samedi 26 novembre 2011

Radiografía de la crítica literaria II


ENTREVISTA: Marcel Reich-Ranicki
"Falta independencia, potencia y provocación"
Por Juan GÓMEZ

El escritor y crítico literario alemán Marcel Reich-Ranicki

(Wloclawek, Polonia, 1920), que contribuyó a la divulgación de la literatura en el programa de televisión El cuarteto literario, contesta por correo electrónico.

PREGUNTA. ¿Cómo ve el estado de la crítica literaria actual?
RESPUESTA. Con escepticismo.

P. ¿La crítica literaria cumple o debe cumplir alguna función cultural o social?
R. Considero que no la cumple como debería.

P. ¿Cuáles son los principales defectos y virtudes de la crítica hoy en día?
R. Le faltan independencia, potencia y capacidad de provocar. Lo que ha ganado es conocimiento de la literatura mundial.

P. ¿Cómo debe ser la crítica en un mundo con más información gracias a medios como Internet que a su vez puede desinformar?
R. Pese a los nuevos medios, el resultado de la crítica literaria actual es decepcionante.

P. ¿Cómo informar, valorar o jerarquizar las obras literarias en un mundo con millones y millones de libros y vías de comunicación?
R. Yo confeccioné un canon con cinco apartados: novela, cuentos, teatro, poesía y ensayo. Si este canon llega al público o no llega es algo que el propio público debe decidir.

P. ¿Ha perdido influencia la crítica literaria?
R. Me temo que sí.

P. ¿Qué debe primar en una crítica: un juicio o valoración de la obra, una mera información del libro, una reseña, o dar los elementos de valoración para que el lector decida?
R. En última instancia, ambas cosas.

Marcel Reich-Ranicki es autor, entre otros libros, de Los abogados de la literatura (Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores).

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Devotos de la palabra escrita
Por Colm TÓIBÍN

En Estados Unidos, The New York Review of Books y, en Reino Unido, The London Review of Books y The Times Literary Supplement representan un club exclusivo de personas serias que están dispuestas a leer largos ensayos sobre libros nuevos. Los libros no se eligen por su posible popularidad, sino por su valor.

Los críticos no se eligen por su celebridad, sino por su inteligencia. En The London Review of Books, si uno recomienda un libro empleando una expresión descuidada que puede citarse fácilmente en la edición en rústica o en un anuncio (palabras como "excelente" o "deslumbrante" o "su mejor libro hasta la fecha"), los redactores eliminan esa parte de la reseña, porque quieren que uno diga algo más serio e interesante. Mientras que las páginas sobre libros del periódico The Guardian en Londres, por ejemplo, o The Irish Times en Dublín o The New York Times están disponibles gratuitamente en Internet y se leen en todo el mundo, The Times Literary Supplement sólo está disponible mediante suscripción, yThe New York Review of Books y The London Review of Books solamente ofrecen una selección de las reseñas de forma gratuita en Internet. Esto disminuye su influencia pero, por otro lado, hace que los lectores sientan que sus páginas contienen algo valioso e importante, algo por lo que los lectores tienen que pagar, no sólo con una suscripción, sino también con una atención cuidadosa.

Existe ahora una sensación placentera de que somos una raza en extinción. Yo escribo a mano y uso tinta. Me siento en una habitación solo y en silencio, y trabajo de la misma forma en que han trabajado los escritores durante muchos siglos. Escribo para los lectores, pero yo mismo también soy un lector. Quizás todos los demás lectores habrán desaparecido pronto; estarán muertos o habrán salido de compras, o estarán permanentemente en Internet, o viendo DVD, o escribiendo en Twitter y mandando mensajes de texto hasta su muerte (o la de otros). Puede que el tiempo de atención de los humanos se debilite y acorte. Pero me encanta pensar que siempre habrá suficientes de nosotros, unos pocos miles de seguidores devotos de la palabra escrita, creyentes en formas y estructuras en las que se ha confiado durante mucho tiempo; y, sumados a esos, 100.000 personas más que creen a medias en la palabra, como ahora otros creen a medias en Dios, y que pueden ser convencidas e influenciadas. Quizás, en el futuro, tendremos conocimiento de los buenos libros de la misma forma en que otros tuvieron conocimiento del cristianismo durante los primeros siglos tras la muerte de Cristo, o los musulmanes tuvieron conocimiento del islam. Las noticias se susurrarán. Algo aparecerá impreso. Lo reconoceremos cuando lo veamos y nos aseguraremos de transmitirlo a otros. Ser el único que lea una nueva novela, o un nuevo poema, sería sin duda una tarea solitaria, incluso si la lectura en sí misma es solitaria por definición. No desapareceremos. Estén atentos a nosotros.

Traducción de News Clips. Colm Tóibín (Enniscorthy, Wexford, Irlanda, 1955), escritor y crítico de The New York Review of Books y Irish Time, es autor de The Modern Library: the 200 Best Novels Since 1950 (con Carmen Callil). En España su último libro publicado es la novela Brooklyn(Lumen, Debolsillo y Amsterdam). www.colmtoibin.com.

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La lección
Por David LODGE

UNO DEBE distinguir entre la crítica literaria erudita (normalmente escrita por académicos en la actualidad) y la crítica periodística de las obras nuevas. Hubo una época, no hace demasiado tiempo, en la que ambas clases de crítica compartían un lenguaje común y, a veces, las escribían las mismas personas.

En las últimas décadas, sin embargo, estas dos clases de crítica han seguido caminos diferentes y han dejado de influirse mutuamente, lo cual es lamentable.

La crítica académica se ha vuelto cada vez más especializada y profesionalizada, y emplea un estilo retórico impenetrable para el lector general, mientras que la crítica periodística, aunque suele estar bien escrita, se ha vuelto menos analítica, más personal y sus valoraciones son por tanto más arbitrarias.La crítica es la expresión formal de la conversación informal que se produce continuamente entre los lectores de libros, y debería guiar y enriquecer dicha conversación.

Un crítico debe afrontar un libro o un autor con un espíritu de justicia y honestidad.

No aprovechar la ocasión para hacer política literaria, hacer un favor a un amigo, lograr vengarse por algún desprecio del pasado o demostrar que uno es más listo que el escritor reseñado. Las propias opiniones sobre la obra, ya sean positivas o negativas, deben estar respaldadas por argumentos y ejemplos que el lector pueda comprender y evaluar.A la hora de informar, orientar, valorar o jerarquizar las obras de entre las miles que se publican, uno puede hacer algunas de esas cosas siendo inteligente y elocuente.

Uno no puede establecer una jerarquía de obras literarias contemporáneas, porque su valor real sólo quedará establecido con el paso del tiempo. Unas pocas obras sobreviven como clásicos, o clásicos menores, pero la mayoría es olvidada.

Traducción de News Clips. David Lodge (Londres, 1935), escritor, profesor y crítico, es autor, entre otros libros, de El arte de la ficción (Península, La Butxaca, Empúries) y La conciencia y la novela. Crítica literaria y creación literaria (Península).

Articulo : http://www.elpais.com 26/11/2011

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