samedi 30 juillet 2011

Mariano ESTRADA/ La víbora



Mariano Estrada Vázquez Nací en 1947, en un pueblo de Zamora llamado Justel. Es natural de Muelas de los Caballeros (Zamora) y ha publicado los poemarios «Mitad de amor, dos cuartos de querencias» (1984), «El cielo se hizo de amor» (1986), «Tierra conmovida» (1987), «Trozos de cazuela compartida» (1991), el ensayo «Paco Llorca, semblanzas del arte» (1993) y «Azumbres de la noche» (1993).Ha publicado en papel los poemarios "Desde la flor del almendro" (1995), "Hojas lentas de otoño" (1997) y "Amores colaterales".

Por otra parte, algunos libros que han sido parcial o totalmente publicados en Internet, como "Vientos de soledad", "El limón hespérico" y actualmente escribe "Gotas de hielo" y también un ensayo titulado "Aguablanca, caminos de ida y vuelta", otro titulado "La patrias de dulcinea", junto ha algunos cuentos y numerosos artículos de variada índoleSitio : http://www.mestrada.net/


La víbora
Por Mariano Estrada

Reptil, culebra, ofidio, la víbora es bífida de lengua, ciertamente, pero no bilingüe, que es algo muy distinto. Bilingües son los catalanes, por ejemplo, sin que ello tenga nada que ver “¿Digui?” Digamos que es “birrámica y unitronca”, si así puede decirse porque yo, ignaro, lo ignoro.

Entre las víboras del lugar –las extranjeras siempre han sido más raras- no hay ninguna bicéfala. Bicéfalos eran los “lisos”, sus primos, y a éstos sí los vi, en los prados, cuando “yo era adolescente y nadie me había amado todavía”. ¿Y cómo dice usted que se llaman? Lisos ¿Y no serán anfisbenas, monstruos mitológicos, supuraciones de la fantasía? ¿O sugiere usted que son conflictos genéticos reales, tal vez teratologías procedentes de la experimentación? ¿De la experimentación? Para mí son reptiles, simplemente; seres naturales que habitaban los prados del lugar mucho antes de la manipulación de los genes y la clonación de las ovejas. Lo que no sé es cómo lograrán coordinarse si, por ejemplo, las cabezas difieren en los gustos y una quiere ir a Murcia a desayunar y la otra refocilar con un congénere de Barcelona ¿Se tirarán de los pelos? Son calvos. ¿La emprenderán a patadas? Son ápodos ¿Intentarán arreglarlo con razones? ¿Gente que tiene dos cerebros? ¿Razonarán acaso con el culo? Vamos, corazón ¿se puede razonar con el esfínter? Parece ser que sí, que es muy flexible ¿Flexible? ¡No me digas!

La víbora común, la que conozco, posee una segunda bifidez que, mucho más sutil que la anterior, se manifiesta claramente en la estética, ya que es a un tiempo repelente y bonita, repulsiva y hermosa. No obstante, su hermosura no debe embelesarnos hasta el punto de la confianza, que es depositaria del peligro, y mucho menos de la aproximación, familiaridad o cercanía, porque ella no pregunta, sino que muerde. Muerde con violencia y voluntad, muerde con astucia y atención, muerde con rapidez y con veneno “¿Do you understand, Murdock?”. Yes, my brother, que es asilvestrada y fulgurante, que es indómita y certera, que tiene en su body sigiloso la genuina velocidad de la luz…

Dos dientes huecos, situados en la mandíbula superior, dos latigazos vertiginosos, dos inyecciones intrépidas que pueden ser mortales de necesidad, si no lo evita a tiempo un torniquete, con sajadura y chupetón, o, mejor aún, un antídoto. Y no es que sea mala, la pobre, es que es así, es víbora: ella no te puede querer. Normal. Las mulas son falsas y dan coces. Tampoco ellas te quieren ¿Te quieren quizás los alacranes o las avispas, los escorpiones o las abejas?

En cuanto al rosario que tiene sobre el lomo... ¡Ah, sí!, perdone, ¿no es reminiscencia de un determinado pisotón? ¿No es la marca, digamos indeleble, de una vieja maldición bíblica? Hombre, la similitud con el rosario no implica experiencias religiosas, tipo Enrique Iglesias, y mucho menos bondades evangélicas, tipo Madre Teresa de Calcuta, pero tampoco es el estigma que ejemplariza y perpetúa un castigo; se trata de un adorno natural, un sello específico más o menos determinista, como los tigres del Eufrates, como los propios pasos de cebra, es decir, las rayas anteriores al color, es decir, los dálmatas. La víbora no es exactamente el demonio, ni siquiera como una de sus formas…

Por otra parte, el triángulo de la cabeza no tiene implicaciones con las Bermudas ni con los montes de Venus, ni con la Plaza Triangular de Benidorm, ni tampoco con las matemáticas o la geometría, por más que estuvieran formuladas por Euclides, por Pitágoras, por Tartaglia ¿Que es sorda? Ciertamente. O casi. Pero bien lo suple ella con una vista de lince, que al lince no le vale de nada; con la capacidad mimética del camaleón, que es emblemática y cierta; con el proverbial olfato del perro, con el sigilo del gato, con la astucia de la mujer...

Del libro “Aguablanca: caminos de ida y vuelta”


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