dimanche 9 octobre 2011

Sergio CORTES/Se olvido el olvido



Se olvido el olvido
Por Sergio Cortes

Dedicado a mi madre que desde hace muchos años convive con la enfermedad de la esquizofrenia paranoide y que espero que salga de ese pozo y vea por fin la luz y lo especial que es, que entre recuperada en mi vida y en la que la queremos. Bueno os cuento mas o menos que me meto un poco siendo ella en el texto he intento verlo y sentirlo en su punto de vista, como la veo y observo.

Desde hace días y noches me siento en el mismo sofá, se me pasan las horas cada vez que no hago nada, solo escucho esas misteriosas voces susurrando una y otra vez que martillean mi cabeza; pero eso no es todo, los hombres oscuros, esos que me observan por detrás desaparecen y vuelven a parecer, yo les hablo a ver qué quieren pero se vuelven a parecer pero ahora con caras de gente pasada y conocida, es como irrealidades disturbadas, les intento hablar y esta vez me hablan con cosas que pasó en el pasado y el presente, es decir volver pero no volver, ufff con esto me es todo tan maltrecho, me levanto del sofá inquieta e insegura después de todo, empieza a dar vueltas de un lado para otro, hablo y hablo cosas entre dientes con esas personas oscuras que eran conocidas para volver a ser gente extraña y que me dan esa confianza y volverme insegura antes los demás. Me tumbo en la cama, cierro los ojos y cuando los abro veo cosas totalmente diferentes. Ahora son flases de mi vida pero en cámara lenta, mezclados con esas caras de la gente, intento hablarles, oye ¿qué queréis? ¿Para qué intentáis meterme información? ¿Qué es todo esto?…

… Me hablan voces conocidas diciéndome que tenga cuidado con esto o con lo otro, me pongo de lado en la cama pero no consigo nada, insisten otra vez, ahora me pongo sentada en la cama, lo único que consigo es que se vallan los flases de mi vida en cámara lenta.

Al día siguiente vuelve la monotonía en mi vida y lo único que me hacer sentir viva es cuando tengo que hacer las cosas de casa o hacerme de comer. Pasados unos minutos de experimentar esa sensación de valerme útil, suena el teléfono, es mi hijo que me pregunta cómo estoy, que he hecho hoy o si me he apuntado algún curso… etc. , yo le contesto, pero tardo en contestar, no porque no le escuche bien sino que intento que no se note que las cosas siguen igual, intento siempre, casi las mayoría de las veces, que se extienda la conversación porque sé que cuando cuelgue va ha seguir invadiéndome la soledad y las voces que me hacen desconfiar de mi alrededor, casi al final antes de que cuelgue. Me dice que me llamará pronto y que me cuide. Cuelgo y miro a mí alrededor. Se me ocurre poner una película en DVD y sentarme en el sofá para distraerme, pero lo único que hago es levantarme y moverme pero esta vez es como si en vez de moverme yo,es como si se moviese mi alrededor, sin ver casi apenas la película, pero la dejo sin pararla porque me vuelvo a sentar y verla, vuelven esas voces pero siempre me concome por dentro de mi esas extrañas palabras con sus imágenes retorcidas y ennegrecidas, me cuesta coger muchas veces el sueño, pero cuando logro cogerlo me despierto con mas temor, abro y cierro los párpados, veo que ha terminado la película…

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