samedi 17 septembre 2011

Muere Richard HAMILTON, pionero del Pop Art en Reino Unido



Muere Richard Hamilton, pionero del Pop Art en Reino Unido
El artista británico ha fallecido a los 89 años a primera hora de esta mañana

A sus 89 años, con la edad que ha fallecido a primera hora de esta mañana, más que el padre del Pop Art, Richard Hamilton (Londres, 1922) bromeaba diciendo que él se sentía más bien “el abuelo”. Aunque su espíritu le hacía trabajar como cuando tenía 34, cuando uno de sus collages, ¿Qué es exactamente lo que hace a los hogares de hoy tan diferentes, tan atractivos? (1956) se convertía en el paradigma de un nuevo Pop Art que nacía en Reino Unido. 

Lo presentó por primera vez en la exposición This is Tomorrow, en la Witechapel Art Gallery de Londres y el título de la exposición vaticinó pronto su futuro. Se convirtió en el máximo impulsor en Inglaterra de este nuevo arte nacido de lo urbano, provocador, cargado de humor, colores chillones. También barato, ingenioso que abogaba por la producción en serie, la cultura de masas y lo efímero. Era uno de sus gritos de guerra en el arte. Sólo dos años antes, el crítico británico Lawrence Alloway había dado el nombre de Pop Art a este tipo de arte creado de la publicidad, los carteles, las revistas, los cómics y el diseño industrial.

Aunque Hamilton no sólo fue una figura clave del Pop Art inglés. También fue uno de los primeros en plantearse la exposición como una obra en sí misma, en ser comisario de exposiciones cuando este concepto aún no existía. Fue grabador, teórico y diseñador. De sus manos nació el famosoAlbum blanco de The Beatles, en 1968, o los principales estudios sobre Duchamp, a quien admiraba, decía, por su “energía mental”. Hoy disco y libros son también referentes culturales.

Hamilton había declarado recientemente, en el último de sus viajes a España, que su exposición en el Museo del Prado había sido “un sueño imposible, como si estuviera entrando en la Historia”. Sentía fascinación por Las Meninas de Velázquez y repetía a menudo que nunca vio obra igual: “Me sentí sobrecogido la primera vez que lo vi y ya nunca me he desprendido de Las Meninas. Cada vez que la contemplo la experiencia es nueva y más impresionante. Todo en este cuadro es preciso y definido; y la composición es apasionante. Me fascinan los interiores y éste es el gran interior de la Historia del Arte. Este cuadro es como una necesidad”, afirmó. 

Él tuvo la necesidad de pintarlas en repetidas ocasiones, como vimos en su paso por el propio Museo del Prado la pasada primavera. La exposición mostraba las diferentes fases de ejecución del aguafuerte Las meninas de Richard Hamilton (Picasso's Meninas) con los que homenajeaba a Velázquez y Picasso al mismo tiempo y que se exponían en Madrid entre las obras de Velázquez y Goya.

Desde que empezara con su primera individual en la galería Leo Castelli de Nueva York hasta la gran retrospectiva que preparaba para 2013 en Los Ángeles, Filadelfia, Londres y Madrid, Hamilton pasó por representaciones en bienales, importantes exposiciones colectivas y destacadas exposiciones individuales, como la que tuvo lugar en el MACBA, en Barcelona, en el Pompidou de París y más recientemente, en 2010, en la Serpentine Gallery de Londres y la galería Juana de Aizpuru de Madrid. 

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Travesuras de un artista pop en el interior de Las Meninas
Por Alberto Ojeda
22/03/2010

El Museo del Prado exhibe los aguafuertes con que Hamilton transformó el cuadro de Velázquez en uno de Picasso “Precisión y sentido del humor”. Ésta es la receta que aplicó Richard Hamilton para deconstruir Las Meninas de Velázquez y reelaborarlas después con una impronta picassiana. 

Así lo explicaba esta mañana en el Museo del Prado, apoyando sus 88 años en un bastón. La idea surgió a partir de un encargo, el que le hizo la editorial alemana Propyläen Verlag de Berlín, que quería homenajear a Picasso en su 90° cumpleaños, en 1971. El artista británico fue uno de los seleccionados para engrosar la carpeta de estampas dedicadas al pintor malagueño (al final fueron 64 los que participaron). Su trabajo, con sus tanteos previos y su resultado final, se expone hasta el 30 de mayo en la pinacoteca madrileña. 

Hamilton utilizó la técnica del aguafuerte. “El problema”, aclara, “era que yo, que veneraba por encima de todo los consumados aguafuertes de Picasso, dudaba de mi propia habilidad de hacer un aguafuerte de la calidad que exigía el respeto debido a su genio”. Esas dudas se muestran por primera vez agrupadas. El conjunto lo componen cinco dibujos preliminares y preparatorios, y seis pruebas de estado que culminan en la estampa definitiva, en la que convergen la diversidad de estilos que manejó Picasso a lo largo de su trayectoria artística: el neoclasicismo, las épocas rosa y azul, el cubismo analítico...

Para formular esa amalgama estilística Hamilton echó mano de un colaborador de lujo: Aldo Crommelynck, el propio impresor con el que trabajaba Picasso, y con el que luego entabló una amistad que duró hasta su muerte, en 2008. “Era lo que necesitaba, partir de un terreno de juego equitativo”, dice el artista, uno de los padres del Pop Art. Y cuando ya tenía alguna opción de batirse con el maestro con ciertas garantías, entonces se le ocurrió la idea de incrustarle “en el cuadro de interiores más importante de toda la historia de la pintura”. Sus elogios hacia la pintura de Velázquez rayan lo hiperbólico: “Es una obra que necesito, es una necesidad para mí, como un medicamento”.

Y así el mastín que pisa Nicolasito se transformó en un toro, y este enano travieso muta en arlequín del periodo rosa, y la infanta Margarita salta en añicos geométricos, y Velázquez ya no es Velázquez sino Picasso, y en su pecho no luce la cruz de Santiago sino la hoz y el martillo, y la cara de Mari Bárbola se esconde tras una máscara africana...

La idea, en realidad, no era nueva, pues el mismo Picasso ya había reelaborado por su cuenta la gran pintura de Velázquez. Lo que no sabía Hamilton era que también Goya había hecho su interpretación pictórica del cuadro, hasta que en 2002 se enteró de que el British Museum conservaba un aguafuerte de Las Meninas suyo. La muestra instalada en la sala D del Edificio Jerónimos del Prado ofrece, de hecho, pruebas de esas dos versiones. 

Los estampas del pintor londinense figuran acompañadas con el primer esbozo realizado por Picasso en 1957 para su serie de la obra. Y cierran el círculo en la pequeña muestra un dibujo y tres pruebas de Goya, donde se aprecia el esfuerzo del pintor aragonés por alcanzar la máxima precisión en su acercamiento a Velázquez. Hamilton dice encontrarse "muy satisfecho" del resultado obtenido en su experimento. Aunque reconoce que la idea en el fondo no era tan original. Una circunstancia que asume sin sentido de culpa: "Es que yo no conozco a ningún artista a quien Velázquez no le fascine". 

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Articulo : http://www.elcultural.es  13/09/2011

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