CRÍTICA:
Nuevas formas breves
Por Ana RODRÍGUEZ FISCHER
Narrativa. Al reseñar Pequeñas
resistencias, 5 (Antología del nuevo cuento español, 2001-2010), uno de
los nombres que destaqué fue el de Juan Carlos Márquez (Bilbao, 1967), por su
habilidad para conjugar microscopia cotidiana y surrealidad, valiéndose de un
lenguaje tan incisivo y preciso como brillante en el empleo de imágenes
reveladoras.
Este rasgo esencial (verdadero nudo
gordiano de su narrativa), "cierto desplazamiento de qué hacia el
yo", como lo denomina el autor, sustenta prácticamente todos los relatos
del último libro de Juan Carlos Márquez, Llenad la tierra, que trata
de lo que sucede a partir del día en que un padre aparece en el umbral de casa
"con el corazón en un puño", de la (espeluznante) vida de un hombre
solitario que vive cerca de los contenedores de un hospital cuyos restos y
desechos lo alimentan, del odio histórico que revierte sobre el guardameta de
la selección alemana de fútbol, de los delirios de un padre ante los
hipotéticos peligros que amenazan a su hijo, de un viejo mercenario que mata
para sobrevivir y cuenta cómo actúa "llegado el momento", o de los
subterfugios de vida que ocultan las barras de los bares. En otros relatos,
breves y a modo de sketches o escenas dialogadas, la presencia de lo
absurdo en una situación anodina opera como revulsivo (hilarante): la anciana
madre que recita a Neruda, la pareja ante la tarta de aniversario, el imposible
"orden integral" en la cola de un supermercado o la "mecánica
popular": espléndido ejercicio mezcla de equívocos, nonsense e
ignorancia.
Óscar Esquivias (Burgos, 1972) es otro
valor indiscutible del cuento español actual. Sus relatos, más bien apegados a
las formas tradicionales, suelen ser muy abiertos, con una narración lineal que
enfoca detalladamente con sumo cuidado los espacios donde suceden episodios que
resultarán ser un verdadero punto de inflexión en las vidas de los
protagonistas porque culminan en el descubrimiento del dolor, la impostura,
facetas insospechadas de quienes creíamos conocer -hay temas habituales de
Esquivias como las relaciones familiares, en especial entre padres e hijos- o
el simple fracaso. El humor está muy presente, y algún cuento dialoga con
piezas literarias bien reconocibles; así, 'El estudiante de Salamanca', que
conserva el tronco argumental de la pieza esproncediana debidamente actualizada
y llevada a un terreno prosaico; y 'El hijo en la modista', protagonizado por
un vendedor de piscinas que asiste a la fiesta de disfraces de una clienta un
poco con intenciones y fantasías pijoapartescas.
Pese a contar ya en su haber con un par de
libros de cuentos -La edad del pavo (2001) yEl fumador
pasivo (2005)-, tal vez el modo más directo de presentar a Daniel Garzón
(Zaragoza, 1981) sea remitiendo a su labor de guionista en la reciente película
de Jonás Trueba, Todas las canciones hablan de mí, un trabajo que en
gran medida conecta con los rasgos más sobresalientes de sus relatos: la
habilidad (y ductilidad) para captar lo insólito de la vida cotidiana,
emparentando así lo banal y anodino y hasta rutinario con el detalle impar y
revelador (especialmente cuando se refiere a los propios personajes), a menudo
captado desde un humor amable, o desde la crítica irónica, que son notas
constantes de unos relatos que, ante todo, reflejan la vida de una generación
(la del autor): treintañeros universitarios de trabajos precarios y cambiantes,
viajeros, cosmopolitas y leídos, irreverentes y bastante desapegados de ciertos
anclajes. La amistad, el amor o los ligues, las pérdidas, las relaciones
familiares, el contraste generacional y las propias vivencias o experiencias
pautan una radiografía plural (a ratos excéntrica, si no pintoresca) de dicha
juventud. Igualmente destacable es la parte de ese panorama que se centra en
"la vida literaria" y aledaños, trazada a partir de un
personaje álter ego del autor, que ejerce de periodista, guionista o
traductor (el cuento homónimo es una delicia) "que en solo una semana de
trabajo en una oficina había desarrollado un síndrome de Kafka en toda
regla".
Llenad la tierra. Juan Carlos
Márquez. Menoscuarto. Palencia, 2011. 161 páginas. 14,50 euros.Pampanitos
verdes. Óscar Esquivias. Ediciones del Viento. A Coruña, 2011. 157
páginas. 16 euros. La vida cotidiana. Daniel Gascón. Ediciones Alfabia,
2011. Barcelona. 173 páginas. 17,50 euros.
Articulo : http://www.elpais.com 10/09/2011
