lundi 27 juin 2011

Pedro Pablo GUERRERO/ María José VIERA-GALLO y su mirada de Brooklyn

Novela "Memory Motel":
María José Viera-Gallo y su mirada de Brooklyn
Por Pedro Pablo GUERRERO

La escritora de 39 años regresa con una novela -finalista del Premio Herralde- que relata la vida de una chilena en un barrio popular de Nueva York, a mediados de la década de 2000, durante una crisis personal.

En abril de 2006, María José Viera-Gallo publicó su primera novela, Verano robado (Alfaguara), y en junio de ese mismo año comenzó a escribir un blog llamado "El desquite de Agata B": el diario de una chilena que vivía en Brooklyn y que, a partir de una ruptura amorosa, escribía textos muy confesionales. La autora volvía así a un género que había practicado en el suplemento Zona de Contacto, donde escribía la columna de Anita Santelices.

A mediados de la década de 2000 se vivía el boom de los blogs literarios, y el de la escritora chilena -radicada en Nueva York desde 2001- tenía muchos seguidores. "Lo pasé súper bien -recuerda-, pero de repente me aburrí del blog y dije yo tengo ganas de cocinar esto en una novela. Lo cerré y he pasado todos estos años escribiendo el libro, corrigiendo, editando".

Entre medio, María José Viera-Gallo tuvo dos hijos -uno de ellos mientras vivía en Estados Unidos-, regresó a Chile el año 2009 y estuvo entre los catorce finalistas del Premio Herralde de novela con Memory Motel , nacida en un departamento lleno de cucarachas y ratones de Williambsburg, que es también el escenario de la historia.

"Williamsburg es un barrio antiguo de Brooklyn que solía ser popular y que a partir de los años 90 fue colonizado por jóvenes, artistas, músicos, escritores, y empezó a agarrar una onda. Durante la era Bush, fue como un pequeño Seattle al frente de Manhattan. Un pueblo, un oasis de viejos habitantes: inmigrantes polacos, en el North Side; boricuas (portorriqueños y dominicanos) en el South Side, que es más pobre, sucio y abandonado, y el barrio judío, de los jasídicos, y de los jóvenes americanos que van a Nueva York a buscar su destino. Era una mezcla de todo eso. Ya no. Se metieron las inmobiliarias y ahora está llena de condominios y lofts para yuppies".

-¿Con qué intención te fuiste a Nueva York?
-Yo no me fui con ninguna intención. Me fui porque mi pareja de entonces, mi ex marido, estaba viviendo allá. A mí no me gustaba Nueva York, nunca había querido ir. Mis referencias, desde la infancia, estaban en Europa: estudié en París, viví en Italia. Nueva York era innecesaria o como para verla en el cine, y de pronto me encontré viviendo en una ciudad que nunca fue mi destino.

-Para estar a contrapelo, la llegaste a conocer bastante bien.
-Es que después de ocho años viviendo en una ciudad es imposible no llegar a conocerla. Pero a mí me interesaban las historias que había detrás de las puertas. Nueva York está llena de personas que tienen una vida invisible. Además es una ciudad que te obliga a encontrar tu nicho. Desde ahí se abren otros lados, pero el barrio es tu tierra firme. Como es una ciudad tan inabarcable cada uno vive en su panel. Y quise hablar del nicho que conocí, en vez de mundos que no me interesan.

-¿En qué trabajaste todos esos años?
-En muchas cosas. También en traducciones medias truchas, pero nunca fui traductora como la protagonista de la novela. Hasta escribí un libro de autoayuda, por encargo. Trabajé de babysitter . Mucho. Y enseñando español a niños. Colaboré también con diarios hispanos. Pero nunca tuve un trabajo como la protagonista, en oficina y con horario. Me hubiera encantado.

-¿Por qué en ese momento sentiste la necesidad de escribir sobre el amor y el desengaño?
-Porque estaba en una edad, los 33 años, en que la gente se divide entre los que tienen una relación exitosa y los que se van a quedar solos. Yo creo que, en el fondo, la literatura puede tener un pie dentro de la realidad, pero el otro lo tiene completamente en lo imaginario, en el juego de las probabilidades. Mi pregunta era: ¿qué pasaría si yo de un día para otro perdiera mi pareja, mi trabajo, y me quedara sola en esta ciudad? Más allá de si lo pude haber vivido o no, son personajes en los que me interesa ahondar: en estado de vulnerabilidad.

-Dijiste que "Memory Motel" era el resultado de un "mix de ritos": desde caminatas por Brooklyn con tu hijo mayor en coche hasta la lectura de Proust. ¿Lo leíste entero?
-No. Nadie lee todo Proust. Tenía hijos. En realidad leí tres libros de "En busca del tiempo perdido". Y después leí mucho sobre Proust. Lo que me interesaba era la forma en que trata el amor y el desamor como padecimiento, como enfermedad. Uno de los temas de mi libro es la decepción amorosa. Yo quería escribirlo, lo necesitaba, pero me daba miedo hacer una novela sentimental, un Werther de hoy. Es notable la capacidad que tiene Proust de retratar la realidad como si fuera algo inestable y subjetivo. Por eso lo leí. Sólo para tener un profe al lado que me fuera guiando, pero nunca quise imitar su prosa, que es algo imposible.

-¿No te intimidó escribir acerca de una ciudad sobre la que se han publicado tantos y tan buenos libros?
-No, nunca me dio miedo escribir de Nueva York, curiosamente. Claro que antes leí muchos libros para empujarme a escribir. El ensayo de Henry Miller Nueva York ida y vuelta ; Esto es Nueva York , de E. B. White, que es una joya, de un escritor del New Yorker; unos ensayos de Henry James; las crónicas de Rosamel del Valle, que me fascinaron, son preciosas, es sorprendente lo bien que describe el calor. Porque Nueva York es una ciudad con una sensación de cuerpo muy intensa. Si vas a escribir sobre ella tienes que abrirte a todos los sentidos, a todo lo que pase, y el clima, las estaciones, influyen mucho en las personas.

-¿Qué es lo que más te costó?
-Sentir la confianza de que estaba contando la historia que quería contar, de no sobredecir, de no lamentar. Me costó encontrar la temperatura de la novela, no demasiado fría, no demasiado caliente, y ahí reescribí mucho: los capítulos, los diálogos. La forma no me costó nada. El final siempre estuvo, sabía que la protagonista iba a llegar a ese motel, no sé cómo.

-El capítulo final escapa al realismo de la novela. ¿Esa solución estaba desde el principio?
-No, lo que pasó es que me empecé a cansar de la realidad, del rollo. Porque todo es tan concreto y tan real y tan sufrido que me daban ganas que la historia se disparara y Agata entrara a una dimensión desconocida y se abriera una realidad paralela. El Memory Motel es como la victoria de la fantasía sobre la realidad. Me entretuve escribiendo ese capítulo, sentí que la ficción era burbujeante, la abracé sin culpa. Creo que hoy en día muchos escriben desde la no ficción, la autobiografía, el relato honesto, el realismo sucio. Y yo me di cuenta de que el realismo mágico es la raja. Me gusta poner elementos surrealistas, sin miedo. El cine lo hace todo el tiempo.

-¿Fue difícil publicar este libro?
-Sí, mucho. De hecho, estuve a punto de dejarlo. Las editoriales grandes no lo entendían. A algunos editores les chocó la estructura narrativa. El hecho de que fuera antidramática, que estuviera contada al revés, les pareció un error garrafal. Que no había tensión, que no era aristotélica, que no había clímax, decían. Yo les trataba de convencer de que sí, pero al revés. Estuve muy confundida en un momento. Al final uno tiene que encontrar un editor que realmente enganche contigo y se enamore del libro, que lo sienta, le fascine y se la juegue. Yo creo que en Chile las editoriales chicas son las que están haciendo ese trabajo.

Sus planes

Radicada en Valparaíso, la autora está haciendo traducir Memory Motel al inglés, gracias a un Fondo del Libro. "La voy a mandar a editoriales norteamericanas. Creo que puede gustar. Ya no hay tantos autores jóvenes escribiendo sobre Brooklyn. Son pocos, no más de seis, pero la gente siempre quiere leer cosas de la ciudad".

Además, María José Viera-Gallo está terminando el guión de una película para una directora joven. "Quiero empezar otra novela, pero todavía estoy descansando de Memory Motel, porque me dejó bien estrujada".

 
Articulo : http://diario.elmercurio.com  26/06/2011

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