dimanche 25 septembre 2011

Elvio E. GANDOLFO/ El fin de América


Dos Libros de James ELLROY
El fin de América
Por Elvio E. Gandolfo

LA OBRA DE James Ellroy abarca ya más de quince novelas, y varias recopilaciones de cuentos y notas periodísticas.

De sus novelas hizo dos agrupamientos: el llamado "Cuarteto de Los Ángeles" (La dalia negra, El gran desierto, L. A. Confidencial y Jazz blanco) y la trilogía "América" o "Underworld USA" (América, Seis de los grandes y Sangre vagabunda). Ambiciosa y extensa, "América" comenzó en 1995 y culminó en 2009, casi quince años y 2000 páginas después, con un título recién traducido al castellano. Las dos últimas de la serie son novelas de considerable complejidad y, en el caso de Seis de los grandes (ver El País Cultural Nº 659) un logro excepcional en el terreno del lenguaje. Al sumarse cierta grandeza en el trato de los personajes del bajo mundo o de la policía corrupta, y un papel muy especial de las mujeres del trío de protagonistas, concretaba el título hasta hoy cumbre de su carrera, un libro que bien merece ser llamado "Gran Novela Americana".

Otro factor en principio atractivo, que funciona luego de modo intermitente, es que Ellroy mezcla personajes históricos reales con sus "pesados" de la policía o el FBI o la Mafia. En América desfilaban desde Edgar Hoover hasta la fabricación de droga en Vietnam, con un foco especial en la malograda invasión de la Bahía de Cochinos, que le daba un baño de sangre abundante a los últimos largos tramos del libro. En Seis de los grandes el foco histórico también se centraba en la sangre: abarcaba el período donde fueron asesinados Jack y Bob Kennedy y Martin Luther King. La trama incluía a la Mafia (grupo criminal que nunca alcanza una estatura sólida en Ellroy), y disparaba teorías sobre esos hechos: asesinatos con un "chivo emisario" y un verdadero profesional, el asesino, entre bambalilnas.

NIXON, EXILIADOS Y ZOMBIES. El título de la novela proviene de un poema de A. E. Housman: "El barro reposa, pero la sangre es vagabunda;/ y el aliento es un bien que no perdura./ Levanta, muchacho; tiempo habrá de dormir/ cuando el viaje finalmente concluya". La estructura es compleja hasta lo rocambolesco. En el terreno "real" o histórico, aparece de nuevo Edgar E. Hoover (director del FBI), el recluso multimillonario Edward Hughes (apodado "Drácula"), el primero candidato y después presidente Richard Nixon. En el plano grupal aparecen los grupos militantes negros (filtrados y combatidos por la obsesión enfermiza antinegra de Hoover), y los grupos de exiliados cubanos que soñaban con matar a Castro. En especial importan además dos países: Haití y la República Dominicana. Un plan de la mafia para reinstalar casinos y su red de prostitución y corrupción en este último hace que los personajes centrales pasen muchas páginas de la novela allí.

Como en Seis de los grandes asombra la cantidad de material amasado con un conocimiento preciso. También como allí, el swing o el stacatto con que Ellroy escrib, a veces telegráfico, hace que ese plano investigativo se aleje de la mera transcripción. En 2009, el mismo año de aparición de la novela, Ellroy fue entrevistado por The Paris Review. Las preguntas y respuestas daban detalles sobre su modo de escritura: en novelas de esta envergadura (más de 700 páginas), antes de lanzarse a la escritura final, Ellroy escribe un "bosquejo" que alcanza una extenión superior a la mitad del original final, o sea unas 400 páginas. Después "borda" allí el estilo final. En el mismo reportaje se muestra dichoso de que Joyce Carol Oates llame "el Dostoievski americano". En un movimiento pendular, se muestra también un poco asustado de cómo se subrayó el carácter casi experimental de Seis de los grandes (en particular por la crítica estadounidense). Quiere ser un gran escritor, sí, pero que además venda mucho.

Por eso en esta última novela "baja un cambio" y el estilo es más cercano a la literatura popular. Pero también lo hace en relación a la trama y los personajes. Como pasaba en América, Ellroy, autor obsesivo por excelencia, cae en algunos de sus nudos básicos (la descripción explosiva, tajante y extensa de un par de momentos de tortura). Pasa algo parecido en la descripción de las mujeres centrales del libro, dos militantes y a la vez traidoras y amantes enredadas con más de uno de los varones "duros" típicos de Ellroy. Se repite tanto la excitación de uno de ellos al imaginar la relación sexual y afectiva de las mujeres entre sí, que parece más bien tocar un punto obsesivo, débil, del propio autor. Otro aspecto flojo es la autoconciencia filosófica o política excesiva de algunos supuestos diarios íntimos.

Hay dos prólogos. En uno un "yo" incierto promete "veracidad de escritura pura y contenido de revista de escándalos: es esta conjunción lo que le da chispa".

EL HILO VERDE ESMERALDA. El otro prólogo ocurre unos años antes de la acción central: en un barrio marginal hay un eficaz asalto a un camión blindado que lleva dinero y esmeraldas. Uno de los asaltantes traiciona al resto y les quema la cara y los dedos con ácido antes de huir, para que no los reconozcan. Durante muchas páginas no se lo vuelve a mencionar. Pero después se convierte en obsesión de varios de los personajes (de ambos sexos) y termina por darle un poco más de consistencia a la argamasa argumental. Entretanto el lector recorre en detalle la organización de las formaciones militantes negras, el uso de la química natural como base del "vudú", la permanente búsqueda de la corrupción y la trampa en Richard Nixon.

Ellroy es un maestro en la mención rápida de un plano donde se mezclan el chisme y la cultura popular: "La reconoció con retraso. Bev Shoftel, la reina de la mamada. Legendaria en L.A.. Se la había chupado a todos los grandes astros de los años `30". O en la mezcla de la cultura alta y la crudeza de la historia más siniestra: "Buenos óleos. Los grandes maestros, recreados. Un linchamiento de Van Gogh. Un retablo de Rembrandt con cámaras de gas. Matisse comete atrocidades congoleñas. Paul Klee pinta a Martin Luther King asado al carbón". O usa lo alto y lo bajo para definir cómo Hoover va perdiendo el contacto con la realidad y lo va estableciendo con la locura: "El soplo emocionó al señor Hoover durante seis segundos. Su capacidad de mantener la atención en algo había quedado reducida al tamaño de una tira cómica. Su monomanía había aumentado hasta alcanzar el tamaño de una novela rusa".

Donde se advierte la diferencia con la novela anterior es en el tiempo de lectura. Si se aceptaba su premisa de estilo, Seis de los grandes se leía de corrido. Los saltos espectaculares de escenario y personajes en este caso paradójicamente trancan la fluidez. Siempre hay un nuevo gancho, sin embargo, incluido el hilo verde cada vez más nítido de las esmeraldas robadas mezclado con ese laberinto.

SANGRE VAGABUNDA, de James Ellroy. Ediciones B, 2010. Barcelona, 773 págs. Distribuye Ediciones B.

Articulo : http://www.elpais.com.uy  

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