samedi 16 juillet 2011

Lucia MAGI/ Umberto ECO prepara una nueva versión más "ágil" de 'El nombre de la rosa'

Umberto Eco prepara una nueva versión más "ágil" de 'El nombre de la rosa'
Por Lucia MAGI

El autor pretende hacer su obra "más accesible a los nuevos lectores" para aducuarla al siglo XXI

Umberto Eco advirtió la necesidad de volver a trabajar sobre el texto de El nombre de la rosa para agilizar algunos pasajes y refrescar el lenguaje", comunica en un escueto comunicado Bompiani, la editorial tradicional del escritor italiano (Alessandria, 1932), que publicó originalmente la novela en 1980 y cedió los derechos para traducirla en 47 idiomas (en España, Lumen).

Treinta años y treinta millones de ejemplares vendidos más tarde, la novela negra medieval que Le Monde puso entre los 100 libros más representativos del siglo XX, quiere desdibujar sus durezas, se hace "más accesible a los nuevos lectores", se adecua - a fin de cuentas - al siglo XXI.

La segunda versión de El nombre de la rosa llegará a las librerías italianas el próximo 5 de octubre, mantendrá el mismo título que aupó a la fama internacional a su autor y costará 16 euros.

El profesor Eco, que fundó la primera facultad de Ciencias de la Comunicación en Bolonia hace más de 20 años, pretende actualizar su novela para acercarla a las nuevas tecnologías y generaciones. El objetivo es que quienes solo conocen la obra por citas de Internet, asustados por su dificultad idiomática o por lo denso de algunos pasajes, puedan leerla también, así como los lectores digitales.

Todavía no se conocen los detalles de la reinvención del gran clásico de la literatura italiana y mundial. Lo único cierto, garantizan desde Bompiani, es que Eco no va a modificar la trama, el intrigo. Los lectores novelos van a encontrarse con los dos monjes, el franciscano Guillermo de Baskerville, agudo y brillante, suerte de Sherlock Holmes del siglo XIV, y su pupilo, el tímido y perspicaz Adso de Melk. Los dos investigan una serie de asesinatos en un monasterio benedictino, todos ellos relacionados con un libro prohibido.

A hacer más popular y accesible aquella novela, hilvanada a la sombra de una abadía rica en recodos y pasajes secretos, rechoncha concreción de enigmas y ecos de filosofía antigua, contribuyó de forma determinante la gran pantalla. La película que en 1986 el cineasta francés Jean-Jacques Annaud rodó con Sean Connery en el papel protagonista de Guillermo y Christian Slater como Adso es ágil y cautivadora. Sin embargo, a Eco no le bastó. Para que una comunidad de lectores cada vez más digitalizados y rápidos pueda saborear el misterio y el encanto de su primera novela, quiso cambiarla. Si no puedes educar al lector, simplifica tu novela.

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Umberto Eco: "Vivimos rodeados de falsificaciones"
Por Tereixa CONSTENLA
Madrid - 13/12/2010

El autor italiano presenta en Madrid 'El cementerio de Praga'. La obra ha causado rechazo entre la jerarquía católica

Umberto Eco está resfriado pero en forma. En la presentación de su nueva novela en Madrid, El cementerio de Praga (Lumen), ironizó a cuenta del rechazo que la obra ha causado entre la jerarquía católica: "Las críticas de L'Osservatore Romano [periódico del Vaticano] han aumentado las ventas en 100.000 ejemplares". El antisemitismo del protagonista, Simone Simonini, el único personaje de ficción de la obra, también disgustó a los judíos, aunque finalmente tres comunidades hebreas han invitado a Eco a presentar el libro en Jerusalén. "Son muy inteligentes", dijo.

La novela de Eco llega 30 años después de El nombre de la rosa, que le convirtió en un superventas a pesar de sus latinajos y sus honduras filosóficas. Constató que lo bueno vende. El cementerio de Praga va por la misma senda. En un mes se han vendido en Italia 600.000 libros. "No lo entiendo, a lo mejor se han vuelto todos locos", bromeó. "Es posible que lo estén porque votan todos a Berlusconi", añadió entre risas.

Ambientada en el siglo XIX, El cementerio de Praga está repleta de personajes históricos como Dreyfuss, Freud o Garibaldi. Pero su gran protagonista, Simonini, es fruto de la imaginación del autor. Se dedica a falsear documentos y otras lindezas como el comercio de hostias consagradas para misas satánicas. Un argumento que no está del todo lejos de la actualidad, como recordó el propio Eco, a propósito de los cables del Departamento de Estado filtrados en las últimas semanas. "Vivimos rodeados de falsificaciones de los servicios secretos y los Gobiernos".

Wikileaks. "Hasta ayer el poder controlaba y sabía lo que hacían los ciudadanos. Con Wikileaks se subvierte la relación, somos todos los que controlamos el poder mundial, es la transparencia total pero el poder también necesita confidencialidad. ¿Qué sucederá ahora? No sabemos".

Recortes a la cultura. "El ministro de Finanzas dice que con la cultura no se come. Es falso. Que vaya al Louvre. Hay un sector de la derecha en mi país que odia la cultura. En el Gobierno hay gente inculta y racista. Está surgiendo un populismo en el que el Parlamento pierde sus funciones y una sola persona tiene todo el control mediático".

Religiones. "Las religiones han sido un estímulo muchas veces. Sin ella no habríamos tenido a Miguel Ángel o Rafael, pero el fanatismo reprime la creatividad".

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REPORTAJE
Un protagonista odioso
Por Tereixa CONSTENLA
Madrid - 14/12/2010

Umberto Eco se desmarca del antisemitismo del personaje central de su nueva novela, 'El cementerio de Praga'

Umberto Eco (Alessandria, 1932) parece absorto. Escruta rostros y cámaras mientras su editora española, Silvia Querini, destaca que su nueva novela, El cementerio de Praga (Lumen), se publica 30 años después de su primera y laureada incursión en la ficción, El nombre de la rosa. Se acaricia la barbilla, apoya las yemas sobre la mesa y mira con ojillos entrecerrados a sus potenciales interlocutores. De repente, la editora cita a Helena Lozano, la traductora, y Eco rompe a aplaudir, lo que de súbito desvela dos aspectos del escritor. Es generoso y está atento aun pareciendo en las nubes.

"Ya saben cuánto odio a mis lectores. Les hice leer latín en El nombre de la rosa y un lenguaje inventado en Baudolino, así que me dije por qué no terminar un libro con el personaje más antipático de la historia", explicó. El tipejo de marras es Simone Simonini, un fabricante de documentos falsos que odia visceralmente a los judíos, trapichea con hostias consagradas para misas negras y se codea con seres históricos reales del siglo XIX como Freud, Garibaldi o Dreyfuss. Simonini es un protagonista inventado, aunque su ocupación es bien actual. Eco recordó los papeles falsos que justificaron la guerra de Irak, en los que solo parece creer Bush. "Vivimos rodeados de falsificaciones de los servicios secretos y los Gobiernos", dijo el ensayista.

La furibunda militancia antisemita de Simonini desató las críticas de la comunidad judía y de los jerarcas del Vaticano. Enésimo capítulo de la batalla de la ficción contra la realidad. Ayer, en el Círculo de Bellas Artes, Umberto Eco minimizó ambas con socarronería. Los reproches de L'Osservatore Romano [periódico del Vaticano] ayudaron a vender "100.000 ejemplares más". Y tras algún reproche -tal vez tras haber leído la novela- ha recibido la invitación de tres comunidades hebreas para llevar la obra a Jerusalén. "Son muy inteligentes", opinó antes de recordar lo obvio: "No se puede atribuir a los autores lo que piensan los personajes".

En Italia, ayudada o no por católicos acérrimos, la novela va como un tiro: 600.000 ejemplares en un mes. "No entiendo por qué, es posible que se hayan vuelto todos locos. Es posible porque votan todos a Berlusconi", bromea.

A Eco no le gusta Berlusconi. Nada nuevo. Ayer le preguntaron si lo considera un cadáver político. Su respuesta fue escueta: "Entre el cadáver y el vivo hay zombis, muertos vivientes muy peligrosos". Con cierta desgana, habló de política italiana. Sobre los recortes en Cultura: "El ministro de Finanzas dice que de la cultura no se come. Es falso. Que vaya al Louvre. Hay un sector de la derecha en mi país que odia a la cultura. Está surgiendo un populismo en el que el Parlamento pierde sus funciones y una sola persona tiene todo el control mediático". Y entonces parecieron chispearle los ojillos y avisó a la galería: "Pero les recomendaría que en lugar de mirar tanto a Italia miren a su país, porque les puede pasar lo mismo".

Articulo : http://www.elpais.com  16/07/2011

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