dimanche 9 octobre 2011

Ana RODRÍGUEZ FISCHER/ El gobierno de la vida


CRÍTICA: LIBROS - Narrativa Luis Mateo Díez - Pájaro sin vuelo
El gobierno de la vida
Por Ana RODRÍGUEZ FISCHER

Narrativa. No suele ser la intriga el elemento que destaca y domina en el mundo narrativo de Luis Mateo Díez.

Es más, en muchos de sus libros ese ingrediente queda reducido a una dimensión mínima -la justa y necesaria para sustentar el andamiaje de la obra y alentar sus movimientos-, bien porque la intriga no es en exceso aventurera ni llamativa y enseguida, tras haber cumplido su función, deja casi de percibirse, pasando a un segundo plano una vez que le ha servido al autor para levantar un mundo en el que de inmediato queda atrapado el lector, que transita por esos territorios sin otra brújula o guía más que el singular clima o atmósfera en el que se le sumerge junto con la visión o presencia de los personajes que empiezan a desfilar por las páginas. Y es la peculiaridad de los mundos evocados y de las vidas que laten en ellos, con sus conflictos siempre de índole humana, lo que imprime a las novelas de Luis Mateo Díez una particular intensidad, arrumbadora de los lances, que aun por estrafalarios y sorprendentes que en ocasiones sean el lector percibe como sucesos casi naturales, de tan acordes como resultan con respecto al mundo que los desencadena o al que nos remiten.

Y así sucede en gran medida en Pájaro sin vuelo,donde el autor leonés nos traslada a su personal territorio de Celama, a la ciudad de Doza, donde transcurrirá un día crucial en la vida de Ismael Cieza, un agente de seguros de mediana edad, que tras separarse de su mujer lleva ya seis meses viviendo solo y que padece "el mal del cuerpo", la denominación eufemística con que el personaje se refiere a su estreñimiento, crónico y hereditario.

Hasta cierto punto, Luis Mateo Díez también trabaja en su nueva novela con otro de los elementos más característicos de su mundo narrativo: el desplazamiento, que puede resolverse en un viaje corto o limitarse a la errabundia y el merodeo, como sucede ahora, restringiendo notablemente el escenario, tanto en lo que se refiere a los espacios como a los tipos menudos que entran en estos o allí se encuentran, ya que esta novela es la crónica de los mínimos movimientos cotidianos que jalonan la vida de Ismael Cieza, un "pájaro sin vuelo" que ese día habrá de afrontar dos noticias o revelaciones que acentuarán "la extrema soledad de su desasimiento, el abandono o la mutilación de haberse quedado fuera y sin nadie". El autor maneja un humor compasivo y benévolo al tratar de la condición de este hombre pusilánime, abúlico, medroso, indeciso, mesurado, perdido, "estreñido y extrañado", e incapaz de gobernar una vida, la suya, que se le representa como un avatar donde él se siente ir a la deriva, liado siempre por la urgencia de responder a estímulos o mandatos que le imponen desde fuera, y al que lo único que le queda es "esta supervivencia de quien se las va apañando con paños calientes". La indagación en los repliegues íntimos de este hombre común y corriente, y la mella que en él produce su resignación culpable -la progresiva conciencia de que tal actitud no puede ya justificarse a base de convicciones morales- introduce un conflicto existencial del que "el mal del cuerpo" viene a ser una especie de correlato objetivo y su manifestación más cómica y prosaica, del mismo modo que las vicisitudes del personaje se expresan y proyectan mediante los bichos que se le aparecen.

En Pájaro sin vuelo, a la crónica o el relato puntual de esa jornada, narrada en tercera persona, se le agregan e intercalan la rememoración de sucesos, experiencias y ensoñaciones, vertidas a veces a partir de un moderado monólogo interior, más las confidencias y relaciones de otros personajes que inciden en el acontecer de esa jornada, así como los diálogos (muchos, fragmentados; otros, en tiradas más amplias) que en su conjunto pautan una pluralidad de registros (y de puntos de vista) que concuerdan bien con esta itinerancia, un tanto sorprendente e imprevisible, de la novela.

Y hay algo más, que constituye otro buen acicate para el lector atento porque, si no me equivoco, en Pájaro sin vuelo Luis Mateo Díez "dialoga" con el Ulises joyceano en lo que esta novela tiene de relato trivial y descolorido de un día sin acontecimientos notables en la vida de un bastante inútil agente de anuncios, con su parte de epopeya burlesca y de absurdo, con su síntesis de atmósfera naturalista y de simbolismo, integrando la introspección en el paisaje exterior, y con el guiño recurrente a escenas tan emblemáticas como la visita al burdel o el infrarrealismo de los bajos fondos, la presencia de hijos sin padre y las fantasías psíquicas. Y lo hace desde el humor y la reducción al universo provinciano.

Pájaro sin vuelo
Luis Mateo Díez
Alfaguara. Madrid, 2011
276 páginas. 18,50 euros

Articulo : http://www.elpais.com 08/10/2011

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