dimanche 28 août 2011

Últimos días de CAMUS


Últimos días de Camus

La obra de Berta Vias Mahou (Madrid, 1961) sobresale, ante todo, por la indiscutible calidad de su prosa. En su anterior novela, Los pozos de la nieve (2008), agrada su serena escritura inspirada subterráneamente en la literatura de los autores que ha traducido: Stefan Zweig, Arthur Schnitzler, Joseph Roth o Goethe.

En Venían a buscarlo a él se recrean los últimos días de vida de Albert Camus a través de Jacques Cormery, el álter ego que el propio Nobel francés creó para hablar de su infancia en El primer hombre , el manuscrito que fue encontrado en el auto en que viajaba, con Michel Gallimard manejando, cuando murió el 4 de enero de 1960. Para llevar a cabo esta reconstrucción novelada, la autora -que deja constancia de su trabajo previo en un Apéndice documental- usa inteligentemente textos del propio Camus, sobre todo de su ensayoEl hombre rebelde y su novela inconclusa El primer hombre , según el registro de una Nota al final del libro.

La novela se compone de 12 capítulos sin numeración, en los cuales alternan el presente del protagonista -en París y en su casa de Provenza- con la memoria de su infancia en Argel, y se combinan -con acierto- recuerdos familiares, personajes de La peste y El extranjero , dramas como Calígula y ensayos como El mito de Sísifo o El hombre rebelde . No sólo interesa Venían a buscarlo a él , en consecuencia, por el asunto tratado sino, sobre todo, por la densa urdimbre narrativa en la que se han integrado hechos reales, ideas, personajes de sus ficciones y, simultáneamente, se ha esbozado de manera eficaz el contexto social y político del período final de la vida de Albert Camus.

Así, la historia avanza en una progresión temporal que oscila entre el presente del escritor en sus últimos años y el recuerdo de su pasado en Argel y, por intermedio de ello, se va esbozando el carácter de un intelectual comprometido con la libertad, solidario con los desposeídos y creyente inagotable en la fuerza civilizadora del diálogo incluso entre los bandos enfrentados en Argelia durante la lucha por la independencia, el independentismo árabe y el colonialismo francés. Vias Mahou -lo que interesa subrayar- logra integrar la literatura, la vida, la obra y el pensamiento de Camus en el entorno cultural e ideológico europeo de los 50, proporcionando al lector un discurso con buena textura, con un fondo informado de realidad histórica y una administración sensata de la ficción en el análisis de las circunstancias de su muerte -hasta hoy todavía sin aclarar-, lo que deja abierta la posibilidad de un atentado perpetrado por el terrorismo árabe del FLN argelino o de otro origen ideológico. Albert Camus pagó, según la autora, con su vida por "su propuesta de tratar de buscar una tercera vía, la de la conciliación entre los diferentes pueblos que vivían en aquel país, para evitar que hubiera más víctimas, sobre todo mujeres y niños inocentes", y por su voluntad de preservar su independencia frente a cualquier causa totalizadora.

De este modo, el personaje de Jacques Cormery sirve a la autora para explorar temas como el compromiso político en tiempos de conflictos extremos en los que se reclaman adhesiones absolutas e incondicionales. Vias Mahou desarrolla en una trama convincente la sensación de ser perseguido que angustia a Camus -según manifestara en su manuscrito póstumo- y que lo acosaba en la figura de una reiterada pesadilla en la que "venían a buscarlo a él" para ejecutarlo. La autora ficciona una persecución en la que intervienen distintos agentes. El enfrentamiento con Jean-Paul Néant, una referencia visible a Sartre ("El rey, el papa, el juez supremo. El gran inquisidor. El Alfa y el Omega para tantos papanatas que se enorgullecían de no tener religión alguna y que, sin embargo, la tenían"), narra su distanciamiento del Partido Comunista. En este aspecto, como en su denuncia de los nacionalismos -"El odio se alimenta de odio en cualquier cultura. Y cuando ya ha crecido bastante, se llama nacionalismo"- y del fanatismo árabe, a cuyos defensores muestra como responsables últimos de la muerte del escritor, puede reprocharse un énfasis altisonante y, a menudo, una generalización que no sintoniza con la sutileza y los matices de su solvente prosa.

Este trasfondo político expresado en un lenguaje demasiado ostensible y simplificador -propio de la autora y no del mismo Camus- no ofusca la corrección de la estructura de la trama, la habilidad con que construye al personaje y la claridad de la prosa.

Es cierto que a mayor conocimiento de la obra de Camus, mayor será también la capacidad de disfrute de esta obra. Pero Venían a buscarlo a él se sostiene como narración independiente y puede ser un buen incentivo para acercarse a la lectura del gran escritor francés.


Articulo : http://diario.elmercurio.com  21/08/2011

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