dimanche 20 novembre 2011

Daniel FERMÍN/Entrevista a Victoria de STEFANO


ENTREVISTA a Victoria de STEFANO, ESCRITORA
"La reflexión le da densidad a la novela"
Por Daniel FERMÍN 

"Mis novelas necesitan de un lector paciente. Y con experiencia literaria. Eso no me molesta"

A Victoria de Stefano (Rímini, 1940) hay que tenerle paciencia. Y ella lo sabe. La narradora venezolana, ganadora del Premio de la Crítica a la Novela de 2010, seduce con sus susurros. También con su escritura. Lo hace de a poco, con su prosa envolvente, cargada de reflexiones filosóficas y poesía. 

Paleografías (Trazos oscuros sobre líneas borrosas), su última obra, narra la depresión que sufre Augusto, un pintor cincuentón que ya no quiere vivir, ni morir. Es un denso viaje hacia el dolor y la esperanza. Un tema siempre presente en la galardonada escritora. 

-Por ahí dijeron que estaba en Mérida cuando le avisaron que había ganado 
-Sí, yo había ido a unas jornadas estudiantiles que me habían invitado. Estaba en una feria con tres amigos escritores, abstemios todos, y brindamos con té. Fue muy bonito. 

-El jurado dijo que "el nivel de joyería en el diseño de las frases la hacen merecedora de figurar entre las mejores de su género" 
-Honor que me hacen. Yo llevo muchos años escribiendo. Sí creo que con todas las novelas que he publicado mi preocupación ha sido, no sólo la peripecia o la anécdota que puede tener, sino el trabajo de la prosa. La he trabajado mucho, he tratado de que sea precisa, pero que no pierda su cadencia, su ritmo y que juegue un papel importante para el lector. 

-Paleografías es una imagen estremecedora y conmovedora del dolor humano 
-Sí, casi todas mis novelas han ido en ese sentido. Yo creo que son grandes temas para los cuales vale la pena escribir, vale la pena sufrir esa agonía, sudar con la página escrita y sentir esa emoción creativa. 

-La cito: "Hablar sobre las cosas le quita pavor a las cosas". ¿Escribir sobre la depresión la hace feliz? 
-(Risas) Todo el mundo ha tenido depresiones. No me hace feliz, pero me parece necesario. No puedo escribir de cosas que no me afecten, que no toquen y que no estén en la cotidianidad y en la vida del ser humano. 

-¿Y será que el arte hace posible la esperanza? 
-Hace posible la esperanza en la medida que hace posible la belleza y la compasión. 

-¿Qué le lleva a escribir sobre artistas en su obra? 
-No todas las novelas son sobre artistas. Tan es así, que yo me impuse en Pedir demasiado escribir sobre un hombre común y corriente. Creo que eso de escribir sobre artistas es algo que siento cercano. He cambiado de artistas: en La noche llama a la noche había alguien que escribía. En Historia de la marcha a pie hay otros personajes que no son escritores, pero sí gira alrededor del mundo de la creación, de lo que eso implica, de lo que significa. En Paleografías es un pintor. Y Lluvia es una narradora, pero el personaje principal es el jardinero. También es cómo se confronta el artista con otros seres en El lugar del escritor. 

-Su obra tiene un marcado tono filosófico, ¿Privilegiar la reflexión sobre el relato no es un riesgo? 
-No lo creo. Muchísimos escritores lo han hecho. Y siento que estoy en mi derecho de hacerlo. Lo grave sería que los personajes no encarnaran en algo concreto, que el entorno se diluyera. La novela ha tenido reflexiones, no digo sólo filosóficas, sino también subjetivas, y eso no es un riesgo. Eso le da más densidad a la novela. 

-¿Está consciente de que sus novelas necesitan de un lector paciente? 
-Sí, paciente. Y de un lector con experiencia literaria también. Eso no me molesta. 

-Pero a ciertos lectores primerizos podría que sí 
-Si no le gusta que abandone. Yo no puedo hacer nada al respecto. Creo que para cumplir ciertas funciones de entretenimiento está otro tipo de literatura. Ese es mi camino, lo empecé hace mucho tiempo y no lo pienso abandonar. 

-¿Y el cuento? Ha sido un género muy poco abordado en su obra. ¿Será que su estilo no se adapta a ello? 
-He escrito muy pocos cuentos. En una revista cubana acaban de publicar un cuento mío que se llama Regeneraciones. Creo que mi estilo no se adapta mucho al cuento, precisamente por esa característica que nota todo el mundo, que hay una tendencia reflexiva. 

-¿Qué cree que necesita la literatura venezolana para seducir a sus lectores? 
-Esa es una pregunta para la cual no tengo respuesta. No se trata de seducir a los lectores. Los lectores no son un público como puede ser el público de la televisión, de la música o de ciertos espectáculos. El lector debe ser lector. Entonces, él tiene que acercarse al escritor y encontrarse en ellos. De todos modos, hay escritores que seducen mucho a los lectores. 

-¿Y para alcanzar la internacionalización qué hace falta? 
-Hay países grandes que no tienen ningún Nobel. Yo creo que uno tiene que ser leído primero en su país. Si un escritor quiere traspasar esas fronteras va a tener que irse del país. Y si se va puede ir a grandes centros industriales, como España. Pero eso tampoco garantiza que tengas más lectores de los que va a tener en su tierra. 

-¿Y usted cree que tiene el reconocimiento que debería tener en Venezuela? 
-De cierto modo tengo lectores. Y eso es lo importante. 

-¿Por qué sus mujeres siempre usan faldas? 
-(Risas) No lo sé. A lo mejor es algo que viene inconsciente. Yo siempre uso pantalones.

Articulo : http://www.eluniversal.com 19/11/2011

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