dimanche 20 novembre 2011

BERLANGA inédito


Berlanga inédito

Un año después de su desaparición, se publican el día 23 Los cuadernos inéditos de Berlanga (Pygmalión), una antología de textos y dibujos del cineasta que ven ahora la luz por primera vez. Adelantamos una reflexión sobre Von Sternberg, que muestra la faceta de crítico de cine del autor de Plácido.

Suele olvidarse en el cinema el estudio de los caracteres. La excesiva rapidez de la acción, la mal entendida velocidad de las imágenes, no deja casi nunca espacio para comprender la psicología del personaje estudiado. De Crimen y castigo, Josef von Sternberg ha hecho la mejor película que pueda hacer director alguno sobre Dostoiewski. Su obra está fuera de esa característica racial común a casi todos los buenos directores. Sus films serían poco más o menos casi idénticos si los hubiera realizado en Europa en vez de en Hollywood.

Aquí está Von Sternberg que sin ser un vanguardista, lo que equivale a un fracaso económico, es un revolucionario del cine, pero de un cine francamente comercial, de fácil éxito en cualquier público. Y esta es la ventaja de Sternberg sobre los demás intelectuales del cine, su abierto camino hacia el gusto del gran público, sin ninguna concesión por su parte, que es lo más difícil.

Siempre es curioso comparar el interés histórico de Sternberg, como en Capricho imperial, con cualquier film de Cecil B. de Mille con ambiente de ópera municipal o con el minucioso exactismo de Saville o Korda. Sternberg desrealiza el ambiente, los decorados, exagera los caracteres, pero logra la perfecta obra de arte, porque estas desviaciones de lo exacto hacia lo fantástico nos producen la misma impresión favorable hacia el conjunto que producen en un cuadro la estilización de las figuras o la excesiva concentración de claroscuros.

Precisamente es en Capricho imperial donde Von Sternberg parece querer darnos una lección de pintura o exponernos susteorías estéticas. Si no fuera por la ausencia de cromatismo, la escena del columpio, con Marlene y sus compañeras de infancia, ¿no nos recuerda al parque de Monet? Y las figuras monstruosas y retorcidas con gestos de iracundia a lo Barlach, repartidas por todo el palacio y en las que la cámara se recrea, contemplándolas, ¿no son la concreción cinematográfica de una técnica surrealista, digna de la firma de Salvador Dalí? Y así podríamos hablar de toda la película, de las escenas de la boda, con personajes de Gutiérrez Solana, perdidos ante lo abstracto de aquel momento. Von Sternberg es el director de los momentos inefables. Hay films en los que se logran escenas de un subjetivismo, de una complejidad maravillosa, que nos producen una abstracción, un encanto tal ante el momento inefable, alegre o triste, de la escena, que nos es imposible creer en aquel momento, en la muda sencillez de la imagen, porque aquellos minutos los hemos vivido en el mundo irreal de nuestro sueño abierto a la pantalla. Y en lograr estos instantes está la maestría embrujada de Von Sternberg. Claro que otros directores también lo han conseguido; y si no, ahí estáGenina, con el momento de las confesiones y comunión del Alcázar.

Podrá ser menos histórico, menos erudito, pero es mucho más cinematográfico y esto es lo más importante por ahora, el film de Von Sternberg, que cualquier película de Cecil B. de Mille a base de un colosalismo que tiene demasiado sabor de ópera. Lo importante, desde el punto de visto cinematográfico, en el film histórico, no es la fiel transcripción de los hechos, ya de por si falsos, relatados en cualquier historia a mano. Ante Napoleones con gestos de iracundia teatral y vacua, preferimos siempre, por su superioridad, el gesto sencillo del pescador que mira el mar en Hombres de Arán. Sin embargo, nos es mucho más asequible el ver la sutil variación psicológica de Marlene a través de sus tres estados, inocencia, sorpresa o terror, y dominio. Cada uno de sus films tiene ya la unidad artística suficiente para constituirse por sí solo en exponente completo del estilo, personalísimo y mágico, de este genio azul y violento, Von Sternberg, maestro de la fluidez cinematográfica. 

Sternberg crea el gánster en La ley del hampa, la vampiresa en El ángel azul... 

Articulo : http://www.elcultural.es 18/11/2011

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