LITERATURA Ficción
Minae Mizumura: “Convertirse en escritor
no es un sueño americano”
Por Marcela MAZZEI
Aunque pasó sus días de estudiante en una
comunidad japonesa de Nueva York, decidió escribir literatura en su lengua
madre. De paso por Buenos Aires, invitada por el Filba, la novelista repasa la
tradición literaria ambos países.
Piensa antes de responder y mientras habla
encadena un pensamiento. Minae Mizumura, la novelista japonesa que llegó por
primera vez a Buenos aires invitada por el Festival Internacional de
Literatura en Buenos Aires (Filba), se enfrenta al ejercicio conceptual
que implica pensar en más de un idioma con destreza y encanto. De eso, en
definitiva, dirá más adelante, se nutre la literatura. En un despacho del hotel
que la aloja y habiendo dejado atrás el jet lag y Tokio, donde vive
desde que abandonó los Estados Unidos –y a su familia de emigrados de la
posguerra–, relata con cierto asombro la historia de la versión en español
de Una novela real (Adriana Hidalgo), su libro más reciente y el
único de su obra que está traducido a este idioma.
"Participaba del Iowa Writing Program,
un programa para escritores de todo el mundo, y entre ellos había un argentino,
Leopoldo Brizuela. Como tuve que hacer tres lecturas de mi libro, las traduje
del japonés al inglés y ya en la primera lectura se me acercó y me dijo: “voy a
presentarte un editor”. Me sorprendió mucho, porque él se veía muy joven y
además era extraño que me ofreciera publicar una traducción sin yo conocer al
editor. Con las otras traducciones eran los lectores japoneses los que
recomendaban... ¡Pero en este caso nadie lo había leído! Fue como un milagro”.
En 600 páginas, Una novela
real narra los acontecimientos alrededor de Taro Azuma, un inquietante
miembro de la colonia japonesa de Long Island en los 60, desde la mirada de una
adolescente cuyo padre le da empleo y que, ante el imperativo del estilo de
vida americano, adopta una postura radical: resguardarse en la cultura
japonesa, en especial en las novelas europeas japonizadas que habían sido un
atajo para la apertura al mundo occidental ocurrido durante el siglo XIX.
A la edad que era una estudiante vivió en
Estados Unidos, ¿por qué escribir en japonés en lugar de inglés?
Hay dos problemas que chocan entre sí. Uno
es que los japoneses piensan que si no hablas y escribes el japonés de corrido,
ya no eres un japonés. Quiero decir, en otras culturas es totalmente aceptable,
pero para los japoneses es un sacrilegio, por eso los llaman Nikkei: porque no
son japoneses. Esta es la historia de fondo, porque los que emigraron eran
realmente personas muy pobres, granjeros sin tierra propia, y se los
menospreciaba por no hablar bien japonés. Esto me fue inculcado sin que me
diera cuenta, y como japonesa quise mantener mi idioma. La contrapartida era la
presión de la sociedad estadounidense: si hubiera sido la hija de un embajador
francés, nadie me hubiera dicho: "Deberías convertirte en
estadounidense". Pero los japoneses asumieron que debían olvidarse del
japonés y ponerse a estudiar inglés. Estas dos presiones culturales entraron en
conflicto y como no quería convertirme en estadounidense, sólo decidí rechazar
el inglés y es por eso que estudié francés en la universidad.
El protagonista de Una novela real, Taro
Azuma, es un japonés inmigrante que tenía devoción por aprender inglés. ¿Usted
vio algo parecido en EEUU?
Era el único. Tuve que reescribir la traducción al inglés porque cuesta entender lo difícil que es para los japoneses aprender inglés. ¡Es casi imposible! En EEUU, los japoneses vivían en pequeñas comunidades y pensaban que no podían integrarse a la sociedad. La gente que se estableció en Nueva York tenía previsto quedarse por cuatro o cinco años y no tenían intención de aprender inglés. Trabajaban para compañías japonesas, de modo que podían interactuar sólo con otros japoneses. Por eso Azuma es tan especial. Yo conocí a una persona así, que estaba muy entusiasmado en aprender inglés, que después tuvo su propia compañía y se hizo muy rico.
Era el único. Tuve que reescribir la traducción al inglés porque cuesta entender lo difícil que es para los japoneses aprender inglés. ¡Es casi imposible! En EEUU, los japoneses vivían en pequeñas comunidades y pensaban que no podían integrarse a la sociedad. La gente que se estableció en Nueva York tenía previsto quedarse por cuatro o cinco años y no tenían intención de aprender inglés. Trabajaban para compañías japonesas, de modo que podían interactuar sólo con otros japoneses. Por eso Azuma es tan especial. Yo conocí a una persona así, que estaba muy entusiasmado en aprender inglés, que después tuvo su propia compañía y se hizo muy rico.
La sociedad que retrata la novela está muy
estructurada; también la que los japoneses habían abandonado. ¿Cómo es este
encuentro?
Depende de qué Estados Unidos hables. En
California, por ejemplo, los asiáticos son parte de la sociedad norteamericana,
aunque no del mainstream; pero los de la costa este son realmente
invitados, no se sienten parte de la sociedad, es una categoría social diferente
y por lo tanto no entran en ninguna de las categorías de los estadounidenses.
¿Y cómo se aplican estas categorías a los
artistas?
La de EEUU no es una sociedad muy
orientada a las artes. Si existe una semejanza entre la sociedad europea y la
japonesa es que los artistas, los escritores, somos muy estimados. Cuando Jean
Genet estuvo en la cárcel, todos los prisioneros querían ser escritores. Lo
mismo pasaba en Japón en las décadas de los 40, 50 ó 60, pero en EEUU no es
para nada así. El arte nunca ha jugado un rol central. ¡No es un sueño
americano convertirse en escritor! Es como un pasatiempo, uno muy
curioso.
¿No necesitan varios títulos
universitarios como la base para luego aspirar a convertirse en escritores
famosos?
En ocasiones puedes dar clases en los
cursos de escritura creativa. Esto es una crítica a la literatura
estadounidense, pero no son abiertos a la sociedad en general. No todos pueden
tener una buena educación ni acumular experiencia, además de que no leen
literatura extranjera. Entonces, son muy felices cuando personas de diferentes
culturas estén escribiendo en inglés, porque no necesitan traducción. Hay
escritores de la India, por ejemplo, que están escribiendo en inglés porque los
estadounidenses no leen ninguna traducción.
En América latina, y en la Argentina, la
tradición literaria está ligada a escritores sin títulos. ¿Por qué cree que es
así?, ¿porque tienen menos posibilidades?
Es una pregunta muy complicada. En EEUU,
Mark Twain y Faulkner tampoco tuvieron estudios. Hubo una tradición de
anti-universalismo que ha cambiado: sólo es reciente que en EEUU los autores
empezaron a salir de las universidades y se han convertido en más académicos,
pero cada comunidad tiene sus parámetros y requisitos para que los escritores
florezcan. No sé nada, pero pienso que en la Argentina muchas personas de clase
alta han sido educadas en la cultura francesa... es ridículo que esté diciendo
esto, pero a veces pienso que puede ser una reacción a la sociedad de elite que
los argentinos quieran hablar con la voz del pueblo, la lengua argentina.
Es una buena hipótesis. ¿Y cómo es en
Japón?
La cosa es muy diferente en Japón,
históricamente hay un desplazamiento entre antes de la gran restauración, que
es el tiempo en el que llegaron los occidentales. Entonces, la gente que
escribía en japonés no estaba educada porque era una lengua local, y se
escribía en chino, aunque tampoco habían ido a la universidad pero tenía algo
equivalente. Cuando las lenguas occidentales llegaron, aquellos que aprendieron
a hablar lenguas occidentales y por ende podían traducirlas eran los que habían
sido educados en chino, porque sabían cómo manipular ideas conceptuales. Por
eso fue la población de elite la que comenzó a escribir novelas de estilo
europeo a través del uso de muchos conceptos chinos. Eso se extendió hasta el
fin de la Segunda Guerra Mundial, más o menos 80 años. Sólo la gente educada en
la universidad y bilingüe podía realmente escribir en japonés, porque por otro
lado era una lengua local y realmente no podía expresar o discutir ideas en
puro japonés, en japonés coloquial.
¿Eso se mantuvo?
La situación es muy diferente ahora, que
hay mucha gente que no va a la universidad y escribe en japonés. Pero cuando
era incipiente, en los inicios de la literatura japonesa, mucha gente iba a la
universidad imperial, que eran los que podían leer literatura europea y
traducirla en sus cabezas a literatura japonesa, porque era donde se escribía,
se traducía al japonés.
Escribir en japonés, ¿es una forma de
preservar el lenguaje?
Claro, es muy diferente del español.
Incluso si los argentinos dejaran de hablar o escribir en español, todavía
tendría espacio en Chile o México, pero si los japoneses dejan de escribir o
hablar el japonés, creo que ya nadie lo hará. Siento esa responsabilidad.
¿Y cuál es el papel de Internet en el
futuro del japonés?
En lo que concierne a la literatura, no
creo que sea algo muy bueno. Uso Internet, busco información todo el tiempo,
pero cada vez más y más personas están advirtiendo la importancia del inglés
para obtener conocimientos sofisticados y actuales. El inglés se está
convirtiendo en la lengua más importante, y aunque los japoneses apenas pueden
hablarla, tratan de entenderlo porque es necesario. La calidad de información
que circula es bien diferente, porque el inglés tiene una audiencia
internacional. Entonces, si sólo lees japonés, tienes información limitada,
porque se están salteando este proceso de traducción que suele ser una parte
crucial de la lengua japonesa.
Los que tienen a la traducción como medio
de vida se dedican al inglés: ya no hay conocimientos intermedios. Y no creo
que sea muy bueno para el japonés sólo conocer Japón o sólo Estados
Unidos.
