samedi 26 novembre 2011


El candidato de Neruda al Nobel

No siendo amigo de Neruda ni miembro de su entorno político o cultural, la adhesión del poeta chileno a la obra del poeta y novelista inglés Robert Graves está basada en consideraciones estrictamente literarias.

El pasado mes de octubre se cumplieron cuatro décadas del otorgamiento del Premio Nobel a Pablo Neruda. El anuncio lo realizó la Academia sueca en 1971. Dos años antes, en una de sus visitas a la ciudad de Arica, tuve la oportunidad de conversar con Neruda sobre el tema del premio. Estaba a punto de anunciarse el ganador de ese año y el nombre de Pablo Neruda sonaba con más fuerza que nunca. La prensa internacional apostaba a que nuestro poeta sería el favorecido. Es por eso que me atreví a preguntarle si no habría sido mejor que se hubiera quedado en Santiago, esperando la decisión. "Imagínese, le dije, la frustración de los periodistas, que van a andar como locos buscándolo en Santiago o en Isla Negra, y resulta que usted está aquí, en Arica". Neruda muy tranquilo me dijo: "No te preocupes, esta vez no va a pasar nada". "¿Y cómo puede estar tan seguro?" "Ah, dijo él muy sonriente, tengo mis informantes suecos".

Ya que estábamos hablando del tema, me atreví a ir un poquito más lejos y le pregunté: "Don Pablo, si usted estuviera en el jurado, ¿a quién le daría el premio? Hubo unos segundos de silencio, y luego respondió sin titubear: "A Robert Graves. ¿Lo conoces? Es un gran poeta y novelista inglés". Pensé que nombraría a alguien como el español Rafael Alberti, el francés Luis Aragón o el norteamericano Arthur Miller, de los cuales era bastante cercano, pero no: su preferido fue Robert Graves.

Hace poco encontré en internet una conversación que tuvo Rita Guivert con Pablo Neruda justo en 1969. Neruda alude a una entrevista a Robert Graves que leyó en The Paris Review. Llega incluso a citar al pie de la letra un par de párrafos en los que Graves le pregunta al entrevistador: "¿No le ha llamado la atención algo en esta casa, en esta pieza? Todo está hecho a mano. El escritor no debe vivir sino entre cosas hechas a mano". Neruda agrega que también la poesía debe escribirse a mano y no digitando teclas. Esto muestra que en esos días Robert Graves ya se había instalado como referente en el discurso del poeta chileno.

El nombre de Robert Graves pasó al dominio masivo en 1976, gracias a la miniserie televisiva "Yo, Claudio". Tuvo éxito mundial, y el año 2000 fue elegida la mejor serie de televisión del siglo XX. Está basada en dos novelas históricas de Graves que narran la vida del emperador romano Tiberio Claudio. Otro libro suyo, La diosa blanca , es un fascinante ensayo sobre las fuentes del numen poético y su relación con el matriarcado y con la mitología lunar. Pero sobre todo, Robert Graves es una figura mayor de la poesía británica contemporánea.

Buscando datos sobre una posible relación personal entre Pablo Neruda y Robert Graves envié una carta a la casa donde vivió el poeta inglés en Mallorca, convertida ahora en museo. Me respondió William Graves, uno de sus hijos. Dice en su e-mail: "Estimado amigo, no tengo constancia de ninguna correspondencia entre Robert Graves y Pablo Neruda. Mi padre sí conocía a los traductores al inglés de Neruda: Alastair Reid, Toni Kerrigan y Bill Merwin (este último fue mi tutor). Curiosamente, tengo un buen amigo que está preparando una nueva bibliografía de Graves que se apellida Hahn, como usted". La pronta y amable respuesta de William Graves confirma lo que imaginaba. No siendo su padre amigo de Neruda ni miembro de su entorno político o cultural, la adhesión del poeta chileno está basada en consideraciones estrictamente literarias.

Pero Neruda no era el único gran escritor latinoamericano que tenía una altísima opinión de la obra de Graves. Alguna vez Jorge Luis Borges hizo una rigurosa lista de sus libros favoritos, que él denominó "mi biblioteca personal". Uno de esos libros es Los mitos griegos . Borges presenta así a su autor: "Diversamente admirable como poeta, como investigador de la poesía, como sensible y docto humanista, como novelista, como narrador y como mitólogo, Robert Graves es uno de los escritores más personales de nuestro siglo". Para la Academia Sueca, que en más de una ocasión ha sido bastante dadivosa con escritores prescindibles, esos notables atributos no le parecieron suficientes para otorgarle el Premio Nobel. Robert Graves murió en su casa de Mallorca en 1985.

Articulo : http://diario.elmercurio.com 20/11/2011

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