dimanche 28 août 2011

Pedro Pablo GUERRERO/¿Era necesario reescribir "El nombre de la rosa"?


Expertos discuten La decisión de Umberto Eco
¿Era necesario reescribir "El nombre de la rosa"?
Por Pedro Pablo GUERRERO 

Polémica ha provocado en los ambientes literarios la intención del escritor italiano de reescribir su novela más conocida con el objetivo de "agilizar algunos trozos y refrescar el lenguaje". Ocho chilenos opinan.

Desde su publicación en 1980, El nombre de la rosa ha vendido treinta millones de ejemplares y cosechado premios tan importantes como el Strega, de Italia, y el Médicis, de Francia. En 1983 fue seleccionada en la lista del "Editor's Choice" del New York Times y en 1999 fue incluida entre los "Cien libros del siglo" por Le Monde. A pesar de todos estos reconocimientos, Umberto Eco no estaba conforme. Hace dos meses declaró en el Salón del Libro de Turín, frente a cientos de admiradores: "Odio El nombre de la rosa . Escribí seis novelas, ésta es la primera y, como es normal, la peor. Además ocurre con ella algo muy molesto: cada vez que saco una nueva, suben las ventas de aquella primera".

El escritor italiano no se quedó allí. La editorial Bompiani, que publicó originalmente la novela, anunció una nueva edición que llegará a librerías italianas el 5 de octubre, a un precio de 16 euros. En un comunicado lacónico, el sello informó: "El autor advirtió la necesidad de volver a El nombre de la rosa para agilizar algunos trozos y refrescar el lenguaje". La nueva versión se traducirá a 47 idiomas y será publicada en España por Anagrama. El autor ha manifestado que su objetivo es hacer el libro "más accesible a los nuevos lectores", familiarizados con la recientes tecnologías. Sin adelantar detalles, Bompiani asegura que Eco no va a alterar el argumento ni el título de su intriga histórico-policial, ambientada en una abadía benedictina del siglo XIV donde se produce una serie de asesinatos. Historia que incrementó aun más su popularidad cuando la llevó al cine el director francés Jean-Jacques Annaud en 1986, con Sean Connery en el rol del protagonista, Guillermo de Baskerville.

La decisión de Eco de reescribir su libro más conocido ha causado polémica en los ambientes literarios, en los que se discute si es lícito que el autor italiano "aligere" un libro ya publicado y los efectos que esta simplificación podría traer a la novela histórica contemporánea, de la que Eco está considerado uno de los máximos cultores. El suplemento El Cultural, del diario El Mundo, plantea que en el fondo del debate late una pregunta: "¿El nivel cultural medio en la sociedad contemporánea es tan bajo que los escritores deben rebajarse para llegar al público?". Y tomando la palabra, el escritor de novelas históricas Luis Racionero dispara: "El que se tiene que aligerar es él. Eco está confundiendo lo subjetivo y personal con lo literario. Yo lo veo cada vez más gordo y creo que cada vez escribe peor. La lectura de El cementerio de Pragaprovoca pesadez, con todas esas descripciones de comilonas grasientas e indigestas". A juicio de Racionero, " El nombre de la rosa debería haberla dejado como está. Aunque es un poco pesadita está bastante bien. Sólo lo hace por ganar dinero".

No se muestra más indulgente el editor Mario Muchnik. "Lo que le pasa a Eco es que se está poniendo gagá", afirma. Y califica su decisión de barrabasada . "Algo así desmoraliza a cualquier editor".

En Chile, ofrecimos la palabra a escritores, editores y académicos, para que opinaran acerca de la decisión de Eco de agilizar su lenguaje, si hacerlo supone rebajarse como autor y las consecuencias que esto podría acarrear a la novela histórica.

Jorge Guzmán: "No sé si me gustará la nueva versión si llego a leerla"

Me parece que cada autor es muy dueño de hacer lo que quiera con sus obras. De los resultados se podrá juzgar cuando estén impresas. Me gustó la que ahora será la "primera versión". No sé si me gustará la nueva si llego a leerla.

Pienso que no ha de tener ningún efecto apreciable en la novela histórica. ¿Cómo podría tenerlo? Las novelas históricas dependerán del concepto que el autor tenga del pasado, de su estilo personal y también de sus intenciones.

Opino que todos los públicos son respetables y que cada autor puede dirigirse al grupo que le interese. No creo desdoroso querer ensanchar los límites de los lectores posibles para llegar a mayor número de ellos. Por otro lado, es mi parecer que Eco les hará un favor a los que hasta ahora no han podido o no han querido emprender la lectura de la novela.

Personalmente, nunca he avizorado la posibilidad de reescribir ninguna de mis tres novelas históricas, ni tampoco las otras tres. Creo que los libros son niños que nacen adultos y se las entienden con el mundo como pueden, por lo menos los míos. El duro placer que me da escribirlos se convertiría en hastío si los retomara. Pero otros autores sentirán o pensarán otra cosa, y yo no puedo más que ser respetuoso testigo de lo que produzcan.

Andrea Palet: "Suena a operación comercial burda"

Opino que el autor es dueño de su obra y, por principio, debe poder hacer lo que se le dé la gana con ella. Incluso plagiarse a sí mismo. Dicho esto, la iniciativa habla muy mal de la idea que Eco y su editorial tienen de las nuevas generaciones. Me incomoda porque suena demasiado a operación comercial burda: si Eco quiere conquistar a las nuevas generaciones, más tontas e incultas según parece, ¿por qué no trabaja un poco y escribe una novela para ellos?

No creo que traiga ninguna consecuencia en la novela histórica, que corre por su propio carril, muy productivo y muy respetable como entretención. No creo que lleve a otros autores a simplificar su obra, porque ya es realmente muy simple, no sé qué más podrían hacer.

Que el autor pueda rebajarse no importa. La figura del escritor de elite no tiene ningún valor. Por lo demás, a quien se está rebajando es al público, porque al haber dos versiones les está diciendo a los nuevos que ellos no se la pueden.

Antonio Gil: "Una 'lijada' a esta novela le resta la dignidad"

La única novedad de esta operación de "simplificación" y "agilización" de una novela conocida, reconocida y ultra reseñada y convertida en película súper ventas, como El nombre de la rosa, es que estas inexplicables "cepilladas" sean perpetradas por su propio autor.

Los estantes de librerías y bibliotecas están atiborrados de Moby Dick , Odisea , Alicia en el país de las maravillas , y otras innumerables obras clásicas, incluyendo El Quijote , burda y miserablemente convertidas en papilla, mal digeridas, y a las que manos anónimas les han sustraído su esencia más íntima y deslumbrante. Como bien sabemos, el fulgor de una obra literaria reside en la totalidad de sus partes, lo que las vuelve intocables, incluso en sus regiones menos felices o confusas o difusas o lo que sea. Nos cuesta imaginar Las memorias de Adriano o Cien años de soledad convertida en un sobre de «sopa para uno»".

El nombre de la rosa es una novela de por sí sencilla, a la que puede acceder con interés y asombro cualquier adolescente que lea. Y nutrirse de ella, de su clima, de su lenguaje, aumentando su caudal cognitivo. Una "lijada" o una "podada" a esta novela sin dudarlo le resta la dignidad y el valor que sin discusión posee su versión original. Bien pudo Eco ocupar ese renovado entusiasmo y talento en la factura de su adormilado y desangelado Cementerio de Praga.

Arturo Infante: "Nada podrá borrar la huella de su obra original"

Respeto absolutamente la decisión de Umberto Eco de revisar y enmendar su obra. Es un derecho y una posibilidad que no todos tienen con los trances de la vida, pero el escritor la tiene con su obra literaria. Así como se hizo el guión de la película simplificando el libro, él también puede hacer una edición simplificada, compendiada o lo que estime conveniente. Con todo, nada podrá borrar la huella de su obra original; aunque prohíba su reedición, no impedirá que los lectores la instalen como una demandada obra de culto.

Jorge Edwards: "Está en su perfecto derecho"

Umberto Eco está en su perfecto derecho. Además, la idea me gusta mucho. Hace años tengo el proyecto de escribir de nuevo La mujer imaginaria , que podría llegar a ser con el tiempo mi mejor novela (siempre que tenga tiempo).
Consecuencias para la novela histórica: ninguna.

Lo malo no consiste en buscar nuevos lectores. Lo malo es contentarse con los lectores mediocres. Por ejemplo, voy a tratar de que la nueva versión de La mujer imaginaria sea un poco más difícil que la primera.

Cristián Gazmuri: "Eco debe ser cuidadoso"

Creo que se debe ser cuidadoso con una nueva versión "más" ágil de un clásico. Muchas veces más ágil y fresca significa más simple y eso conspira contra su calidad. Hay que recordar el dicho que nunca "segundas partes son buenas", y si bien estrictamente ésta no es una segunda parte es un cambio, en un libro complejo y lleno de matices. Eco debe ser cuidadoso.

No creo que la idea sobre la novela histórica vaya a cambiar por un libro de este género, por importante que sea, se frustre o sea un éxito. Hay muchos y la idea viene del conjunto.

No necesariamente el autor se rebaja al simplificar su libro. Su objetivo puede ser llegar a nuevos lectores, pero si la nueva obra es de gran calidad eso no significa rebajarse.

Antonia Viu: "Las novelas históricas no necesitan simplificarse"

Creo que la reescritura de una novela cuando el paradigma cultural o ideológico en que se insertaba cambia, o para ponerla en diálogo con algo más, puede ser muy interesante, pero si el fin es acercarla a potenciales lectores, me parece algo innecesario y carente de creatividad. Transformarla en el guión de una película o en el texto de una novela gráfica puede cumplir ese objetivo, pero eso viene dado por el interés de los lectores y no sólo por el del propio autor.

El nombre de la rosa como novela histórica posmoderna, entre otras clasificaciones posibles, suscitó la atención de la crítica y se convirtió en un hito dentro de una tendencia que a nivel internacional tuvo mucha visibilidad en los años 80 y 90, pero si eso se intenta resucitar artificialmente, creo que se pierde la riqueza de la reflexión que originó y el texto revela su carácter de artefacto comercial. Pienso que las novelas históricas que actualmente se escriben y que aún pueden interesar a un público dispuesto a emprender una lectura menos literal, no necesitan simplificarse, sino decir lo que quieren decir y cómo lo quieren decir. Afirmar lo contrario sería suponer que el lenguaje en una novela es algo accesorio.

Respecto de si esta decisión altera o no la imagen de Umberto Eco, creo que sí puede leerse en sintonía con otros efectismos que también llaman la atención en algunos de sus ensayos, pero no pienso que la trayectoria del autor a estas alturas corra demasiado peligro.

Gustavo Frías: "Su experiencia me va a resultar interesante"

El nombre de la rosa es sin duda una de las mejores novelas, de las mal llamadas históricas, escritas a fines del siglo pasado. Considerando esta premisa y el cambio portentoso sufrido por la cultura humana en el curso de las últimas décadas, creo que, en lo personal, la experiencia que intenta Umberto Eco me va a resultar sumamente interesante y más aún el resultado que consiga, ya que he enfrentado la novela histórica (ojo, toda novela es de una u otra forma histórica) a lo largo de varios años. El nombre de la rosaya ha sido vertido en una excelente producción cinematográfica, situación que menciono porque creo que el arte audiovisual es el que tiende a reemplazar a la narración literaria.


Articulo : http://diario.elmercurio.com  21/08/2011

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