Vicente Verdú
“El que quiera morir respirando naftalina,
que muera”
Por Daniel ARJONA
Escritor, periodista, sociólogo en estado
de alerta, Vicente Verdú (Elche, 1942) se estrena en La Esfera de los Libros
con La ausencia (2011), una paciente decantación del amargo vino de
estos tiempos de crisis: la palpitante y múltiple sensación de vacío que ciega
las líneas de fuga y con la que hay que aprender, por ende, a vivir. O como
dice aquí: “la Nada en la que guarecernos”.
Pregunta: La idea del libro surgió a
la muerte de su mujer en 2003, pero no lo escribió hasta 2010. ¿Por qué?
Respuesta: Nunca pensé en hacer un
libro sobre ese dolor personal. Más bien la intensa experiencia de la ausencia
me dispuso para verla presente casi por todas partes.
P: Si la “ausencia” es una pérdida
que la Nada llena, ¿cómo desalojar esa Nada?
R: La Nada, si se pudiera
materializar, sería la mejor defensa física y personal contra la
muerte. No hay que desalojarla, sino guarecerse en ella.
P: Dicen que la postmodernidad
flaquea y que adviene una nueva autenticidad.
R: Siempre pasa así con los cambios
de época. Pero la postmodernidad no es buena ni mala, ni frívola ni
impertinente, se ha comportado y se comporta comoun pasaje desde cuyo puente
hemos oteado el fin de la cultura tradicional, ya pesadísima.
P: ¿En qué funda su denuncia de la
obligación de ser feliz ?
R: La idea de felicidad se hace
infeliz cuando se convierte en una idea. Somos felices cuando no lo sabemos.
Mucho menos cuando nos lo proponemos.
P: Ni los “ciegos mercados” ni una
instancia política “que hiede”. ¿Entonces qué?
R: No me convence, como a tantos
otros, la organización democrática actual, no importa en el país que sea. La
Gran Crisis tiene su origen no ya en el podrido mundo financiero sino
previamente en la corrupción del sistema político y su venenosa
decadencia.
P: Advierte del contraste entre las
coloridas revoluciones de hoy, (verdes, naranjas...) y nuestros blancos e
inanes políticos.
R: Así como las nuevas guerras no
serán ya conducidas por generales sino por anónimos piratas
informáticos, en el mundo de la Red no hay movimientos dirigidos por un
líder y un programa único, revolucionario o no, sino por la colaboración y “el
saber de la muchedumbre”.
P: ¿Y qué opina del 15M, nuestra
revolución indígena?
R: Que se trata del primer conato
vertido sobre la realidad física desde las fuerzas, cada vez más importantes,
de la virtual. No sabemos qué mundo nos espera pero el principio se encuentra
ahí.
P: ¿Le impresionó ver a Chávez
paseando El capitalismo funeral?
R: Chávez enarboló mi libro en la
Gran Vía de Madrid, recién comprado, como un panfleto. A él le sirvió el título
como una proclama ideológica, al libro le sirvió de propaganda. Nada
más. Ni El capitalismo funeral es un panfleto ni jamás habría
elegido a Chávez para promocionarlo. Fue una suerte de marketing
accidental.
P: Dígame, ¿los galeristas le han
vetado la entrada tras aquella famosa columna?
R: Lo más curioso del caso es que la
columna trataba de enaltecer a los galeristas. Ahora que pinto y deseo,
obviamente, exponer ¿cómo iba a cerrarme el camino de las galerías que,
dicho de paso, son de los mejores lugares para visitar?
P: No menos comentadas fueron sus
“Reglas para la supervivencia de la novela”, una apuesta por los nocilleros que
entonces descollaban. Cuatro años después, ¿cumplieron sus expectactivas?
R: Me llevo muy bien con los
nocilleros porque han perdido tanto el respeto por la novela convencional y
porque no siguen creyendo que el novelista es el heroico escritor por
excelencia. Mis reglas no arreglan nada. Sencillamente el que quiera morir
respirando naftalina, que muera. La escritura creativa es un bello pulmón
que no merece ese insufrible y decimonónico veneno.
P: Hace poco sugería “tomar la patria
a broma”. ¿Carecen los nacionalistas de humor y no se les puede tomar por ello
en serio?
R: Efectivamente. Pocos
personajes hay más acartonados, antiguos y próximos al autoritarismo reductor
que los nacionalistas. Auténticos suicidas ideológicos.
P: ¿Y después de la ausencia qué?
¿Decadencia o renacimiento?
R: Un renacimiento, siempre. De no
haber sido así, habría terminado la especie o habría evolucionado. Lo peor
de este momento es la larga y penosa espera que requiere su actual y profunda
metamorfosis.
Articulo : http://www.elcultural.es 23/09/2011
