dimanche 30 octobre 2011

Patricio TAPIA/ Latinoamérica en caracteres chinos


Entrevista Traductor de Neruda, Vallejo y Vargas Llosa
Latinoamérica en caracteres chinos
Por Patricio Tapia 

Zhao Zhenjiang, uno de los más destacados traductores de literatura en castellano (y, especialmente, latinoamericana) al chino, estuvo en Chile, invitado por la Universidad Andrés Bello.

En 1951 Neruda visitó China e hizo entrega del premio internacional de la paz a Sung Sing Ling, la viuda de Sun Yat Sen, fundador de la primera República China. Al visitar el museo de Shanghai, el poeta descubrió una concha que no tenía y habló tanto de ella que los anfitriones le regalaron una. Sería el primero de muchos regalos y de una buena relación con China. Pero entonces, nadie o casi nadie, conocía allí su obra.

Cuando, 60 años después, Mario Vargas Llosa comenzó su gira asiática como Nobel en Shanghai, no sólo recibió todos los honores imaginables, sino que su literatura y sus obras resultaron ser muy populares y apreciadas entre el público y los escritores. ¿Qué había pasado entretanto? ¿Serán los cambios en sus gustos tan veloces como los económicos? Alguien que puede opinar al respecto y que, en parte, ha sido artífice de ese cambio es Zhao Zhenjiang (1940). Catedrático de la Universidad de Pekín y director de su Centro de Estudios Hispánicos, es autor de libros de historia de la poesía y literaturas española e hispanoamericana, de estudios sobre Neruda y traductor e investigador de autores como Rubén Darío, Gabriela Mistral, Neruda, Vallejo, Octavio Paz, Vargas Llosa, Rulfo, José Donoso, entre otros.

-¿Existen etapas en la recepción de la literatura latinoamericana en China?
-Sí, yo diría, en términos generales, que hay dos períodos, con el año 1980 como punto de separación. Un primer período sería entre 1949 y 1979. Antes de la fundación de la República Popular China el año 49 no se sabía nada de la literatura hispanoamericana ni en español. En 1953 se estableció la primera Facultad de Español en el país en el Instituto de Lenguas Extranjeras de Beijing, que hoy es una universidad. Pero se preparaban intérpretes para el Ministerio de Relaciones Exteriores, aunque China no tenía relaciones con ningún país hispanohablante. En realidad, por entonces se conoce muy poco de la literatura en español. Casi sólo El Quijote ...

-¿Cambia esto con Neruda visitando China?
-Sí. Neruda estuvo varias veces en China. En 1952, vino con un grupo de escritores soviéticos. Al año siguiente se editó un volumen con una antología de poemas y ensayos. Era una edición de súper lujo, que imitaba los libros de las dinastías Song, de hacía mil años. Pero ese libro había sido traducido del inglés, pues no había quien pudiera hacerlo desde el idioma original. Por otra parte, en 1954, cuando se celebraron, con grandes homenajes, los cincuenta años de vida de Neruda, viajan escritores de todo el mundo para saludarlo: entre ellos, Ai Chin -con quien haría amistad- y Emi Siau, de China. Probablemente muchos de los objetos chinos en las casas de Neruda sean regalos traídos por esa comitiva. Con el conflicto entre China y Unión Soviética, en 1962, las relaciones volvieron a enfriarse, pues Neruda y el Partido Comunista chileno seguramente seguían las directrices soviéticas.

-¿Y tuvo algún efecto la revolución cultural?
-Bueno. China se encerró en sí misma y sólo se aceptaba una literatura con ideales revolucionarios.

-¿Es decir, fue uno negativo?
-Totalmente negativo. No sólo para Neruda sino para toda la literatura hispanoamericana. Desde la llamada revolución cultural de 1966, hasta la década siguiente.

-Pero decía que hubo un segundo momento...
-Sí, hacia 1980, es una segunda etapa, de mucha mayor recepción. Ya entonces existe una presentación completa de la literatura hispanoamericana.

-¿Por qué entonces?
-Bueno, ya había un conjunto de traductores plenamente formados. Además China aplica una política de apertura.

-¿Y cuáles fueron los autores predilectos?
-Fundamentalmente la generación del boom : García Márquez, Vargas Llosa, Carlos Fuentes, Julio Cortázar, José Donoso. Si no toda su obra, una parte importante de la de esos autores, está disponible en chino. De generaciones previas, también fueron muy importantes Jorge Luis Borges, Neruda, Juan Rulfo.

-¿Alguna explicación para esas preferencias?
-Son autores que han sido muy influyentes y apreciados, sobre todo entre los escritores y particularmente entre los que son de minorías, la tibetana, por ejemplo, porque perciben una similitud de su situación con la presentada por algunos autores latinoamericanos con la literatura indígena o indigenista, por ejemplo. Lo que les llama la atención es que, a la vez que preocupados por temas contingentes, hacían una literatura muy moderna. Esto sucede, me parece, porque los escritores latinoamericanos, casi todos, tuvieron la experiencia de vivir en Europa y estuvieron en contacto con las técnicas de la literatura modernista y con esas técnicas describen y revelan sus propias realidades y sociedades, sus vidas cotidianas. Para nosotros, esos escritores nos resultan familiares.

Traducción de "Sueño en el Pabellón Rojo": "Fue un trabajo de chino"

Zhao Zhenjiang no sólo ha traducido del castellano al chino, sino también a la inversa. Una tarea mayor fue traducir Sueño en el Pabellón Rojo , suerte de búsqueda del tiempo perdido que no es sino el sueño de los esplendores de una vida entre muchachas en los cuartos de una lujosa residencia manchú. Su autor, Cao Xuequin, era parte de una familia noble, cuya decadencia lo llevó a la miseria, la cual vivía no sin algo de orgullo. La obra fue publicada por primera vez en 1791-1792, durante la dinastía Qing, en 120 capítulos. Relata la vida de la aristocrática familia Jia. Señores atendidos por una multitud de sirvientes. Hay muchas historias, pero probablemente la principal es la de los amores del joven Bayou y de Daiyu, su prima. Con todo, las dimensiones social y amorosa se van entrelazando.

-¿Fue muy ardua esa traducción?
-Pues, sí. Fueron cuatro años de trabajo, hecho con dos colegas españoles. Una labor muy difícil, que requirió de mucha paciencia. Fue un trabajo de chino. Ahora bien, era una labor que correspondía más bien a los sinólogos en español y no a los hispanistas chinos, pero como no hay tantos sinólogos me animé a colaborar con ellos.

-Pero la labor fue por un libro que vale la pena, ¿no es así?
-El libro es un Quijote chino. De las novelas clásicas es la mejor y la más importante. Y alcanza en su arte el nivel más alto de las letras chinas. Lamentablemente, el propio autor no pudo terminar la obra y hay una segunda parte, los últimos cuarenta capítulos, escritos por otra mano. Y, aunque, muy hermosos y logrados, no alcanzan las alturas de los primeros ochenta.

Articulo : http://diario.elmercurio.com 23/10/2011

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