samedi 23 juillet 2011

Una "novela" sobre la Alemania nazi

Kurt von Hammerstein El disidente que sobrevivió:
Una "novela" sobre la Alemania nazi

En "Hammerstein o el tesón", Hans Magnus Enzensberger deja que los documentos y los personajes hablen por su propia cuenta. Por fortuna no pretendió lucirse, sino hacernos saber la tragedia de su país en un momento demencial de su historia. Y fue así como se lució.

Tomé este libro con curiosidad pero con la reserva de quien prefiere la ficción a secas sobre la novela histórica. Lo tomé tanto por la calidad de su autor, el poeta Hans Magnus Enzensberger (1929), como por el interés del asunto en sí: los años de Hitler en Alemania. Y confieso que me ganó hasta el final.

Se trata de una mezcla de relato documental, gran reportaje, ensayo histórico y saga familiar, que a través de su protagonista, el general antinazi Kurt von Hammerstein (1878-1943), aborda el ascenso de Hitler al poder y los doce años de terror que lo siguieron. La reconstitución de la vida del general y de su familia viene a ser como un memorial de la Alemania nazi en pequeña escala. Su materia básica consta de una investigación prolija, una documentación verosímil (incluso de archivos secretos, filtrados o desclasificados), "entrevistas" de alta calidad a sus personajes, un relato de espías y contraespías, y las opiniones personales del autor, todo esto muy bien ordenado en su secuencia narrativa.

Formalmente el texto no es una novela, pero de hecho es muy novelístico por la índole misma de sus acontecimientos. La escritura literaria, muy sobria, deja que los documentos y los personajes hablen por su propia cuenta. Por fortuna el investigador y narrador no pretendió lucirse, sino saber y hacernos saber, hasta donde pudo, la tragedia de su país en un momento demencial de su historia. Y fue así como se lució.

Por apego a la documentación, no se intenta aquí nada semejante a una psicología de Hitler, ni tampoco de Stalin, un personaje más lejano. Uno y otro se miran desde fuera, con la visión de algunos testigos de primera mano, no con los ojos ni la fantasía de Enzensberger. En todo caso, quedan patentes el carisma hipnótico, el poder destructor y la brutalidad del Führer, rodeado por una mayoría de cómplices del alto mando militar, pero también por disidentes tímidos, por disidentes que fueron ejecutados, y -cosa muy notable- por el disidente que sobrevivió, Hammerstein.

El contrapunto entre Hitler y nuestro general se prestaba para una dicotomía en blanco y negro entre el malo y el bueno, y más aun si -como es el caso- el bueno produce en el lector cierta identificación afectiva. Pero ese peligro quedó bien sorteado, porque el protagonista, siendo un hombre recto, no aparece como un héroe, sino como un ser humano muy complejo: frío, seco, distante como marido y como padre de siete hijos; no precisamente simpático; de una inteligencia poco cultivada pero intuitiva y casi visionaria -anticipó el destino de Hitler y de Alemania en la guerra-; bastante vago y perezoso por temperamento y por método intelectual; de una serenidad pasmosa, y del coraje suficiente para no recatarse de decir en privado lo que pensaba de Hitler, si bien no tenía pasta de mártir -ni imprudencia- como para ir al enfrentamiento suicida (e inútil).

El libro contiene personajes laterales de mucho interés humano. Entre ellos destaco a una dama aristocrática de la bohemia, y espía comunista: Ruth von Mayenburg. Otros personajes menores me parecen superfluos (es cosa de saltárselos). Las principales "Conversaciones con..." o entrevistas, al propio general -tres-, a sus hijas -inclinadas al comunismo-, a Ruth -tres-, son de lo más sabroso del libro como creación dramática, ¡literatura!, y enlazan bien con los relatos documentados y con las glosas; éstas van separadas porque contienen las opiniones del autor, al parecer bastante sensatas: un amplio número de lectores podrá compartir con él un sereno horror tanto por la Alemania nazi como por la Rusia comunista (dicho sea de paso, los devaneos de la época entre Berlín y Moscú son asombrosos... y bastante maquiavélicos por lado y lado).

Serán los historiadores, no los críticos literarios, quienes puedan juzgar de la verdad o verosimilitud de lo narrado. Pero no tiene mucho sentido juzgar esta obra como literatura, porque no pretende ser en primer lugar una creación verbal. Baste decir que se hace leer muy bien incluso por quien, como lector, tiene gustos más literarios que históricos. Esta grata lectura procede del interés de los hechos mismos, de la verdad humana de los personajes, y de la hábil organización narrativa de su vasta materia documental.

Articulo : http://diario.elmercurio.com 17/07/2011

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