dimanche 3 juillet 2011

Sexo, amor y fantasía

Sexo, amor y fantasía

¿Existe alguna conexión entre la literatura fantástica y el amor o el erotismo? Los ejemplos no faltan.

Durante muchos años ofrecí un curso de literatura fantástica en la Universidad de Iowa. Analizamos diversas facetas del género con los estudiantes, pero hubo una en particular que nos llamó la atención: que lo fantástico apareciera frecuentemente asociado al tema del amor o del erotismo. Qué tendrá que ver una cosa con la otra, nos preguntamos. Un ejemplo contundente es la novela Drácula , de Bram Stoker, impresa en 1897. No se necesita ser mal pensado para instalar en el campo del erotismo la famosa mordedura en el cuello, seguida de los ambiguos quejidos de las víctimas, que tanto pueden ser de dolor como de placer. Esta dimensión non sancta fue brillantemente explorada por Francis Ford Coppola en su versión cinematográfica de la célebre historia de vampiros.

El teórico Tzvetan Todorov ha llegado a sostener que la aparición de otro personaje fantástico, el demonio, es una forma velada de representar a la libido. Es el caso del cuento del siglo XIX "El número 111", del venezolano Eduardo Blanco, que desarrolla el tema del pacto con el diablo. A pesar de la apariencia inocente e idealista de palabras como "deseo", "posesión" o "penetración", inevitablemente el contexto termina cargándolas de connotaciones carnales.

En el clásico de Henry James Otra vuelta de tuerca, la historia central es presentada desde la perspectiva de una institutriz que es contratada para cuidar a dos pequeños hermanos que han quedado huérfanos. Según el testimonio de la mujer, los niños son amenazados por los fantasmas de una pareja de malignos sirvientes, que en vida fueron amantes y que después de muertos tratan de apoderarse de ellos. Esta novela, publicada en plena época del puritanismo victoriano, tampoco escapa a las interpretaciones eróticas. Algunos críticos dicen que los espectros sólo son fantasías de la institutriz, que se originan en la represión sexual que ella padece.

Un caso algo diferente lo constituye La invención de Morel, de Adolfo Bioy Casares, considerada por los especialistas la obra maestra de la narrativa fantástica en lengua española. Si usted es adicto a la serie televisiva "Lost", sin duda recordará que el libro que Sawyer tiene en sus manos en uno de los episodios es justamente La invención de Morel. Y no sólo eso. Se dice que la trama de esta novela fue el modelo que siguieron los guionistas de la teleserie. Además, muchos están convencidos de que el videojuego "Mystic" también se inspiró en el relato de Bioy Casares. Pero más allá de los novedosos elementos de ciencia-ficción que contiene, entre ellos las máquinas que producen una realidad virtual, La invención de Morel es en el fondo una historia de amor. Están presentes casi todos los temas románticos por excelencia: el primer encuentro, la ilusión, los celos, el amante desdeñado, el amor imposible y el anhelo de eternidad, entre otros.

Afirma Todorov que muchos autores recurren a lo sobrenatural para introducir temas controversiales o vedados, porque así pueden sustraerse a la sanción social o moral. Dicho de otra manera: tratándose de pecados de la carne, es más fácil echarle la culpa al diablo. O al Trauco, en la cultura chilota. Esta explicación tiene mucho sentido cuando se trata de perversiones o temas demasiado audaces, pero no explica por qué lo fantástico también aparece ligado a relaciones amorosas que ponen énfasis sólo en lo espiritual y en lo meramente romántico y que por lo tanto no arriesgan recibir penas de ningún tipo. Lo que ocurre quizás es que la experiencia de lo fantástico no es tan ajena a la experiencia del amor en la vida real, durante la cual los amantes son hechizados por fantasías que los transportan a otra dimensión. Además, si lo sobrenatural representa una ruptura con las leyes de nuestro mundo, los amores más intensos son justamente aquellos que se atreven a romper obstáculos sociales y morales y a desafíar el orden establecido. Habría entonces algo así como una relación de parentesco entre los dos fenómenos.

Todas estas reflexiones las hicimos en el curso de la Universidad de Iowa al que hice referencia. Tratábamos de explicar la conexión entre la literatura fantástica y el amor o el erotismo. No llegamos a ninguna conclusión indudable o indiscutible, pero fue muy gratificante plantearnos el problema y ejercer entre todos el olvidado oficio de pensar.



Articulo : http://diario.elmercurio.com  03/07/2011

Juan ÍÑIGO IBÁÑEZ∕Violeta PARRA: cabeza de pájaros azules

Violeta PARRA: cabeza de pájaros azules Por Juan ÍÑIGO IBÁÑEZ 2017 marca el centenario de la cantautora de “Gracias a la vida” y ta...