dimanche 12 juin 2011

SEMPRÚN, toda una vida a través de su obra


Semprún, toda una vida a través de su obra
 

1923 - Jorge Semprún -hijo de José María Semprún Gurrea, embajador de la República en La Haya durante la guerra civil y nieto por parte de madre de Antonio Maura, varias veces presidente y ministro de Alfonso XIII- fue uno de los intelectuales europeos más eminentes del siglo XX nace en Madrid el 10 de diciembre de 1923.

Jorge Semprún nació en Madrid el 10 de diciembre de 1923, un año que fue rico en acontecimientos históricos. En diciembre de 1923 Lenin sufrió un segundo ataque de apoplejía del que ya no se repuso. Los monasterios de las islas Solovetsky, sitas en el mar Blanco, confiscados por el Estado después de la Revolución de octubre, fueron puestos al mando de la Checa soviética, que inmediatamente erigió un campo de prisioneros en la isla principal. Los supervivientes, en su memoria, lo consideraron el primer campo del sistema carcelario descrito más tarde por Alexandr Solzhenitsyn con el nombre de «Archipiélago Gulag».1 Ese mismo año el filósofo marxista Georg Lukács publicó su obra Historia y conciencia de clase. En 1923 Adolf Hitler intentó dar un golpe de Estado en Alemania, pero tendría que esperar otros diez años para acceder al poder. En España el general Miguel Primo de Rivera instauró en 1923, con la anuencia del rey, una dictadura militar cuya actuación injusta y torpe contribuyó a que en 1931 España se convirtiera en una república. Todos estos acontecimientos y sus consecuencias ejercieron un influjo decisivo en la vida de Semprún. (Fragmento extraído del libro Lealtad y traición de Franziska Augstein).

 
1936 - El estallido de la guerra civil española provoca la salida de España de la familia Semprún y su traslado, primero al sur de Francia y, más adelante, a La Haya.

El golpe de Estado que Franco y los militares iniciaron en la noche del 17 al 18 de julio de 1936 fue al principio una sublevación: un caso más de la agitación y violencia reinantes. Muy pronto, y también gracias a la rápida ayuda de la Legión Cóndor, se puso de manifiesto que la rebelión trascendía las escaramuzas de la República con los obreros rebeldes. Los Semprún abandonaron el país en septiembre de 1936. El grueso de los refugiados españoles no llegó a Francia hasta 1939. Cientos de miles fueron encerrados en campos de concentración del sur de Francia. En el invierno de 1939, treinta y cinco mil personas murieron en ellos por el frío, el hambre y las enferme-dades. Los Semprún no tuvieron que sufrir esa parte de la historia de su país, tampoco vivieron la guerra civil y el caos revolucionario del otoño de 1936, en cuyo transcurso saquearon su domicilio madrileño. En Bayona los acogieron amigos de Esprit: la familia de Jean-Marie Soutou, futuro esposo de Maribel, poseía una casita en Lestelle-Bétharram, cerca de la ciudad de Pau, donde en un principio se alojaron los siete niños con sus padres. (Fragmento extraído del libro Lealtad y traición de Franziska Augstein).

 
1941 - Desde 1941 hasta otoño de 1943, Jorge Semprún participa activamente en la Resistencia francesa contra la ocupación alemana de Francia.

Se precisaba mucha experiencia para emplazar correctamente el explosivo. Poquísimos grupos sabían hacerlo. Las líneas férreas estaban vigiladas, por regla general únicamente disponíamos de una media hora para prepararlo todo. Una rueda de la locomotora activaba el encendido. Pero si el tren viajaba demasiado deprisa, la carga explosiva explotaba debajo de los vagones y la locomotora podía proseguir su viaje arrastrando todavía algunos. Si el explosivo detonaba debajo de la locomotora, por el contrario, todo era muy diferente: además de detener el convoy completo, la reparación de la vía requería mucho más tiempo, una locomotora es más difícil de arrastrar que un vagón destruido. En cuanto lo habíamos preparado todo, nos marchábamos en bicicleta, casi siempre a alguna granja de los alrededores. Allí se escuchaba luego la explosión. Si poco después resonaba el silbido de la locomotora, sabíamos que no había sucedido gran cosa. (Fragmento extraído del libro Lealtad y traición de Franziska Augstein).

 
1944 - En otoño de 1943 es apresado por la Gestapo y sometido a tortura. En enero de 1944, los alemanes lo envían al campo de concentración de Buchenwald, a poca distancia de la ciudad de Weimar, uno de los focos de la cultura clásica germana.

Su transporte llegó a Buchenwald por la noche. Pasó deprisa, uno más entre un raudal de cientos de hombres, por el denominado Karachoweg junto al pedestal sobre el que reinaba un águila del Reich. A los deportados les habían despojado de los zapatos para que no pudieran escapar. Los prisioneros saltaban descalzos sobre el suelo frío, azuzados por los guardianes, cegados por la luz de los focos y agotados. A esta iniciación, que a él le pareció wagneriana, siguió el procedimiento habitual de la degradación: le afeitaron todo el cuerpo, tuvo que someterse después a un líquido desinfectante, luego, impelido por vociferantes guardianes, corrió desnudo por el túnel subterráneo que unía la «Desinfección» con el «Depósito de efectos» requisados a los presos, subió unas escaleras, le arrojaron ropas y chanclos de madera de talla equivocada hasta que finalmente, vestido como un espantapájaros, se encontró delante de la mesa donde un prisionero alemán rellenó su ficha y seguramente le salvó la vida, no registrando a Semprún como estudiante, sino convirtiéndolo en «estucador». (Fragmento extraído del libro Lealtad y traición de Franziska Augstein).

 
1945 - El 11 de abril, las tropas norteamericanas liberan el campo de Buchenwald.

«Cuando muy pronto, dentro de unos años, hayan desaparecido todos los testigos y los deportados de la Resistencia, aún quedará una memoria viva, personal, de la experiencia concentracionaria; una memoria que sobrevivirá a nosotros: la memoria judía.

Cuando nosotros hayamos muerto, el último hombre que podrá recordar será uno de aquellos niños judíos que vimos llegar a Buchenwald en febrero de 1945, evacuados de Auschwitz y que sobrevivieron milagrosamente al frío, al hambre, al interminable viaje en vagones de mercancías, vagones con frecuencia sin techo, para dar testimonio en nombre de todos los desaparecidos, los hundidos y los salvados, los judíos y los goyim (los no judíos), las mujeres y los hombres. ¡Larga vida a la memoria judía de toda nuestra muerte!». (Fragmento extraído del discurso de Jorge Semprún pronunciado el 11 de abril de 2010 para conmemorar el 65 aniversario de la liberación.)

 
1953 - Tras la liberación, Semprún ingresa en el Partido Comunista español en el exilio en Francia. En el París de la posguerra combina labores conspirativas y las culturales, hasta que en 1953 Semprún entra clandestinamente por primera vez en España, casi veinte años después de su obligada salida. Desde 1954 formará parte del Comité Central del Partido Comunista de España y con el tiempo llegará a formar parte de la dirección.

Siguiendo la consigna dada por la Kominform, ahora se trataba de ganar la paz. Para ello había que movilizar a los intelectuales.75 Carrillo buscaba a alguien que atizase en Madrid una guerra cultural contra Franco. -Yo respondía exactamente al retrato robot que él se había formado de esa persona -cuenta Semprún-, él necesitaba a alguien que hablase fluidamente dos o tres idiomas, que fuera culto y estuviera en situación de hablar con cualquiera.El primer viaje secreto a Madrid se desarrolló en junio de 1953.-En el último encuentro antes de partir, Carrillo dijo: he recibido de los franceses un informe sobre ti, que habla en tu contra; no se refirió ni siquiera a «los camaradas». Él ignoraría ese informe: Carrillo me necesitaba tanto, que todo lo demás le daba igual: que yo fuera un titoísta disfrazado o alguna otra figura sospechosa.

 
1956 - Durante los años cincuenta y primeros sesenta, Jorge Semprún (conocido como Federico Sánchez, se convirtió en el activista clandestino más buscado por la policía política franquista. Nunca fue capturado.

El 9 de febrero era el «día del estudiante caído», una fecha importante en el calendario festivo falangista que se remontaba al año 1934. En la común conmemoración de la guerra civil, los falangistas también se pelearon el 9 de febrero con sus rivales de izquierda. El disparo que aquel día hirió gravemente a un estudiante falangista salió posiblemente de sus propias filas o de las de la policía franquista. No podía haber sido de otro modo, asegura Semprún: «Ninguno de los demás estudiantes iba armado». El 10 de febrero se colmó la paciencia de Franco. Derogó dos de los pocos derechos fundamentales de los españoles, el artículo 14, según el cual cualquier español podía elegir libremente su residencia, y el artículo 18, que disponía que nadie podía ser apresado sin una orden de detención. Además, Franco cerró la Universidad Complutense por tiempo indefinido.

Fue la primera manifestación en la que los estudiantes salieron a la calle por la democracia -Semprún sigue alegrándose hoy- contra el franquismo, a favor de la democracia, y eso porque nosotros, el Partido, habíamos propuesto consignas y exigencias que convencieron a los estudiantes. (Fragmento extraído del libro Lealtad y traición de Franziska Augstein).

 
1963 - Publica en francés su primera novela, 'El largo viaje'. Un estremecedor relato de la deportación y un esfuerzo por preservar la memoria viva contra el horror del nazismo. Había comenzado a escribir esta novela en una de sus estancias clandestinas en Madrid.

Fue un invierno duro el invierno del siguiente año. Vi llegar los trenes de judíos, los transportes de judíos evacuados de Polonia. Iban cerca de doscientos en cada vagón cerrado con candados, casi ochenta más que nosotros. Esta noche, junto al chico de Semur, no he intentado imaginar lo que eso podía representar, ir doscientos en un vagón como el nuestro. Después, sí, traté de imaginármelo, cuando vimos llegar los trenes de los judíos de Polonia. Y fue un invierno duro el invierno del año siguiente. Los judíos de Polonia viajaron seis días, ocho días, en ocasiones diez días, en el frío de aquel duro invierno. Sin comer, claro está, y sin beber. A la llegada, cuando abrían las puertas corredizas, nadie se movía. Era necesario apartar la masa helada de los cadáveres, de los judíos polacos muertos de pie, helados de pie, que caían como bolos en el andén de la estación, para poder encontrar algunos supervivientes. Pues había supervivientes. (Fragmento extraído del libro El largo viaje de Jorge Semprún)


1964 - Sus crecientes diferencias con el entonces secretario general del PCE, Santiago Carrillo, provocan su expulsión, junto con Fernando Claudín, del Partido Comunista. Este mismo año había ganado el Premio Formentor y el Prix de la Resistance por su novela El largo viaje.

El caso es que, el 3 de septiembre de 1964, una delegación del PCE me comunicó que el Comité central había ratificado mi exclusión del Comité ejecutivo y que se esperaba de mí que rectificase mis opiniones erróneas. Pero me negué una vez más -la última- a practicar el ejercicio deliciosamente masoquista y tranquilizador de la autocrítica estaliniana y las cosas quedaron así, tras unas cuantas agarra das verbales de pura forma. Quiero decir con esto que sabía mos de antemano, unos y otro, a qué atenernos. (Fragmento extraído del libro Aquel domingo de Jorge Semprún)

 
1969 - Desde mediados de los sesenta, Jorge Semprún se dedica a la escritura. Con el tiempo, creará un mundo literario y ensayístico que le convertirá en uno de los autores de referencia en el siglo xx. Pero no sólo escribe novelas y ensayos, sino que también es autor de numerosos guiones cinematográficos, escritos para directores tan prestigiosos como Alain Resnais, Constantin Costa-Gavras o Joseph Losey.

 
1988 - Se publica su novela 'Netchaiev ha vuelto' (Tusquets). Una trepidante novela de acción que reflexiona sobre los fanatismos ideológicos, el terrorismo y la violencia.

El 7 de julio de este año es nombrado ministro de Cultura en uno de los gobiernos de Felipe González. Estará en el cargo hasta 1991. Años después, narrará su paso por el ministerio en 'Federico Sánchez se despide de ustedes'. Era su vuelta a la actividad política desde el año 1964.

 
1993 - Se publica 'Federico Sánchez se despide de ustedes' (Tusquets). Un interesante retrato de las diferentes vidas de un personaje clave en la historia de la España del siglo XX.

 
1994 - En octubre, recibe el Premio de la Paz de los Libreros Alemanes.

Tenía que elegir entre la escritura y la vida, y opté por la vida. Pero, al optar por ésta, tuve que abandonar el proyecto vital de ser escritor, proyecto que había configurado, casi desde la infancia, mi identidad profunda. Tuve que optar por ser otro, por no ser yo mismo, para seguir siendo algo: alguien. Y es que era impensable que escribiera, sin más, lo que fuera, al abandonar el intento de dar cuenta literaria, no sólo testimonial, de la experiencia de Buchenwald. Ello explica en parte mi dedicación a la política. Si la escritura me mantenía en la memoria atroz del pasado, la actividad política me proyectaba hacia adelante. Eso creí, al menos, hasta que el porvenir que la política comunista pretendía prefigurar revelara su carácter de infausta ilusión: sólo fue la ilusión de un porvenir. Una tumba en las nubes (Discurso de Jorge Semprún al recibir el Premio de la Paz)

 
1995 - Se publica 'La escritura o la vida' (Tusquets). El largo y doloroso camino que tuvo que afrontar el autor para transformar su experiencia vivida en experiencia escrita.

 
1998 - Se publica 'Adiós, luz de veranos' (Tusquets). Una emotiva rememoración de los años de infancia y juventud de Jorge Semprún y de la forja de un gran intelectual europeo.

 
1999 - Se publica 'Aquel domingo' (Tusquets). Diciembre de 1944. Una tarde de domingo en el infierno nazi de Buchenwald. Un relato sobre el fracaso del humanismo europeo.

 
2001 - Se publica 'Viviré con su nombre, morirá con el mío'. Un emocionante alegato sobre cómo la esperanza y la solidaridad contrapuntean el horror concentracionario a través de un imborrable episodio de la vida de Semprún.

 
2003 - Se publica en 'Veinte años y un día' (Tusquets). Una historia de posguerra y clandestinidad antifranquista en la que la celebración de una macabra ceremonia dará paso a la revelación de un turbio pasado.

 
2006 - Se publica 'Pensar en Europa' (Tusquets). Una brillante reflexión sobre la esencia de Europa y la necesidad de afianzar la democracia y la libertad ante las amenazas de los totalitarismos.

 
2010 - Se publica la biografía de Jorge Semprún 'Lealtad y traición' (Tusquets). Jorge Semprún y su siglo, de Franziska Augstein, un libro que repasa la extraordinaria peripecia vital y creativa de este gran escritor, ensayista y pensador de nuestro tiempo.

 
Premios que ha recibido el autor:

[Su obra literaria, de hondas raíces autobiográficas, ha merecido, entre otros, los premios Formentor (1964), Planeta (1977), Fémina (1969 y 1994), el Premio de la Paz de los libreros alemanes (1994), el Jerusalén (1997), el Premio Nonino (1999), la medalla Goethe (2003), el Fundación Lara (2003), el Annetje Fels-Kupferschmidt (2006) y el Terenci Moix (2010).

***
Jorge Semprún
"La Literatura me facilitó la ruptura política y la política, la ruptura literaria"
Por Nuria AZANCOT
Publicado el 12/11/2010

París, una fría tarde de otoño. Son las cuatro de la tarde, quizá algo pronto para los horarios españoles, y algo tarde para los europeos. Jorge Semprún (Madrid, 1923), con esa puntualidad que tantas veces le salvó la vida en la clandestinidad, cuando era Federico Sánchez, el líder del PCE en el exilio que visitaba en el Madrid franquista a simpatizantes y camaradas, desmiente su fama de evadirse y no contestar a las preguntas molestas. Cordial y seductor, hoy está dispuesto a hablar, quizá porque Franziska Augstein (Hamburgo, 1964) acaba de dejarle al desnudo en Lealtad y traición. Jorge Semprún y su siglo (Tusquets), sin dejar que la admiración oculte episodios dudosos, olvidos y traiciones propias y ajenas.

En su biblioteca, que retrata al siglo XX y a sí mismo mejor que sus propias palabras, conserva aún el ejemplar de El Capital de su padre, José María Semprún Gurrea, embajador de la República en La Haya durante la guerra civil. Su abuelo materno, Antonio Maura, fue varias veces presidente y ministro de Alfonso XIII, y los nobles Gurrea de Aragón aparecen incluso en el Quijote, aunque si algo ha aborrecido desde niño ha sido el orgullo de clase. Cuando se proclamó la República, su madre, Susana Maura, fue la única vecina que adornó ese 14 de abril de 1931 la fachada de su casa de la calle Alfonso XI con una bandera republicana, mientras el resto del vecindario cerraba con estrépito sus ventanas. Después vendría “la noche insomne del exilio”, Holanda, los estudios en Francia, la resistencia antinazi, las torturas, el campo de concentración de Buchenwald. Y la expulsión del paraíso comunista. Y la escritura...

 
“Yo no lo hubiera contado así”
 
De él se ha dicho que es el más francés de nuestros autores, pero si de algo presume Jorge Semprún es de ser español, quizá demasiado. Tozudo, imprevisible y seductor, siempre se lo ha jugado todo a una carta, ya fuese en la clandestinidad antifranquista como Federico Sánchez o en sus confesiones descarnadas sobre sus experiencias en Buchenwald, el campo de concentración nazi en el que fue recluido en enero de 1944. La autora de esta biografía resalta su capacidad para ignorar lo que le molesta, incluso de su propio pasado, para reinventarse y justificar lo injustificable...

-La primera pregunta es obvia: ¿se reconoce en el retrato que Franziska Augstein traza de usted en Lealtad y traición?
-Hombre, no es fácil reconocerse en un libro que aborda tu propia vida y tu obra, porque hay episodios que yo no hubiera descrito. Piense que el libro comenzó hace más de cinco años, cuando Franziska me propuso un libro de entrevistas que recorriese mi vida. Tras tres años de conversaciones, leí los primeros resultados y aquello me resultó casi insoportable por aburrido y pretencioso, así que cambió de enfoque y convirtió el libro en una biografía.

-¿Le gusta el resultado?
-Sobre todo me sorprende, porque uno lo ve siempre todo de forma distinta. Eso no quiere decir que ella no tenga razón, en realidad me siento totalmente representado, pero yo no me hubiera contado así muchos episodios.

Quizá uno de los desencuentros más llamativos del libro sea el que se refiere a uno de los episodios más oscuros del pasado de Semprún: cuando, siendo miembro destacado del Partido Comunista francés supuestamente delató en 1951, por desviacionistas, a Marguerite Duras, a su marido, Robert Antelme y a Dionys Mascolo, amante de Duras y padre de su hijo. Según Augstein, los tres estuvieron seguros de que el culpable de todo fue Semprún, aunque el asunto se silenció durante décadas, hasta que Laure Adler publicó su libro sobre la escritora de El amante.

-¿Delató a Duras y compañía por revisionistas?
-No. Estoy cansado de decir lo mismo, por eso a veces afirmo que lo he olvidado, pero no, no tuve nada que ver, y hay documentos del propio PCF que demuestran mi inocencia, bueno, no hay un sólo informe oficial que me implique. Ni siquiera el movimiento que pretende rehabilitarlos como buenos comunistas se atreve a mencionarme. ¿El libro? No recuerdo que dice, pero si me acusa se equivoca...

En cambio, intelectuales como Edgar Morin, que formaban parte de la misma célula comunista, la 722 de París, creen que sí fue el responsable, pero que un “mecanismo psíquico” le ha inducido a “olvidar su papel en esa historia”. No será la única ocasión, a lo largo de esta entrevista, en que Semprún matice las afirmaciones del libro.

De todas formas, el mayor reproche que plantea la autora es que a Semprún le afectó más su expulsión del PCE en los años 60 que su cautiverio en el campo de concentración de Buchenwald, donde su labor en el departamento de Estadística laboral le permitió salvar la vida de otros comunistas a costa de inocentes: cuando las SS exigían un día 3000 trabajadores para las peores tareas, Semprún tachaba los nombres de los camaradas elegidos y los sustituía por otros prisioneros, desconocidos....

-¿Como es posible que le afectara más la expulsión del Partido Comunista en 1964 que Buchenwald, con esas listas que ayudaba a preparar?

 
Insoportable dolor moral

-Bueno, los recuerdos de Buchenwald fueron durante mucho tiempo muy dolorosos, pero también había experiencias positivas, como la solidaridad y la fraternidad. Además, yo sabía por qué estaba allí, por haber sido miembro de la Resistencia, y hacía cosas útiles, había una compensación moral cada día. En cambio, cuando fui expulsado del PCE, se vino abajo un proyecto de vida que había empezado en mi adolescencia y me había explicado siempre. La expulsión me produjo un sufrimiento moral insoportable para el que no había compensación posible. Mi problema es que, tras tantos años, tuve que reconstruir mi vida entera, a partir de otras ilusiones. Y ese desengaño, ese dejar de ser, ese no ser, provocó en mí un efecto mayor que la tortura física de la Gestapo.

Cuando salió de Buchenwald, Semprún le contó todo lo sufrido a un amigo, durante una larga noche de confesiones. Luego calló, y durante casi veinte años se negó a comentar o escribir nada sobre el horror. Entonces no sabía siquiera que se había salvado porque, al entrar en el campo, le inscribieron como estuquista y no como estudiante. Una sola letra en alemán le salvó la vida: “Sí, es la experiencia más interesante de mi vida, porque además no lo descubrí hasta 1992, cuando hice mi primer viaje de vuelta al campo: jamás sabré quién fue ese funcionario anónimo que supo que tenía alguna posibilidad de sobrevivir si me inscribía como estuquista. A los estudiantes, a los intelectuales, les daban los peores trabajos, mortales de necesidad, mientras que un estuquista, un obrero especializado, siempre era necesario. Ese hombre llevó a cabo un acto de solidaridad totalmente puro y esa experiencia de solidaridad hace que pueda volver a ese tema esencial constantemente”.

 
El fracaso del comunismo

-¿Sigue pensando que es posible trasformar de forma revolucionaria el mundo?
-No quiero ser aguafiestas, pero creo que no: hay que reformar el mundo, es imprescindible hacerlo, pero la revolución es imposible, quizá porque no hay líderes capaces de aunar voluntades o porque la experiencia del siglo pasado, con los horrores del estalinismo, pesa demasiado. Sólo subsiste la ilusión de que la clase obrera pueda transformar el mundo, sin capitular ante el capitalismo, pero a través de reformas contínuas, no de revoluciones.

-Sin embargo, los últimos meses ha visto arder París...
-Sí, pero aunque me llama la atención el empuje y la fuerza de los movimientos de descontento contra los recortes de pensiones, que en el fondo lo que reflejan es el profundo malestar por la evolución de la sociedad francesa, lo que quizás me sorprenda más no sea la virulencia de la lucha sino su falta de perspectivas concretas, es decir, que un día se paraliza el país y al día siguiente todo sigue igual. Como si manifestantes y sindicatos interpretaran su papel en una obra ya escrita, pero dieran por perdida la posibilidad de modificar la realidad.

-¿Qué queda del pensamiento de izquierdas, tras el derrumbe de la utopía comunista?
-Queda lo esencial. Una sociedad totalmente injusta, polarizada en núcleos de poder de dinero loco, y millones de personas que subsisten bajo el umbral de la pobreza, también en los países ricos, demuestra que la necesidad de transformar la sociedad sigue viva. El fracaso del leninismo no hace del sistema capitalista una sociedad justa, sino que hay que mantener viva la ilusión por reformar la sociedad. La política económica de izquierdas ha infravalorado al mercado, pero si se abandona éste a su libre albedrio los resultados son siempre nefastos.

En 1992, tras el desplome de la Unión Soviética, Semprún escribió que “no ha habido ni una sola ocasión histórica en la que la política de izquierdas no haya provocado desastre tras desastre, cuyo precio principal siempre han pagado los más débiles...” En el libro, matiza sus palabras, y ahora, cuando se le pregunta por las causas del fracaso de la huelga general del 29 de septiembre en España, dice que era previsible, y que, “como pasaba en el franquismo, los obreros ni veían entonces ni vieron el 29S perspectivas positivas de esa acción, aunque la historia española demuestre que sólo triunfan las huelgas contra gobiernos socialistas”.

-¿Sabe que muchos jóvenes lo ignoran casi todo sobre Franco, la posguerra y la transición?
-No hay que rasgarse las vestiduras porque la lucha antifranquista no movilice a la juventud, pero tampoco podemos permitir que se olvide que las libertades y la democracia de hoy han sido conquistadas tras muchas décadas de represión, sufrimiento y muertes.

-¿Le queda alguna costumbre de esos años de clandestinidad, cuando era Federico Sánchez y vivía seis meses al año camuflado en Madrid?
-Sí, de esa época conservo reflejos condicionados totalmente absurdos de los que me río íntimamente: todavía hoy, si quedo a comer con unos amigos en un restaurante, llego antes y observo el entorno para comprobar que nadie me sigue. A veces camino por la calle y, de repente doy un pequeño salto y me vuelvo para comprobar que no me siguen, y claro, me muero de risa, pero son reflejos de esos años de vida clandestina.

Al final de su aventura comunista, Semprún defendió el consenso y una transición pacífica hacia la democracia e intentó que el PCE se alejase de la obediencia perruna a la Unión Soviética, porque sabía de sus horrores, lo que le supuso la expulsión traumática del partido en 1964 por defender unas tesis que luego Carrillo asumiría.

Cuando le expulsaron del paraíso comunista por asegurar, con Fernando Claudín, que la muerte de Franco no supondría el final de la lucha de clases ni el triunfo de la revolución comunista, y que era mejor apostar por una transición pacífica, la escritura fue su refugio. Y la memoria, porque desde entonces, no ha necesitado otro argumento que su misma vida, levemente disfrazada en cada novela o ensayo.

Con algunos es implacable. Así, de Carrillo dice que era un paranoico, y un “pragmático de la peor especie” obsesionado con el poder; de Dolores Ibarruri, la Pasionaria, que era de una “vulgaridad intelectual insoportable”.

 
La escritura y la vida

-A menudo ha dicho que en la escritura reside el sentido de su vida, pero que no es un auténtico escritor “porque su historia supera todos los argumentos novelescos”. ¿Cómo explica esta contradicción?
-Bueno, es una contradicción y no lo es. La literatura me facilitó la ruptura política y la ruptura política, la literaria. Cuando volví del campo de concentración la literatura no me sirvió porque la escritura de lo vivido, aún en caliente, me hubiese conducido al suicidio, mientras que la lucha política me permitió entonces dar un sentido a mi vida. La clandestinidad fue entonces la mejor terapia, aunque fuese con la idea del mañana: mañana acabamos con Franco, mañana la revolución, pero me pemitió reorganizar mi memoria, y escribir El largo viaje. Cuando me expulsaron del PCE, la política me condujo a la literatura. Sí, fui de una a otra como un hombre abierto, sin dolor.

-Augstein destaca como otra constante en sus novelas y en su vida la importancia del arte...
-Y, desde luego ahí tiene razón. Piense que nací en Madrid, a 255 metros del Museo del Prado, y que mi padre me llevaba cada semana. Luego, en los años de clandestinidad , fue mi refugio permanente para eso tan español de “hacer tiempo” entre cita y cita. Podría hablarle de Patinir, de Vermeer, de Artemisia Gentileschi, pero el Prado, desde que era un niño, fue un soporte esencial que representa mi vida con naturalidad.

Ministro de Cultura entre 1988 y 1991, de la política cultural española actual no quiere hablar porque “no la conozco en detalle”, pero, como amante de la literatura, el pensamiento y el cine (fue guionista de Resnais y de Costa-Gavras) destaca que “quizá en parte por mi trabajo como ministro, y por aquel primer apoyo, el cine español vive un momento apasionante. Hay mucho talento, así que la época de Almodóvar y poco más ha terminado. También hay novelistas espléndidos (no, no quiero darnombres, todos saben de quiénes hablo) y la literatura aborda la memoria histórica y un planteamiento más justo de nuestro pasado con relatos comprometidos y fáciles de leer. Es apasionante.

-¿Piensa publicar Soledad, esa obra teatral inédita sobre unos jóvenes que se rebelan contra una dictadura y que se menciona en el libro?
-Jamás, necesitaría demasiadas notas explicativas porque es una obra de juventud y se nota.

 
Articulo : http://www.elcultural.es  11/06/2011

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