dimanche 6 novembre 2011

Evelyn ERLIJ/ Censura en las artes


Actualidad:
A partir de los casos de Ai Weiwei, Jafar Panahi y otros artistas perseguidos
Censura en las artes: Cuando los creadores se convierten en enemigos públicos
Por Evelyn Erlij 

Tras ser encarcelado por el régimen chino, Ai Weiwei acaba de ser declarado "el artista más poderoso del mundo". En Irán, en tanto, el cineasta Jafar Panahi se encuentra preso, mientras el mundo del cine presiona para su liberación. Son los rostros más visibles de la censura, pero detrás de ellos hay una larga lista de otros artistas que han debido pagar las consecuencias por decir lo que piensan.

A comienzos de este año, el artista chino Ai Weiwei -creador del diseño del "Nido de Pájaro", el estadio olímpico de Pekín- twitteaba una decena de veces por día mensajes, fotos y críticas al régimen de su país. Pero la cronología de su actividad en la red social se interrumpió el 3 de abril, cuando tras ir al aeropuerto de Beijing se le perdió la pista. Sólo tres días después el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China confirmó que estaba detenido por supuestos "delitos económicos". Sin embargo, nadie dudó de que fuese por sus punzantes comentarios en contra del régimen chino.

Un mes más tarde, la actriz francesa Juliette Binoche rompió en llanto en el Festival de Cannes y realizó un llamado para que se liberara al premiado cineasta iraní Jafar Panahi -realizador de "El círculo" (2000)-, encarcelado por motivos políticos. Directores como Steven Spielberg y Martin Scorsese también se habían pronunciado sobre el caso, e incluso el gobierno de Francia intentó que se le permitiera asistir al estreno en Cannes de "This is not a film", un documental realizado por él mismo y Mojtaba Mirtahmasb (estrenado recién en el Festival de Valdivia), que retrata sus días de arresto domiciliario.

Ai Weiwei -liberado en junio- y Jafar Panahi son hoy las dos caras más visibles de la persecución y censura que algunos regímenes políticos están ejerciendo sobre sus artistas, cineastas y escritores, aunque no son los únicos. Este jueves varias galerías de arte de Pekín fueron censuradas por el gobierno chino por utilizar "palabras prohibidas", mientras que la semana pasada la actriz iraní Marzieh Vafamehr fue condenada a prisión y a noventa latigazos por participar en una producción australiana que critica al gobierno del presidente Mahmud Ahmadineyad.

"Actualmente, los países donde escritores y periodistas están bajo amenazas más grandes son China y México, también Irán. China es un caso problemático por la cantidad de escritores encarcelados, que rodean los cincuenta", explica la autora canadiense Marian Botsford Fraser, presidenta de el Comité de Escritores en Prisión del PEN Club Internacional, la asociación mundial de autores.

Según explica, el caso más relevante hoy en China es el del escritor disidente, crítico literario y Premio Nobel de la Paz 2010 Liu Xiaobo, sentenciado a 11 años de cárcel en 2009 por "incitar a la subversión del Estado". Salman Rushdie -amenazado de muerte en 1989 por su libro "Los versos satánicos"- mencionó hace unos meses en The Telegraph a varios otros autores acosados en China: "Al gran escritor Liao Yiwu se le prohibió viajar a Estados Unidos y se teme que sea el próximo blanco del régimen", y agrega los nombres de Ye Du, Teng Biao y Liu Xianbin.

Otro caso famoso este año fue el del escritor turco y premio Nobel Orhan Pamuk, condenado en marzo a pagar unos 3 mil euros al ser demandado por seis personas que se sintieron ofendidas por uno de sus dichos. "Aquí se han matado 30 mil kurdos y un millón de armenios. Y nadie se atreve a hablar de eso", dijo el autor. Los tribunales turcos fallaron en su contra, afirmando que "cualquier ciudadano está capacitado para atribuirse a sí mismo los insultos contra la nación".

Es el episodio más notorio en Turquía, pero no el único. Varios artistas, músicos y escritores han debido pagar con cárcel o dinero por hablar en favor de los kurdos o armenios, tema sensible en el país.

Miedo a más revoluciones

El pasado 13 de octubre, la famosa revista "Art Review" publicó su lista anual de las personas más influyentes del mundo del arte, en la que críticos, galeristas, artistas, empresarios y curadores se pelean los puestos. Ai Weiwei ocupó el primer lugar, algo que sólo había logrado Damien Hirst en el pasado. "Me siento más bien frágil y no poderoso", dijo el artista chino a la BBC, quien al hacer esa declaración violó la prohibición que tiene de hablar en público.

Ai es el artista chino más famoso del mundo y su obra ha molestado al régimen de su país, algo que se intensificó luego de que centrara su atención en casos de derechos humanos y otros temas de carácter social.

"La creatividad es el poder de rechazar el pasado, de cambiar el status quo y de buscar un nuevo potencial. (...) La creatividad es el poder de actuar. Sólo a través de nuestras acciones las expectativas por un cambio se hacen realidad", escribió en 2008, texto citado en el libro "Ai Weiwei" (Phaidon/Océano), el primero en analizar su obra (ver recuadro).

Su caso inspiró protestas ciudadanas en China y el mundo, y algunos de sus colegas, como el famoso artista británico Anish Kapoor, llamó a los artistas a unirse en favor de Ai. "Mientras haya centenares de intelectuales encerrados en cárceles chinas es deber de todos los artistas levantarse y decir que no seremos parte de eso. He hecho un llamado a artistas de todo el mundo para no presentarse en China. Unos pocos han empezado a responder", dijo el escultor en una entrevista con el sitio "Index on Censorship".

La represión en este país se ha intensificado desde las protestas que comenzaron en el mundo árabe y que se difundieron por todo el planeta. "Este año las autoridades chinas han mostrado el mismo desprecio por sus leyes y normas nacionales al detener a más de 130 activistas, abogados y blogueros en la llamada 'represión de la Revolución Jazmín', que supone un intento de evitar que se celebren en China manifestaciones inspiradas en los acontecimientos de Oriente Medio", dijo a una radio holandesa el escritor Liao Yiwu, quien escapó clandestinamente de China hacia Alemania.

Plumas rotas

En 1995, el cineasta alemán Werner Herzog afirmó que los mejores filmes del mundo se estaban haciendo en Irán, cuna de directores premiados en Cannes y Venecia como Abbas Kiarostami ("El sabor de la cereza", de 1997) y Jafar Panahi, quienes no dejaron el país tras la revolución iraní de 1979, la que significó una fuerte represión hacia los artistas -"las plumas que no escriban a favor de los valores islámicos deben ser rotas", dijo Ayatollah Khomeini-.

Luego de iniciar el rodaje de un filme sobre los disturbios de la reelección de Ahmadinejad, Panahi fue sentenciado a seis años de cárcel y a veinte años en los que tiene prohibido dar entrevistas, escribir guiones, dirigir películas y viajar al extranjero, condena confirmada hace tres semanas.

"Las vidas de los artistas son más frágiles que sus creaciones. El poeta Ovidio fue exiliado por César Augusto (...) pero su poesía sobrevivió el Imperio Romano. El poeta Mandelstam fue aniquilado por los verdugos de Stalin, pero su poesía sobrevivió a la Unión Soviética. El poeta Lorca fue asesinado por los matones de Franco, pero su poesía sobrevivió ese régimen tirano. Quizás podamos apostar respecto de que el arte les gana a los tiranos", escribió Salman Rushdie en The Telegraph, en defensa a Ai Weiwei.

La historia mundial está llena de casos de censura y persecución -desde Caravaggio, Paul Klee, Chaplin y Tarkovsky, hasta los casos más recientes de los artistas M.F. Husain (India) y de Owen Maseko (Zimbabue)-, lo curioso es que sigan ocurriendo en el mundo de hoy, no sólo en China o Irán, sino también en países democráticos de Occidente.

En Estados Unidos, por ejemplo, el Instituto Smithsoniano de Washington censuró este año una muestra del fallecido artista David Wojnarowicz tras las presiones de grupos cristianos que se sintieron ofendidos por su video "Fire in my belly". También está el caso de la fotógrafa Sally Mann, que ha tenido problemas en Londres para exhibir sus trabajos, tildados de "pornográficos".

Según Anish Kapoor, el problema del arte es que está demasiado infiltrado por el dinero y otros instrumentos de influencia, "algo contra lo cual los artistas deben luchar". Por ello canceló su participación en el festival "UK Now", a realizarse en China en 2012. Al respecto, el escultor sentenció: "Tuvimos al primer ministro de China en Londres y [David] Cameron se mantuvo en silencio sobre el tema. ¿Fue sólo porque Ai fue liberado? No, fue cuidadosamente calculado. Y creo que el silencio dice que hay intereses económicos que anulan los intereses humanos. Eso es vergonzoso".

 Llega libro sobre Ai Weiwei

Hoy puede encontrarse en librerías chilenas la primera monografía sobre el artista chino , titulada "Ai Weiwei" (2010, Phaidon/Océano, $24.800), de Karen Smith, Hans Ulrich Obrist y Bernard Fibicher. El libro comienza con una entrevista extensa realizada al creador en 2008 , en la que revela aspectos poco conocidos de su vida personal y su carrera. Sobre su estadía en Nueva York en los años 80, el artista dice: "Camino al aeropuerto mi mamá dijo cosas como '¿Estás triste porque no hablas inglés?, 'No tienes dinero' y '¿Qué vas a hacer allá?'. Yo le dije 'me voy a mi hogar (...) Quizás diez años más tarde, cuando vuelva, ¡van a ver a otro Picasso!'. Yo era tan ingenuo, pero tenía tanta confianza".

En el libro -que incluye un importante selección de imágenes de sus obras- es posible conocer las distintas influencias artísticas que Ai tuvo en el comienzo de su carrera -Jasper John, Joseph Beyus, Andy Warhol, Duchamps, Jeff Koons-, sus facetas como artista, diseñador, arquitecto, curador y bloguero ; sus formas de crear y trabajar las obras de arte, además de varios de sus manifiestos y escritos.

"Ai me pareció una persona generosa"

En 2004, Enrique Chagoya, artista mexicano y profesor de la U. de Stanford, exhibió su trabajo en la galería de Ai Weiwei en Beijing y pudo conocerlo. " Me pareció una persona muy generosa y un verdadero genio que no tiene ninguna pretensión, es muy accesible, con un sentido del humor muy contagioso. Su caso, que raya en lo trágico, pone al descubierto la verdadera actitud antidemocrática de la burocracia en el poder en China, ya que él sólo buscaba ayudar a las víctimas de un terremoto [el de Sichuan], y denunció la corrupción detrás de los edificios construidos con cemento de baja calidad que se derrumbaron y mataron decenas de niños. En mi visita a Beijing en 2004 vi cómo brindaba apoyo desinteresado a muchos artistas emergentes que él exponía en su galería y financiando las exposiciones y catálogos con fondos de su propio bolsillo", afirma.

Chagoya cuenta que participó en las protestas en apoyo a Ai en el consulado chino en San Francisco. " La libertad de expresión en el arte es un parámetro para medir el nivel de libertad general en las diversas sociedades . El contexto social se refleja en la libertad de las artes y ese contexto está siempre a merced de los péndulos políticos", opina. Sobre el creador chino, sentencia: "Ha tenido un coraje enorme al enfrentarse a un poder político abrumador. Es un ejemplo a seguir para todo el mundo. Las campañas para defenderlo deben seguir hasta lograr su libertad total, anulando la orden de silencio dictada en su contra y el acoso que sufre".

Articulo : http://diario.elmercurio.com 30/10/2011

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