samedi 30 juillet 2011

CRÍTICAS de libros

CRÍTICA: LIBROS - ENSAYO María Zambrano - Escritos sobre Ortega
Ortega, a los ojos de María Zambrano
Por Luis Fernando MORENO CLAROS

Filosofía. La filósofa española María Zambrano (Vélez-Málaga, 1904-Madrid, 1991) siempre se declaró "discípula" del gran José Ortega y Gasset (1883-1955), y ello a pesar de los rumbos diversos que tomaron sus respectivos pensamientos. Aquella joven singular fue alumna aventajada de Ortega en la madrileña Facultad de Filosofía apenas unos años antes de que estallara la Guerra Civil; luego, ella comenzó a publicar sus primeros artículos filosóficos y a participar con pasión en los avatares políticos de la época. Joven y entusiasta de la República, se distanció un tanto de la mesura política de su maestro, pero nunca dejó de sentir una gran admiración por su valía intelectual y humana. Zambrano permaneció en España durante la sangría nacional para partir al exilio en 1939; Ortega lo había hecho nada más comenzar la guerra. El maestro regresó en 1945, Zambrano ya no lo haría hasta 1984.

En su estupenda introducción, Ricardo Tejada da cumplida cuenta de las sucesivas etapas por las que atravesó la relación intelectual de María Zambrano con Ortega. El maestro no parece haber aprendido mucho de la discípula, mientras que ésta creció por su cuenta pero gracias al nutriente de su honda raíz orteguiana. Hoy, sus filosofías son equiparables en altura, aunque divergentes y muy marcadas por el carácter de sus creadores: el de Ortega es "mediterráneo y germánico al mismo tiempo", anota Tejada, mientras que la malagueña fue más bien "helénica, mediterránea, etrusca, ibérica". Quizás la filósofa pensaba más con el corazón y amaba la cálida musicalidad poética de la recia palabra popular espontánea y directa, mientras que el "cartesiano vitalista" que fue Ortega se servía de un lenguaje más áulico, incisivo, refinado y culto. Lo cierto es que ambos pugnaron por desentrañar los problemas filosóficos radicales, tales como el del ser y el sentido de la existencia; nunca la filosofía pensada y escrita en español alcanzó cotas tan elevadas de lucidez y claridad como con Ortega y María Zambrano, tan disímiles y tan complementarios.

Los textos aquí reunidos son todos los que Zambrano publicó sobre Ortega junto a otros inéditos, como tres elocuentes cartas al maestro y una más a Alfonso Reyes sobre Goethe; o un texto acerca del "silencio" de Ortega y Azorín durante la Guerra Civil. Todos son asertivos, flamantes en su discurrir con y desde Ortega, jamás contra él; traslucen una empatía y una afinidad esenciales: la de las almas hechas para la filosofía como tarea amorosa, sin estériles erudiciones, vanidades e inquinas.

Escritos sobre Ortega
María Zambrano
Edición, introducción ynotas de Ricardo Tejada
Trotta, Madrid, 2011
308 páginas, 22 euros

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CRÍTICA
La primavera árabe. El despertar de la dignidad
Por Javier VALENZUELA

Ensayo. Cuanto más mediocres más tienden los autoproclamados especialistas en tal o cual cosa a presentarla como muy compleja. Es un modo de hacerse valer, de simular una superioridad. Sin embargo, hay muchos asuntos que no son tan difíciles de explicar y en los que el verdadero conocedor es identificable por la honesta sencillez con que los presenta. Por ejemplo, Tahar Ben Jelloun en La primavera árabe. "Tarde o temprano", escribe, "llega un momento en que el hombre humillado se niega a vivir de rodillas, exige libertad y dignidad, incluso arriesgando su vida. Es una verdad universal".

No se puede ser más claro y exacto al hablar de los actuales movimientos democráticos árabes. Dice Ben Jelloun que si bien era imposible predecir cuándo y cómo iban a estallar estas revueltas, cualquiera que conociera el norte de África y Oriente Próximo podía "percibir muchas señales anunciadoras". A la eclosión de una juventud informada y sin miedo se le oponía la persistencia de regímenes despóticos, envejecidos y corruptos. Sin líderes ni partidos dirigentes, lo cual la hace más auténtica, la revolución árabe terminó llegando en 2011 "como un fruto maduro que se cae del árbol por sí solo". Con prosa vigorosa y cristalina, Ben Jelloun reconstruye la inmolación a lo bonzo del joven tunecino Mohamed Buazizi; se mete en la cabeza de los derrocados Mubarak y Ben Ali; retrata al esperpéntico Gadafi; lamenta el hipócrita apoyo de Europa a los déspotas y apuesta por la vía reformista de Mohamed VI aun advirtiendo de que "sigue habiendo demasiadas desigualdades e injusticias" en Marruecos. Aplastados por la familia, el clan, la tribu, la comunidad religiosa y los regímenes, a los árabes se les negaba la condición de individuos y ciudadanos; eran perros y más aún si eran pobres. Pues bien, esto se acabó y Ben Jelloun lo saluda con entusiasmo.

La primavera árabe. El despertar de la dignidad
Tahar Ben Jelloun
Traducción de Malika Embarek López
Alianza. Madrid, 2011
152 páginas. 12,50 euros

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CRÍTICA
Guerras climáticas. Por qué mataremos (y nos matarán) en el siglo XXI
Por Cecilia BALLESTERO

Ensayo. Clausewitz escribió que la geografía es un factor determinante en la historia y la estrategia de la guerra. El conocimiento del terreno y aprovechar su ventaja han sido elementos decisivos para obtener la victoria, tanto como la escasez de recursos fue durante siglos una de las razones constantes para el inicio de los conflictos.

Así ha sido y sigue siéndolo, pero donde antes era la naturaleza, con sus sequías, inundaciones y desastres, quien imponía las leyes ahora es la acción del hombre sobre esa naturaleza la que puede estar provocando las nuevas guerras. A medida que el calentamiento climático avance, la guerra volverá a definir la vida de la humanidad en el siglo XXI. Ya hay ejemplos probados de la relación entre clima y violencia en conflictos como los de Ruanda y Darfur, aunque los medios tiendan a presentarlos como meros enfrentamientos étnicos. Con esta desalentadora premisa, Harald Welzer, prestigioso psicólogo social alemán, colaborador habitual de los semanarios DerSpiegel y DieZeit y experto en el Holocausto, alerta de que las consecuencias del calentamiento global, el mayor problema de nuestro tiempo e hijo del desarrollo descontrolado, no son sólo catastróficas para la ecología, sino para el orden social. Para ilustrarlo, el libro se abre con la foto y un primer capítulo dedicado a un buque alemán de esclavos encallado en 1909 frente a las costas de Namibia y hoy cubierto por el desierto como metáfora del encallamiento de Occidente, cuyo modelo económico se basa en la fagocitación de las reservas del planeta. La emulación de este sistema por parte de los países emergentes, con China e India en primer lugar, pese a sacar de la pobreza a millones de personas, conducirá, según el autor, a una situación en la que la escasez de recursos y la lucha por la supervivencia desatarán en las zonas más desfavorecidas conflictos sin fin, éxodos masivos (los llamados "refugiados climáticos") y un aumento de la inmigración ilegal, unas tensiones que terminarán afectando a las fronteras de las sociedades industrializadas. Welzer, que ejerce de profeta sombrío, está convencido de que la humanidad ha adoptado un rumbo ecológicamente insostenible para el que no hay salvación, ni siquiera la tecnológica, aunque apuesta sin mucha esperanza por un cambio cultural y la puesta en marcha de nuevos organismos internacionales. El libro es exhaustivo en ejemplos de cómo los seres humanos se han matado unos a otros en el pasado y en el presente (entre otros, el Holocausto, que sería no una excepción histórica sino una inquietante posibilidad dentro de sociedades democráticas, guerras de superioridad como Vietnam, los "ecocidios" de Darfur y la isla de Pascua, cuya deforestación llevó al aniquilamiento de su civilización y que ya retrató Jared Diamond en "Colapos") y su lectura resulta apasionante. Welzer puede exagerar su pesimismo en ocasiones, pero sus advertencias deberían servir de aldabonazo en las conciencias de los ciudadanos del siglo XXI.

Guerras climáticas. Por qué mataremos (y nos matarán) en el siglo XXI
Harald Welzer
Traducción de Alejandra Obermeier
Katz. Madrid, 2011
339 páginas. 19,95 euros

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CRÍTICA
La vida secreta de Isabel Coixet
Por Gregorio BELINCHÓN

Artículos. Isabel Coixet teje una telaraña artística. Ella no es una araña grande, peluda, sino una pequeña, saltarina, y por qué no, de color llamativo. Verde, tal vez blanco níveo. Teje y enlaza una noche en Tokio con un recuerdo a Cary Grant y a una ópera de Robert Lepage sobre Hans Christian Andersen.

Pasea por la obra de Sophie Calle, indaga en su interior sobre su necesidad de escribir guiones y sigue pegando y enlazando, cruzando con líneas espaciales, temporales y artísticas Wong Kar Wai, el calor abrasador de la Feria del Libro de Madrid y la ya inexistente -aunque aún mítica- librería del 84 de Charing Cross Road en Londres. Con ella, el lector acaba descubriendo la relación que une al cocinero Anthony Bourdain con compartir un ascensor con Meryl Streep o los concursos infantiles de deletreo en Estados Unidos. El pegamento que todo lo une es Coixet. Porque son sus gustos, sus intereses y sus curiosidades los que acaban formando la tela de araña de este libro, recopilación de artículos de la cineasta, que mientras pasea, se asombra, cuenta y confiesa acaba sin querer mostrando quién es ella, qué piensa, qué siente y hacia dónde le mueve su corazón. La vida secreta de Isabel Coixet se puede leer, por eso, de artículo en artículo, o de un tirón, entendiendo que esconde las confesiones artísticas e inconscientes de una cineasta diferente, arriesgada, necesaria. Es también un mapa de los sonidos del siglo XXI, porque de su mano vamos los lectores, atraídos por los mismos ruidos artísticos, interesados, como ella, en Antony and The Johnsons, Capturing the Friedmans o Richard Serra. Cada artículo va engarzado con una fotografía realizada por Coixet, un esfuerzo visual que recibe justa recompensa al descubrir la clave oculta que encadena texto y fotos. Solo falta la música, aunque la catalana da suficientes pistas como para encontrar la banda sonora adecuada para su lectura.

La vida secreta de Isabel Coixet
Texto y fotos de Isabel Coixet
Lunwerg, Madrid, 2011
224 páginas. 24,50 euros

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CRÍTICA
Los bancos son el monstruo
Por Claudi PÉREZ 

Si la guerra es la manera que tiene Dios de enseñarles un poco de geografía a los estadounidenses -eso decía Mark Twain-, la Gran Recesión debería conseguir que todos aprendamos de una vez algo de economía. Hay dos maneras posibles de acometer ese doloroso aprendizaje a través de los libros: ir de la anécdota a la categoría (El banco, de Marc Roche) o directamente al plano general sin perderse demasiado en los detalles(Grietas del sistema, de Raghuram Rajan).

Ninguno de estos dos es el libro sobre la crisis; probablemente habrá que esperar a que algún novelista digiera el batacazo para leer una explicación universal, redonda, algo parecido a lo que hizo John Steinbeck enLas uvas de la ira. Pero ambos tienen suficiente calado como para ayudar a entender un poco más ese mar de los sargazos en el que se han convertido la economía y muy especialmente el sistema financiero. De esta crisis han salido tres tipos de libros: el reportaje del periodista inquieto, el análisis del economista que durante años trabajó en organismos internacionales, y el del arrepentido, las memorias de algunos de los protagonistas avergonzados por la debacle. El banco pertenece al primer grupo y funciona como una suerte de silla eléctrica. Identifica al culpable de los males, el sector financiero, y dentro de la banca a la entidad que maneja los hilos, el todopoderoso Goldman Sachs, y los somete a juicio sumarísimo. Se dedica a desmenuzar su increíble poder en EE UU y su creciente influencia en Europa, donde protagonizó el camuflaje de la deuda griega y acumula primeros espadas entre sus ejecutivos: desde el próximo presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, a los influyentes Mario Monti (excomisario europeo) y Romano Prodi (expresidente de la Comisión Europea y exprimer ministro italiano). Todo ello lo hace Roche con un lenguaje sencillo, con un ritmo trepidante y sobre todo con información de primera mano acumulada a lo largo de una carrera como periodista financiero. Y con un punto de intención -que algunos llamarán demagogia- que restalla con violencia sobre el lomo de un banco hasta hace poco intocable. El de Rajan pertenece al de los ex. Rajan fue economista jefe en el FMI y se convirtió en uno de los profetas que alertaron de los riesgos que asumían la banca y los Gobiernos. Su tesis es que los excesos del sistema financiero fueron auspiciados por un sector público que no solo creyó con los ojos vendados en la magia del mercado, sino que le puso una alfombra roja, con instituciones de crédito público cuyo único propósito era reducir las crecientes desigualdades a base de préstamos fáciles y baratos. Entre todos ayudaron a hinchar la madre de todas las burbujas inmobiliarias. El problema del libro de Rajan -uno de los economistas más influyentes del mundo- es que pone al mismo nivel los excesos de la banca y los errores del Gobierno, algo que casi suena a broma a la vista de lo sucedido. Y sin embargo, en el modo de ensañarse con unos y otros, el propio Rajan da alguna clave. "El sector público de Estados Unidos apesta", escribe. ¿Y la banca? "Banqueros en apariencia inteligentes" levantaron un sector financiero "sofisticado, competitivo y amoral". Rajan, que no es precisamente un tardocomunista, apunta que el sector financiero "es innovador hasta en su forma de buscarse problemas". "Los bancos son el monstruo. Los hombres los crearon, pero no los pueden controlar", escribió Steinbeck hace 70 años. En esas estamos.

El banco. Cómo Goldman Sachs dirige el mundo. Marc Roche. Traducción de Ramon Vilardell. Ediciones Deusto. Barcelona, 2011. 264 páginas. 21,95 euros (electrónico: 14,99). Grietas del sistema. Por qué la economía mundial sigue amenazada. Raghuram Rajan. Traducción de Blanca Ribera de Madariaga. Ediciones Deusto. Barcelona, 2011. 322 páginas. 22,50 euros (electrónico: 15,99).

Articulo : http://www.elpais.com  30/07/2011

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