Nacidos para ser invisibles
Entre los diez cuentos que
componen Ciudad Capital , primer libro de Esteban Escalona, por lo
menos la mitad de ellos posee calidad, fluidez narrativa y un estilo seguro,
sin baches ni malos momentos; es decir, dan la impresión de que el autor no es
un principiante, sino alguien que conoce bien este difícil arte prosístico.
Se trata de relatos casi siempre
solventes, reveladores de mundos desconocidos, de preferencia el mundo de la
gente que carece por completo de voz y presencia en el espacio público y
también en el de nuestras letras. No es un logro menor si consideramos que, en
los tiempos que corren, prácticamente todos los meses se publican colecciones
de escaso mérito, sobresaliendo los volúmenes dedicados al microcuento, esa
forma algo perversa que permite juntar unas pocas palabras en párrafos de
mínima extensión.
Con respecto al valor y madurez que
muestra Escalona, resulta tentador citar una parte de la presentación de Marta
Blanco para esta antología: "Quizás solo porque nadie ve a los seres
nacidos para ser invisibles en un mundo ingrato, ajeno, tan miserable con el
débil, el pobre, el viejo, el solitario, Esteban Escalona los saca a la luz.
Nos hace reír y nos hace pensar. Es más escritor que joven, pues escribir se
asienta con los años, mientras la juventud es apenas una enfermedad que se
pasa... con los años". En efecto, a diferencia de tantos escritores y
escritoras extasiados con la modernidad, las autopistas, los malls, los viajes
a lugares exóticos, a este narrador le interesan las personas anónimas, en un
país donde apenas tienen cabida los cesantes o subempleados, los románticos
solitarios perdidos en puebluchos o los fracasados que nunca lograron lo que
soñaban, porque las circunstancias simplemente no se lo permitieron.
"Esto de ser un latin lover",
que da inicio a la serie, expone las peripecias de un chileno en Dublín,
Londres y Edimburgo; de algún modo que no queda claro, se liga con Erin
MacAleese, una policía aficionada a las aventuras eróticas salvajes. Tras una pelea
con un "guatón... oportunista que quiso probar suerte en Europa haciéndose
pasar por exiliado político", se ve obligado a huir a la capital escocesa.
El tono picaresco, la ausencia de egocentrismo en una pieza escrita en primera
persona, la manera casual como se enlazan las anécdotas, confieren al relato un
carácter liviano, a ratos hilarante. "¿Cómo 'andamios'?" sería muy
parecido si la situación no fuera espantosa: dos obreros de la construcción
cuelgan desde 16 pisos de altura en un edificio céntrico y están a punto de
caerse, mientras abajo se agolpa la multitud, llegan los equipos de rescate y
aparecen los infaltables noticieros televisivos. La diferencia entre ambos
hombres es radical: mientras Omar se desloma diariamente arriesgando el
pellejo, "Pedro no tenía nada que hacer en ese lugar", ya que es
presidente del sindicato y se dedica a maniobras politiqueras y burocráticas.
El incidente se presta para un ácido diálogo, en tanto la escena es seguida en
la calle por una bella ejecutiva, la cual entrega el final desde su punto de
vista.
"Madame Morgane" transcurre al
interior de un café en Santiago, sin que sepamos el barrio o la calle donde se
encuentra. Un joven tiene la tarea de seguir los pasos de una misteriosa dama,
ya entrada en la sesentena y que fue, hace mucho tiempo, vedette de la boite
más prestigiosa de la capital; dicho oficio le permitió codearse con
embajadores, altos dignatarios, políticos y otros encumbrados personajes. El
escribiente que sigue los pasos, mejor dicho la invariable rutina de Morgane,
no tiene idea de la naturaleza del encargo, y ahí está la gracia de la
historia. "Escoba nueva" tiene como protagonista a Segundo Fuentes,
un barrendero de la Municipalidad de Santiago, y su escenario va de las afueras
de la iglesia de San Francisco a los patios vecinos a la Plaza de Armas.
Segundo padece una enfermedad que le produce dolores insoportables, debe ser
operado, y lo tramitan una y otra vez en el hospital; se hace grandes
esperanzas con los nuevos equipos mecánicos para limpiar las calles, pero
sufrirá otra desilusión cuando sabe que su nombre es descartado en razón de la
vejez.
"Cada día" y "¿Así de
fácil?" son los trabajos más débiles de la compilación debido a su
excesiva brevedad y falta de desarrollo. Sin embargo, "El violín", "Alergia"
y "Fuego" están tan logrados como los que ya reseñamos, y gracias a
ellos Ciudad Capital es un promisorio e interesante debut literario.
Articulo : http://diario.elmercurio.com
23/10/2011
