samedi 20 août 2011

Evelyn ERLIJ/ BOGART, el antihéroe existencial de Hollywood


Nueva biografía Disponible en librerías:
Bogart, el antihéroe existencial de Hollywood
Por Evelyn Erlij 

Llegó a Chile un nuevo libro biográfico sobre el "tipo duro del cine", donde se analiza cómo el actor de "Casablanca" se convirtió en el símbolo de la masculinidad del siglo XX y en el modelo de hombre que inspiró, entre otros, a Albert Camus.  

Un aeropuerto cubierto de niebla, un avión con destino a Lisboa y una mujer de ojos llorosos que mira angustiosamente a su antiguo amante mientras éste, vestido con sombrero y gabardina, le dice "siempre nos quedará París". No hace falta saber de qué película se está hablando, y menos de qué actor se trata. De su boca surgieron algunas de las frases más célebres de la historia del cine, en parte por la fuerza de las líneas, pero sobre todo por el carácter y la interpretación inconfundible que Humphrey Bogart fue capaz de darles a todos sus personajes.

La fama llegó muy tarde a su vida, a los 40 años, y la muerte arribó demasiado temprano, cuando recién había cumplido los 57. Aun así, su imagen legendaria sobrevivió al tiempo mejor que la de todos sus contemporáneos. "No era más atractivo que Gary Cooper, más ágil que Cagney, más autoritario que Robinson, más desenvuelto que Cary Grant, más simpático que James Stewart ni más versátil que Spencer Tracy", escribe Stefan Kanfer, ex crítico de la revista Time y autor de Bogart (Lumen), un libro biográfico donde se analiza su misteriosa figura.

¿Por qué, entonces, sobrevivió a todas las demás estrellas de su generación?, se pregunta Kanfer. La respuesta, dice, podría estar en una frase del director de cine Peter Bogdanovich: "Fue un hombre que se esforzó por ser malo, porque sabía que era más fácil progresar en el mundo de esa forma".

La imagen del "tipo duro de Hollywood" que emerge de las páginas de Bogart es un antihéroe dentro de la pantalla, pero también fuera de ella. Era "un granuja, un gandul, un descarriado", escribe su biógrafo, quien relata sus turbulentos años en el seno de una familia de clase alta en Nueva York. Hijo de un padre machista y una madre feminista, "Bogie", como se lo conocía, tuvo un ascenso particularmente lento en la industria del cine, donde trabajó como director y guionista antes de comenzar a actuar.

Aunque estaba seguro de que no tenía el don para la actuación, su estilo arisco -caracterizado por "el rictus repentino, los labios retraídos, la distintiva pronunciación silabante que le daba un aire un tanto malévolo", apunta Kanfer- comenzó a llamar la atención de las grandes productoras de Hollywood. Era esa mezcla de hostilidad, sumada a su imagen de hombre del siglo XIX, de gran porte, clase y cortesía, la que lo convirtió según el Instituto de Cine Americano en "la mayor leyenda masculina de la historia del cine".

Un hombre de verdad

Sin embargo, su fama de conflictivo y rebelde con la autoridad en la vida real terminó por encasillarlo en una infinidad de papeles de gánster y villano -fue asesinado en 26 películas-. Esto, hasta que el entonces debutante John Ford le confió el rol de Sam Spade en la inolvidable cinta "El halcón maltés" (1941), a sus 42 años. "A Bogart no le hace falta tener un arma en la mano para parecer un tipo con agallas", dijo el escritor Raymond Chandler. La industria hollywoodense también se había dado cuenta de ello.

Por entonces, en plena Segunda Guerra Mundial, los estudios buscaban lo que ellos llamaban "hombres de verdad". "A principios de los años cuarenta la masculinidad se definía por las apariciones de hombres de uniforme", escribe Kanfer. Hollywood se empapó de espíritu bélico, y mientras algunas estrellas jóvenes como Clark Gable y James Stewart decidieron enrolarse como voluntarios, en Hollywood quedaron todos los no aptos para el ejército, entre ellos, Bogart, debido a su edad.

"En ese momento de la historia, Humphrey poseía algo que conectó con el público: 'Aquellas luces y sombras se combinaban para crear una personalidad distinta, más noble: heroica'. Huston lo sabía, el público lo sabía y, más importante aún, el estudio lo sabía. En Humphrey había cristalizado la imagen de la masculinidad en aquel preciso momento de la historia estadounidense", apunta el autor deBogart . Kanfer afirma que de delincuente y villano, el actor pasó a convertirse en la quintaesencia del hombre norteamericano, caracterizado por su "integridad, estoicismo y un carisma sexual acompañado de una gélida indiferencia hacia las mujeres".

Esta actitud comenzó a influir en muchos hombres, que adoptaron a Bogart como modelo a seguir. La guerra motivó a Hollywood a elegir héroes duros y paternales, pero también sensibles. El mejor ejemplo fue Rick Blaine, el personaje principal de "Casablanca", la cinta que terminó de convertir a "Bogie" en el héroe-antihéroe favorito. A partir de su imagen se harían todos los rebeldes del cine: Montgomery Clift, James Dean, Marlon Brando y muchos otros.

Camus, su clon

Además de hacer un análisis exhaustivo de la biografía y de la extensa filmografía de Bogart -70 películas en 30 años-, Stefan Kanfer analiza el impacto del protagonista de "La reina de África" en la cultura popular, calificándolo como el actor más imitado de todos los tiempos. Su figura, que ha sido estudiada por intelectuales como Umberto Eco, llegó incluso a convertirse en verbo: "bogart" en inglés se refiere a "sujetar un porro como lo hacía Humphrey Bogart", con los cuatro dedos y el pulgar.

Tras su muerte, el cineasta Joseph Mankiewicz afirmó que "la actitud de Bogart reflejaba una tristeza respecto a la condición humana. Tenía una especie de carácter dieciochesco a lo Alexander Pope", dijo el director de "Cleopatra", una observación sobre la naturaleza existencialista del actor que cobraría fuerza tras su muerte, en 1957.

"El personaje de Humphrey Bogart se contemplaba ahora como un ejemplo del duro existencialista tal como lo había definido (Albert) Camus, 'vulnerable pero obstinado, injusto pero apasionado de la justicia, que hace su trabajo sin vergüenza ni orgullo a la vista de todos, siempre dividido entre la pena y la belleza'", escribe Kanfer. De hecho, cuenta el autor, a Camus siempre le gustó que lo compararan con el del actor de "El halcón maltés". "Era un clon de Bogart" escribió un biógrafo del escritor de La peste.

Su figura, dice Kanfer, ayudó a forjar la imagen del antihéroe existencial por excelencia, al punto de que el novelista de la generación beat, John Clellon Holmes, dijo sobre él: "Unas veces héroe, otras villano, siempre desconfía de la sensiblería, la verborrea y el idealismo barato. Lo que nos enseñó sobre el mundo que heredaríamos no era menos contagioso que lo que nos enseñó Hemingway".

Yves Montand y Jean-Paul Belmondo lo imitarían, y Jean-Paul Godard y François Truffaut se inspirarían en él para crear los personajes de sus primeros trabajos de la nouvelle vague . Aunque ya no quedan galanes de su talla y estilo en Hollywood, el fantasma de Bogart sigue rondando en la cultura popular, no sólo como la imagen del tipo duro e indiferente. También como el hombre que -como dijo el autor del libro "Virilidad", Harvey C. Mansfield- inventó lo cool antes de que lo cool existiera.

Bogart
Stefan Kanfer
Lumen, Barcelona, 2011, 407 páginas, $12.000

***
Sus películas inspiradas en novelas

Bogart era un gran lector, dice Kanfer, y varias de sus películas fueron adaptaciones de novelas. La más célebre fue "El halcón maltés", basada en el libro homónimo del escritor de novela negra Dashiell Hammett. Una de las conexiones más fuertes entre cine y literatura dentro de su filmografía es la cinta "Tener y no tener" (1944), escrita a partir de la novela de Hemingway y con guión de William Faulkner, en los días en que el novelista se aventuró a escribir para Hollywood. Otro de sus intentos fue la película "El sueño eterno", basada en el libro de Raymond Chandler y en la que "Bogie" también fue el protagonista. "El tesoro de Sierra Madre", novela del alemán B. Traven; "La senda tenebrosa", de David Goodis, y "La reina de África", de C. S. Forester, también fueron adaptadas en cintas donde Bogart tuvo el papel estelar. Una época en que Hollywood se fió de la literatura para contar buenas historias.

Articulo : http://diario.elmercurio.com 14/08/2011

Juan ÍÑIGO IBÁÑEZ∕Violeta PARRA: cabeza de pájaros azules

Violeta PARRA: cabeza de pájaros azules Por Juan ÍÑIGO IBÁÑEZ 2017 marca el centenario de la cantautora de “Gracias a la vida” y ta...