LITERATURA Ficción
Joao Gilberto Noll: “La literatura busca
trascender la mediocridad de lo cotidiano”
Por Alejandra RODRIGUEZ BALLESTER
Lo comparan con Camus y Beckett. Es uno de
los escritores más importantes de Brasil en la actualidad.
Personajes solitarios cuya personalidad
parece disolverse paulatinamente. Seres que traviesan escenarios contemporáneos
y cosmopolitas como Londres o Boston, al borde de la irrealidad, el delirio o
la amnesia. Estos son los personajes que habitan las novelas del Joao Gilberto
Noll, uno de los escritores brasileños más reconocidos del momento, que por
estos días participa del III Festival Internacional de Literatura en Buenos
Aires (FILBA). Comparado con frecuencia con Beckett y Camus, Noll hace una
crítica profunda de la sociedad globalizada y carente de utopías del siglo XXI
partiendo del desasosiego existencial de su personaje, que, aunque cambie de
novela en novela, nunca tiene nombre y para el autor es siempre uno y el mismo.
Ese personaje tiene mucho que ver con las
migraciones, con el mundo globalizado. ¿Es allí donde ve el nexo con lo
contemporáneo?
Sí, es una búsqueda insana de alguna cosa
que mi personaje no consigue nombrar. Cuando yo comencé a escribir, en los 80,
el mundo se vaciaba de utopías. Mi personaje va en busca de algo que la pueda
sustituir. No lo encuentra, porque es un hombre solitario. Yo viví una
adolescencia muy difícil, bastante antisocial, lo que escribo no es una
autobiografía pero este hombre habita en mí. Lo mueve un deseo profundo de
contemplación en un mundo donde la acción productiva es la norma. Su drama está
allí. La novela es la búsqueda de algo que pueda trascender la mediocridad de
lo cotidiano. La literatura es una forma de resistir.
Este hombre, que va perdiendo de todas las
marcas sociales de su identidad, parece encontrar algo que tiene que ver con el
cuerpo.
Para los personajes que viven dentro de
este límite, el cuerpo es lo único que puede referenciar la vida, su
resistencia. Son un lamento mis libros. Un convite para pensar en una nueva
dimensión de la realidad menos funcional y más humana.
Sin embargo, aunque hay sufrimiento,
también se percibe a veces algo de humor, el absurdo.
No pienso que soy un escritor del sarcasmo
porque el contenido dramático es muy fuerte, pero cuando me releo encuentro un
humor grotesco.
Usted ha hablado de Ernesto Sabato.
Pareciera tener más relación con sus ideas que con su literatura.
No me gusta mucho la ficción de Sabato,
sino un libro de ensayos: El escritor y sus fantasmas . Crecí en los
60 y 70, fui un chico marxista, y este libro de Sabato me liberó un poco del
sentimiento culpable por querer hablar en la literatura de las cosas
existenciales, de la soledad. Yo pienso que la soledad es un tema político. La
literatura para mí es señalar la crisis: el mundo podría ser mejor.
En ese personaje suyo también hay un deseo
de transformación, de devenir otro; la temática “trans” también es muy
contemporánea.
Sí, hay un deseo profundo de ser otro,
está fatigado de sí mismo, con certeza. La literatura somatiza las cuestiones
de la contemporaneidad. La sociedad ofrece esta posibilidad de ser otro a
través de cirugías plásticas, tantas cosas. El propio personaje está contagiado
de ese deseo. La literatura es perversión.
Articulo : http://www.revistaenie.clarin.com 15/09/2011
