El pensador francés reivindica la
dimensión filosófica del pintor en A la sombra de las luces
Tzvetan Todorov: "Goya es un pensador
a la altura de Goethe y Dostoyevski"
Por Alberto OJEDA
A Goya se le ha acercado un nuevo cómplice
en este siglo XXI. Es Tzvetan Todorov, el semiólogo y filósofo francés
galardonado en 2008 con el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales,
que ahora reivindica la dimensión filosófica y humanista del pintor: "Fue
un pensador a la altura de Dostoyevski y Goethe". Nada menos. Su último
ensayo, Goya. A la sombra de las luces, es fruto de su
"obsesión" por la pintura del artista aragonés. Una aproximación
ideológica a su obra pictórica, porque a él no le cabe duda que "tanto si
es consciente como si no, un gran artista es un pensador de primera magnitud".
Goya, en su opinión, encarna a la
perfección esa dualidad condensada en un pintor: "Las ideas que plasmó en
su obra provienen del ámbito de la Ilustración, pero él fue incluso más
allá". El pintor desbordó los códigos canónicos del pensamiento ilustrado,
con intuiciones cuya vigencia se extiende hasta nuestros días: "Goya
no previno la crisis financiera, pero sí las guerras impulsadas por el
mesianismo político, que llevan a unos países a invadir a otros para instaurar
la libertad y la democracia". Él lo vio con sus propios ojos cuando
Napoleón instaló a sus tropas en nuestro suelo y colocó a su hermano José
Bonaparte en el trono español. Ninguno de los dos trajo las lucesque Goya
quería que iluminasen su nación.
Lo que llegó fue la violencia ("la cólera",
que diría Pérez-Reverte): el pueblo, arrebatado, hundiendo tijeras (y todo
objeto punzante que tenía a mano) en la carne del invasor y éste, al día
siguiente, fusilando a los protagonistas del alzamiento. Entre tanta sangre
derramada, en nombre de Dioses, patrias y presuntas libertades, Goya desarrolló
un escepticismo frente a los grandes ideales, incluido el liberalismo redentor
alumbrado en Francia, aunque detrás de ellos sólo hubieran buenas intenciones.
Todorov ha intentado penetrar en la cabeza del autor de Los
caprichos a través de sus cuadros. Donde los historiadores del arte ven
imágenes, colores, técnicas, trazos, texturas, el pensador galo encuentra, por
encima de todo lo anterior, ideas. De hecho, uno de los problemas que ha lamentado
es "la separación de la historia del arte de la filosofía que se produjo a
lo largo del siglo XIX", y que, por tanto, dejó cojeando el estudio de
muchos pintores, ya que el plano ideológico era pasado de puntillas.
Ese acercamiento filosófico de Todorov a
Goya supone, según José María Ridao (prologuista del libro), algo parecido a lo
que "Américo Castro hizo con Cervantes", al que por mucho tiempo se
tuvo por una suerte de "ingenuo lego al que el alma de la nación había
dictado una obra superior a su talento". Para Ridao, Goya ha sido
también menospreciado y para fundamentar una opinión tan arriesgada se remite
al propio Ortega y Gasset, que en cierta ocasión calificó al artista de
Fuendetodos de simple "ebanista". Es decir, un tipo que mantenía
con la pintura una relación elemental o puramente instintiva, sin respaldo
intelectual. "No pretendo decir que lo escrito hasta ahora no vale. Yo me
he basado en gran parte en estudios previos. Lo que intento es distanciarme y
mirar a Goya desde más arriba, en el plano de la ideas, para encuadrarlo en la
historia del pensamiento".
Junto a su nuevo ensayo de Goya, Todorov
también ha llegado con otro libro bajo el brazo. Es Vivir solos
juntos , una compilación de reflexiones sobre la compleja relación que
mantiene el ser humano con el otro. El volumen arranca con un retrato de Edward
Said, el activista palestino del que fue gran amigo. "Contando su vida he
contado también un poco la mía. Es un texto autobiográfico
indirectamente", ha explicado. Tras recorrer a diversos autores que desde
el siglo XV hasta hoy se han ocupado del asunto (La Rochefoucauld, Constant,
Mozart, Stendhal...), Todorov remata su itinerario con un perfil de Goethe,
"alguien de quien suscribo muchas fórmulas, porque fue capaz de combinar
ideas aparentemente opuestas, un hombre de síntesis".
