señala.

Pedro Celedón también lo elige como su única carta: "El premio debería ser para él por su trayectoria como artista, por su propia obra, vigente, relevante por sus cualidades y reconocida por muchos especialistas del arte, chilenos y extranjeros; una obra constante que no ha decaído después de 50 años, algo que pocos pueden decir. Su plus es la carrera docente que reúne 50 años de artes visuales; en la que ha formado a muchísimos artistas y que une a Chile con lo mejor de la Bauhaus. Él ya ha obtenido premios de sus pares que lo señalan como un gran maestro. Ahora le corresponde al Estado", opina el académico.

Waldemar Sommer, en tanto, da su segundo voto -tras Matilde Pérez- a Ricardo Yrarrázabal (1931). "Es un artista extraordinario que está permanentemente en búsqueda. Como pintor tiene un desarrollo absolutamente coherente; en cada una de sus etapas alcanza los mejores momentos de las artes visuales nacionales", afirma el crítico.

Si bien anteriormente se ha dado la tendencia de que si un año se premia a un pintor, al siguiente debería tocarle a un escultor -algo que pasó cuando Núñez fue jurado en 2009-, Galaz afirma que no necesariamente este año debe ocurrir así, aunque siempre se ha buscado un equilibrio entre las distintas disciplinas. Pero el problema mayor para Galaz no tiene que ver con esto, sino con la distancia temporal entre un premio y otro: "Sería interesante que el Estado determinara que fuesen premios anuales, no bianuales, ya que así se saldarían muchas deudas históricas con artistas que merecen ser reconocidos".

La voz disidente de Pablo Chiuminatto

El artista visual Pablo Chiuminatto tiene una visión mucho más crítica sobre este galardón y toma distancia al momento de elegir un candidato: " Este año seguirá la misma pelea, siempre son los mismos . Sólo la muerte tiene la capacidad de cambiar ese tablero. Sin embargo, tengo una proposición: ¿Por qué no mejor declararlo desierto y que ese dinero vaya al escuálido presupuesto del Museo Nacional de Bellas Artes? Eso sí sería para el bien de todos. Hagamos algo más útil que arreglar la jubilación de un artista, atrevámonos a romper con la tradición local del Estado que tiene la obligación de financiar el arte", opina el también académico de la Facultad de Letras de la UC.

Chiuminatto asegura que este tipo de premios resulta contradictorio. " Me fascina ver cómo los artistas que creen ser los grandes críticos del poder, voces que se suponía cuestionaban los principios maquiavélicos del sistema, ahora se cobijan en los brazos del Estado , amparándose en esa suerte de jubilación que es el premio, sintiéndose que al fin este país los reconoce. Estas distinciones deberían ser puntuales y no una pensión vitalicia. No quiero imaginar lo que significa mantener el staff de genios ilustres mes a mes, de por vida. Un espanto comparado con el presupuesto de la DIBAM", afirma. Un punto sobre el cual habría que preguntarle al próximo ganador del Premio Nacional.

Articulo : http://diario.elmercurio.com  26/06/2011

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