Areztizábal cita a Van Gogh y las
locomotoras; Teillier, a Gardel y los boxeadores.
El humus de la memoria
El humus de la memoria
Por Mario Valdovinos
Si hay una propuesta gráfica que limita en
los cuatro puntos cardinales con la poética de Jorge Teillier es la de Germán
Arestizábal. Esa feliz alianza es la que reproduce este libro que contiene,
caras a y b, dos volúmenes inhallables del gran lárico: Le Petit Teillier
Illustré y Trenes que no has de beber .
El primero es un cómic que propone una
lectura intergenérica, más un diálogo palabra/imagen, y reproduce fragmentos de
los poemas del vate lautarino. En el segundo, Arestizábal pone sus dibujos y su
imaginación de loco riguroso al servicio de citas de versos, extraídos de los
más de veinte volúmenes publicados en vida por Teillier, que constituyen un
legado para melancólicos y un remedio para el asma y la poquita fe.
Ninguno de los cuatro muestra signos de
envejecimiento, nos referimos tanto a los dos libros como a los dos artistas, y
sobre el encuadre de las páginas resaltan los trazos en imágenes y palabras de
un universo que puede ser utópico y mítico, un cosmos donde el regreso, la
quimera del locus amoenus , la ecología, los espacios fundacionales, el territorio
épico de La Frontera, el trabajo de los pioneros, los lares y el desgaste que
sufre ese universo memorístico a manos del tiempo y de la historia, aquí se
preservan sobre fondos blancos y palabras arrojadas a plena (in)conciencia.
Bajo esta óptica de conservación y rescate
pueden abordarse ambos volúmenes. Arestizábal hace citas pictóricas en sus
trabajos: Van Gogh y su habitación, Toulouse-Lautrec, circulan por sus cuadros
viejos automóviles Dodge, del año 30, provistos de alas, y locomotoras con carros
en forma de caracoles. Teillier cita el tango, la silueta de Gardel, la hípica,
los boxeadores derrotados por el olvido en tardes muertas. Ambos son jazzmen y
esperan trenes que ya no pasan. Usan impermeables raídos mientras aguardan
lluvias suaves, no ácidas, y fuman a lo Bogart.
"Escribo para salvar mi alma",
declaró al mundo, desde el bar La Unión Chica, el poeta. Y el pintor
Arestizábal recogió en su poema "San Bogart" este brevísimo
manifiesto: "Es un trabajo de vagos el nuestro", soplado en su oído
por el propio Humphrey, tal como le hablaba su sombra, en voz baja, a Teillier.
De esas complicidades habla
espléndidamente este bello volumen. El humus de la memoria.
Articulo : http://diario.elmercurio.com 04/09/2011
