dimanche 9 octobre 2011

Julie BOSMAN/ Paulo COELHO : “Soy adicto al Twitter”


LITERATURA
Paulo Coelho: “Soy adicto al Twitter”
Por Julie BOSMAN

En esta entrevista, el autor best seller habla de cómo usa las redes sociales para conectarse con sus lectores, de su reverencia por Borges, y sobre cómo piratear sus propias obras lo llevó –paradójicamente– a incrementar sus ventas.

La industria editorial que ha sido transformada por la revolución digital podría aprender algunas cosas de Paulo Coelho, el novelista brasileño de 64 años. Hace varios años, al piratear su propia obra, dio vuelta las convenciones del negocio de los libros. En rigor, subió varios de sus textos a la red pensando en los países donde no estaban disponibles –argumentando que las ideas tienen que diseminarse gratis. Más recientemente, también demostró que los autores pueden construir con éxito un público fiel a través de las redes sociales. Coelho provoca conversaciones sobre su trabajo discutiéndolo abiertamente con sus fanáticos.

Esa filosofía lo ayudó a vender millones de libros, en particular El alquimista, una novela alegórica que ha ocupado un lugar en la lista de los best sellers de The New York Timesdurante 194 semanas.

Coelho acaba de publicar su última novela, El Aleph. El libro cuenta su propia epifanía, la que tuvo durante un peregrinaje por Asia en 2006 a bordo del Transiberiano. Mientras pasó cuatro años investigando, lo escribió en sólo tres semanas.

Difundir noticias sobre el libro le tendría que resultar fácil; es que se ha convertido en una especie de místico del Twitter, escribiendo mensajes en inglés y portugués a sus más de 2 millones de seguidores. En el 2010 la revista Forbes lo nombró la celebridad con más influencia en Twitter después de Justin Bieber.

Pero Coelho sigue regalando su obra linkeando a sitios Web que han posteado copias pirateadas de sus libros, pidiendo solamente que si a los lectores les gusta el libro que compren un ejemplar. Espera que de esta manera se pueda convencer a la industria de que compartir no es una amenaza a su modelo de negocios.

Desde su hogar en Genova, Coelho habló de su nuevo libro, de su conexión con Jorge Luis Borges y de su tiempo libre, que pasa hablando con sus lectores vía redes sociales.

Lo que sigue es una versión editada de esa conversación.

El protagonista de su nueva novela, El Aleph, suena a alguien conocido: un autor famoso y best-seller, viajero y buscador espiritual. ¿Cuán autobiográfico es este libro?
Cien por ciento. Estas son todas mis experiencias. Quiere decir que todo lo que parece real es real. Tuve que abreviar mucho, pero veo el libro como mi propio viaje. Lo veo como un libro de no ficción.

El título es el mismo que el de un cuento de Borges. ¿Fue una influencia para usted?
Es mi ícono. Es el mejor escritor en el mundo de mi generación. Pero no fue una influencia en este libro; sí lo fue la idea del Aleph, el concepto. En la tradición de los clásicos espirituales Borges hace un muy, muy buen resumen de la idea donde todo se convierte en uno.

¿Cuándo decidió ser escritor?
Me llevó 40 años escribir mi primer libro. Cuando era niño no fui alentado para seguir la carrera de escritor porque mis padres temían que me iba a morir de hambre. Pensaron que nadie podía ganarse la vida escribiendo en Brasil. No estaban equivocados. Pero aun así tenía una vocación, estas ganas de expresarme escribiendo.

Su libro más famoso, El alquimista, ha vendido más de 65 millones de copias en todo el mundo. ¿Le sorprende el éxito continuo de este título?
Por supuesto. Es difícil explicarlo. Uno puede tener 10.000 explicaciones para el fracaso, pero ni una para el éxito.

También ha tenido éxito distribuyendo su obra gratis. Es famoso por haber pirateado su propia obra, algo poco ortodoxo…
Vi la primera edición pirateada de una de mis obras y entonces decidí postearlo a la red. En ese momento Rusia pasaba un momento difícil, no tenían mucho papel. Entonces puse una copia online y en el primer año vendí 10.000 copias allí. Y el segundo vendí 100.000. Entonces pensé “esto está funcionando”. Comencé a subir libros a la red sabiendo que si la gente leía un poco y les gustaba iban a ir a comprar el ejemplar. Mis ventas estaban creciendo y creciendo y un día durante una conferencia tecnológica lo hice público.

¿No tenía miedo de enojar a sus editores?
 Sí, por supuesto que tuve miedo. Pero ya era tarde. Cuando volví a mi casa la primera llamada era de mi editora en los Estados Unidos que me dijo: “Tenemos un problema”.
Y yo le dije “¿qué quieres que haga?”. Y ella propuso que lo hiciéramos deliberadamente, oficialmente. Gracias a ella mi vida en los Estados Unidos cambió.

¿Es adicto al Twitter?
Sí, lo confieso públicamente. Twiteo en la mañana y en la noche. Después de escribir 12 horas por día, llega un momento en el que uno se siente agotado. Ese es mi momento de relajarme.

Es el método opuesto a alguien como Jonathan Franzen, que se aísla totalmente para escribir.
Si uno mira los orígenes de la escritura, los escritores eran vistos como unos sabios que vivían en una torre de marfil, intocables. Ya no existe la torre de marfil. Si el lector no le gusta algo, te lo dice. No están aislados tampoco.

Una vez que vi la posibilidad de usar Facebook y Twitter y mi blog para conectarme con los lectores y compartir pensamientos con ellos, me dije “lo voy a usar para mostrar cosas que no entraban en el libro”. Hoy en Facebook tengo seis millones de personas. Tengo más que Madonna. Es increíble.

¿Eres más grande que Madonna?
No, no, no. No estoy diciendo eso.

Articulo: http://www.revistaenie.clarin.com 27/09/2011

Juan ÍÑIGO IBÁÑEZ∕Violeta PARRA: cabeza de pájaros azules

Violeta PARRA: cabeza de pájaros azules Por Juan ÍÑIGO IBÁÑEZ 2017 marca el centenario de la cantautora de “Gracias a la vida” y ta...