dimanche 7 août 2011

José Andrés ROJO/ Al borde del abismo

CRÍTICA: LIBROS - ENSAYO Walter Benjamin / Gershom Scholem - Correspondencia 1933-1940
Al borde del abismo
Por José Andrés ROJO

Cartas. En una de las primeras cartas recogidas en este volumen, del 28 de febrero de 1933, ya hay una alusión a lo que está ocurriendo en Alemania. Benjamin le dice a Scholem, refiriéndose al nuevo régimen, que la gente de su círculo se ha dado cuenta de que "el aire ya no se puede respirar". Pero es solo el principio. Enseguida se sabe que un hermano de Scholem, Werner, ha sido detenido y que también uno de Benjamin, Georg, fue apresado y torturado. El horror se va concretando, paso a paso. No podía ser de otra manera, pues tanto Benjamin como Scholem son judíos y la Alemania de Hitler ha decidido exterminar a los judíos.

Al principio del volumen se recogen las cartas que Benjamin le escribió a Scholem entre el 25 de julio de 1932, desde San Antonio (Ibiza), y el 28 de febrero de 1933, desde Berlín, pero no sus respuestas. A partir del 20 de marzo de ese año se incluye ya la correspondencia que cruzaron los dos. La última carta de Benjamin es del 11 de enero de 1940. Unos meses más tarde, huyendo de los nazis, llegó a finales de septiembre a Portbou, en la frontera española. Lo descubrieron, e iban a devolverlo a Francia. Prefirió quitarse la vida en la habitación de un hotel ingiriendo morfina.

Gershom Scholem y Walter Benjamin se conocieron en 1915 y, desde entonces, cultivaron una amistad llena de complicidades y un fructífero cruce de influencias intelectuales. El primero se instaló en Palestina en 1923, impulsado por sus convicciones sionistas, y fue uno de los mayores especialistas en la Cábala, una de las corrientes de la mística judía. El segundo estudió filosofía y se doctoró con una summa cum laude por su trabajo sobre el concepto de crítica en el romanticismo alemán. La cuestión judía no fue central en su obra, donde desarrolló cuestiones muy variadas y en la que fue esencial su personalísima manera de elegir, abordar y tratar los asuntos que lo preocuparon. En 1925 no pudo conseguir una cátedra de Filosofía en Fráncfort con un trabajo sobre el origen del drama barroco alemán -se lo consideró demasiado heterodoxo- con lo que vivió de sus colaboraciones en la radio, la prensa y las revistas especializadas, y también de las subvenciones del instituto vinculado a la Escuela de Fráncfort. Seguramente el asunto central de su correspondencia con Scholem tiene que ver con sus dificultades económicas. "Vivo en una habitación de hotel por una peseta diaria (el precio ya indica el aspecto que tiene)", le escribe desde Ibiza en julio de 1933, y en otra carta de ese mismo año le comenta que, según sus cálculos, desde que abandonó Berlín habrá "ganado un promedio mensual de unos cien marcos, y ello en las condiciones más desfavorables".

Más allá de los problemas de Benjamin para subsistir y de la atmósfera de destrucción que asuela Europa, lo que la correspondencia muestra sobre todo son los propios trazos de esa amistad: el afán por ayudarse, la vibrante comunicación intelectual, las afinidades y antipatías comunes, las cuestiones personales. Scholem profundiza cada vez más en los secretos de la vieja sabiduría judía, se vuelca en la universidad, hace algunos viajes. Benjamin escribe de los asuntos más variados, en función de los encargos, pero encuentra algunos huecos para las miniaturas autobiográficas de Infancia en Berlín o para avanzar en su gran obra: Los Pasajes. Tratan de Kafka, de Brecht, de Adorno, de Bloch, de teología judía y de sionismo, del cataclismo que se anuncia en Europa y de los problemas políticos de Palestina. Todo va yendo a peor. A Benjamin lo internan una temporada en un campo de concentración. Pero Adorno le ofrece la posibilidad de instalarse en Estados Unidos. Busca la salida huyendo de Francia y consigue llegar a España, y ahí sucumbe a la tentación del suicidio que lo rondaba hace tiempo.

Correspondencia 1933-1940
Walter Benjamin / Gershom Scholem
Traducción de Rafael Lupiani
Trotta. Madrid, 2011
277 páginas, 20 euros

Articulo : http://www.elpais.com 05/08/2011

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