dimanche 28 août 2011

Juan POMPONIO CASTIGLIONE/ Krishan. El hijo del Sol




Krishan. El hijo del Sol
Por Juan Pomponio Castiglione

Prólogo, por Karina Mariposa Roldán

Vivimos para aprender. Cada día vamos y venimos por diversas realidades. Es bello reconocernos en el otro y empezar a distinguir una luz amiga, una luz que tal vez se apagó con el tiempo y el adormecimiento colectivo arrasó nuestra memoria. Somos fecundos y en el andar captaremos la energía cíclica del Sol y de la Luna, para Ser sin máscaras y permanecer auténticos, puros, por naturaleza universal.

De esta manera sutil y conmovedora se acercó a mi vida Krishan. El hijo del Sol. La fantástica historia de un guerrero solar que trae consigo la marca del Fuego Antiguo y la sabiduría de los tiempos. Cuenta la leyenda que desde muy pequeño fue adiestrado por grandes maestros de Kumer, la capital de los atardeceres, para realizar sus traspasos dimensionales hacia diversas realidades. Más tarde y percibiendo el claro llamado de su voz interior, realiza su primer viaje hacia el Mundo Gris, encontrándose con una realidad alarmante. En el Camino surgirán diversos personajes, guerreros de universos paralelos que trabajan desde la conciencia luminosa para la transformación de ese mundo. Krishan. El hijo del Sol peregrina la vida con un mensaje de armonía y comprensión humana. Ha sido criado desde los ecos de una sabiduría ancestral y deambula a través de extraños planos existenciales, dirigiéndose hacia Zeka –la Comarca del Tiempo sin Límite- en una travesía nada utópica. En Krishan resplandece aquél fuego sagrado y compartirá su senda sembrando semillas de luz, para que muchos puedan alcanzar el conocimiento de sí mismos, hacia la revolución de una conciencia renovada y en paz, actuando con inteligencia y en estado de amor.

Estamos frente a una historia fantástica en el sentido literal, que atraviesa las agujas del tiempo. Krishan nació y creció para que sepamos de qué modo lucha un guerrero sin armas de fuego más que el amor impregnado en su corazón y el cultivo de las artes como medio de sanación física y espiritual. Se trata de un relato que exhibe pasión por la naturaleza, con un despliegue de recursos literarios que seducen y embellecen nuestra imaginación. Una trama intensa bajo una pluma ágil que sabe atrapar la atención que no se dispersa, y que todo el tiempo nos hace reflexionar con sus mensajes para discernir. Obra de ficción, obra de misticismo y enigmas. Enseñanza y sabiduría contemplativa que su autor filtra por las venas, utilizando un lenguaje metafórico en clave de poesía.

Juan Pomponio Castiglione posee una prosa de auténtica belleza espiritual y el libro sugiere desde el inicio un recorrido con los sentidos dispuestos a embeberse de su fragancia milenaria. Voz de un alma que sostiene el ritmo sincrónico de nuestra humanidad enlazada con el Universo. Su poesía transmite y propala una naturaleza que ayuda a cultivarnos, a entender que dentro nuestro habita un guerrero solar dispuesto a arriesgarse por lo que cree una justa misión para cumplir en la vida. Hombres y Mujeres somos un fragmento de Krishan. Buscadores de sueños que se materializan por la fuerza del amor y del coraje inquebrantable. Novela alquímica, genuina y cubierta de imágenes cinematográficas, de pueblos y ciudades que uno ve con los ojos cerrados y aspira con el corazón dispuesto a soñar.

“-El amor tiene que ser el mayor protagonista de la existencia, dejar que todo sea como dicta nuestro corazón, un fluir constante, sin atascarse en el pasado, ni pensar en lo que vendrá. Nada de eso existe, es tan sólo mente. Cuando uno anula el pensamiento, el tiempo se detiene y aparece la inmortalidad-”.

La voz de Krishan resuena y convoca a su lectura de principio a fin. Un aprendizaje constante para hallar la luz en el Camino que nos conduce hacia nuestra propia verdad.

© 2011 Karina Isabel "Mariposa" Roldán

***
NACIMIENTO (Capítulo 1)
Por Juan Pomponio Castiglione

Amanece en la capital de los atardeceres. A lo lejos se divisan pequeñas luces que titilan moribundas. Flota una melodía que llega misteriosa, apenas perceptible.

En Kumer, región legendaria situada en el país del Más allá, la realidad solo transcurre en el tiempo de ahora. Una esfera de fuego emerge desde las aguas del río Tahal, iluminando la comarca como una fogata encendida sobre el horizonte. Despiertan los Serafines y cantan alabanzas de bienvenida. Los pájaros enloquecen recibiendo al nuevo día con un festival de coros alucinados. Aún se distinguen las calles bajo la escarcha, un perro negro cruza desdibujado entre la ventisca de nieve. Una mujer camina llevando su bolsa de pan mientras de las chimeneas brota el humo de las salamandras. Casi nadie se atreve a transitar pues el frío se incrusta en los huesos del alma. Kumer es una región de extensas plantaciones frutales que permanecen dormidas durante el invierno, esperando la llegada del sol. Las laderas empinadas muestran un poblado de calles empedradas y pendientes muy pronunciadas, laberintos, pasadizos y puertas dimensionales que transportan.Marlek, recostada en su lecho, siente la respiración agitada. Junto a ella, Zoyara, su maestra, la toma de sus manos y advierte la frialdad que contrasta con las mejillas febriles. Una sensación nauseabunda y de dolor desconocido atraviesa su estómago perforándola con fuertes espasmos. Las contracciones gimen por dentro y la retuercen sin compasión. En la redondez de su vientre que resalta como una luna gorda palpitan los movimientos del pequeño. La piel de Marlek se asemeja a los pétalos de las flores que brotan con los duraznos del verano. Su cuerpo hinchado de amor ya no puede soportarlo. Sus pechos llenos de leche esperan con ansias. En su rostro bruñido se vislumbra un profundo estado de paz. El ombligo, un botón que pretende abrirse como una rosa minúscula, pulsa el capullo. Aquel niño que buscó casi con urgencia puja salvaje para ingresar a la vida. En esa vieja cama, perteneciente a la casta de sus antepasados, Marlek recostada en la cabecera y sujetando los barrotes de bronce sufre las puñaladas que excavan sus entrañas. La hora marcada por el reloj ha llegado. Jadeando y sumida en un solo grito, respira profundamente sintiendo como se desgarra con el último pujo ante un mundo de aguas templadas. El milagro se encuentra vivo y en los brazos de la amada maestra. Un niño llega a Kumer casi sin llorar, liberando un sonido extraño como si una gota cayera sobre un estanque. Su nombre ya había sido designado por las mujeres, se llamaría Krishan. Zoyara, la partera que había sido nombrada por las Maestras Mayores para seguir bien de cerca todo el proceso del nacimiento, lo sostenía estremecida. Un destello dorado ingresa por la ventana iluminando la precariedad del cuarto. Con un gesto de reverencia agradece la llegada de esa luz. Marlek descansa, su mente divaga entre los pensamientos que le traen diversas imágenes que sueña despierta. En esas ensoñaciones ve su infancia, cuando correteaba entre las columnas del Templo de Nadie, jugando a las escondidas junto a otras niñas que compartían su estancia entre las Maestras que regían aquel lugar sagrado. Aquellas pequeñas pertenecían a una progenie de antiguas sacerdotisas, dedicadas a la educación de futuras mujeres dispuestas a concebir. Para poder acceder al Templo, las niñas tenían que atravesar pruebas muy exigentes y solamente algunas podían superarlas. Eran entregadas por sus propias madres al poco tiempo de nacer. A medida que les realizaban un minucioso estudio físico-astrológico que duraba semanas enteras, eran aceptadas o devueltas a sus hogares. Educadas principalmente en el arte de la no mente, algo que muy pocas personas podían comprender debido a que la inmensa mayoría vivía aferrada a su universo de pensamientos; también se les enseñaba a tener la conciencia para estar despiertas observando cada pensamiento. Centradas en el momento presente, la mente era apartada hacia un costado para tener acceso al poder de la inteligencia, que aparecía al observar el proceso del pensar, logrando estirar el espacio existente entre dos pensamientos. Además practicaban ejercicios espirituales, elaboraban artesanías, tenían lecciones de canto, danzas, pintura, y hasta conocían el rumbo de las estrellas. Desde muy pequeñas se les mostraba que la mente era una herramienta para ser utilizada y ellas comprendían la importancia de aprender a manejarla para no caer bajo su poder negativo. Aquellas enseñanzas de diferentes escuelas venían aplicándose desde todos los tiempos. Marlek salió del silencio y habló con determinación.-¿Cuál será el destino de Krishan? –preguntó un tanto angustiada.-Cada niño que nace trae consigo el sino de su alma. Siento que éste pequeño tiene algo especial que vibra en su interior; una fuerza que lo hará viajar, incluso trascendiendo las ideologías y creencias religiosas que separan al hombre. -dijo Zoyara.-¡Ya veo! ¿Se convertirá en un buscador? ¿Viajará hacia lugares profundos del ser humano?- insistió Marlek.-Krishan, será él mismo ante todos. No puedo adelantarte mucho más, pero haber nacido en Kumer no es casualidad. En esta aldea nos encontramos apartados del caos que vive el hombre común. Entre ellos, aún veo seres muy primitivos, sobre todo la gran mayoría de los líderes que corrompen al pueblo. La realidad actual que vemos en las afueras de nuestra región no me deja mentir. Las imágenes del espanto son bien reales, como si todo fuese la proyección de un filme siniestro y sin embargo es fruto de nuestra brutalidad. -concluyó Zoyara.-Es verdad lo que dices. ¡Es increíble! Siendo todos seres humanos pertenecientes a una misma especie y nos dañamos a nosotros mismos.- dijo Marlek mirando a su Maestra.-Se trata de la bestialidad que el hombre lleva dentro como un rasgo primitivo que aún les cuesta superar. Por eso nosotras hemos elegido este arduo camino, que como sabrás no es para nada fácil. – sentenció con voz grave.Aún recostada en su cama, Marlek reflexiona: “ Veo que hay millones de hombres y mujeres que viven de una forma mecánica, llevando una vida aburrida y sin brillo, cansados de tanta rutina, esclavizados por aquel sistema que moldea la forma de pensar de aquellos que se quedan en la apatía colectiva. Veo que no pueden reaccionar porque están hipnotizados por un trabajo artesanal de siglos y siglos de condicionamiento sobre la libertad del hombre. Y puedo percibir la incapacidad de quienes gobiernan el Mundo Gris.”Zoyara, sentada y con las piernas cruzadas, pensó: “En el silencio casi no se producen movimientos en mi mente; de tanto en tanto aparece un pensamiento como una ola irrumpiendo la quietud plegada sobre mí misma, diluida en el vacío donde se me revela algo, no se si podré explicarlo con palabras. Estoy sorprendida”En sus ojos de Maestra se nota el brillo de las mujeres despiertas que están sobre la tierra para marcar ciertos designios. Marlek fue una mujer muy afortunada por haber tenido la asistencia de Zoyara, ésta lo sabía, en su corazón de maga se halla la verdad con respecto a Krishan y todo había sido sabiamente preparado.En el centro del cuarto, bajo un farol herrumbrado que ardía con aceite aromático Zoyara le habló:-Querida Marlek, hay algo que tú no sabes sobre este nacimiento.- dijo contemplando el color de las castañas en su pelo.-¿A qué se debe tanto misterio? ¿Puedo saberlo?– preguntó Marlek.Terminando un par de anotaciones en un ajado cuaderno la Maestra le respondió:-Krishan trae consigo la Marca del Fuego Antiguo.-¡La Marca del Fuego Antiguo! - repitió Marlek-. No comprendo. ¿Tiene alguna relación con el resplandor dorado que pude ver en medio de mis dolores cuando ingresaba por la ventana?-Esa luz, amada Marlek, trajo el anuncio de un niño que tendrá la oportunidad de realizar uno de los mayores viajes. Hubo diversos nacimientos parecidos a éste atravesando la historia de la humanidad, muchos prosperaron hasta alcanzar niveles de entendimiento inconcebibles para simples mortales, otros se quedaron en el olvido.-dijo Zoyara.-No respondiste a mi pregunta –. Insistió Marlek con sus pómulos pintados de crepúsculos.-La Marca del Fuego Antiguo es el sello de sabiduría que traen estos niños. La belleza pacificadora del resplandor dorado terminó de convencerme. Es todo lo que puedo decirte por el momento. -Concluyó Zoyara.-Creo que algo puedo entrever –susurró Marlek.- Al poco tiempo se quedó dormida.

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