samedi 3 décembre 2011

J. R. M./Entrevista a Etienne KLEIN


Entrevista | Físico y filósofo francés
Conversando con Etienne Klein: Cuando el tiempo escapa del tiempo
Por J. R. M. 

Está ahí siempre y hasta lo medimos. Pero el lenguaje no da el ancho para nombrar su naturaleza y todo lo que hablamos sobre él está equivocado. No es dios, aunque quién sabe. Aprovechando la visita de este intelectual a Chile, hablamos con él para intentar decir lo indecible.

Dicen que el tiempo pasa y nos vamos poniendo viejos. Pero no es cierto, o no del todo. El tiempo no pasa, es constante, siempre está ahí y somos nosotros los que pasamos y, ahora sí, nos volvemos viejos. Lo anterior según la física y Etienne Klein, físico y filósofo de las ciencias francés que visitó Chile para dictar dos conferencias en el Planetario de la Universidad de Santiago.

¿Nos olvidamos entonces del pasado, presente y futuro? "La sucesión de tres momentos del tiempo -explica Klein- no implica en absoluto que se pueda decir que el tiempo se sucede a sí mismo, que sea un mero tránsito. Ellos pasan, sin duda, ¿pero él? Si uno considera que el tiempo es aquello por medio de lo cual cada instante presente le cede el lugar a otro instante presente, es precisamente por el hecho de su presencia constante que las cosas no dejan de pasar. Pero, en ese caso, ¿no se debería decir más bien que es la realidad completa la que «pasa», y no el tiempo en sí, que no deja nunca de estar ahí para hacer pasar la realidad? En resumen, el tiempo escapa del tiempo".

Klein es un reconocido divulgador de las ciencias, profesor de la Escuela Central de París, parte de la Comisión de Energía Atómica de Francia y autor de "Las Tácticas de Cronos" (premio "La Science se livre", 2004), además de "L'Atome au Pied du Mur" y "Petit voyage dans le monde des quanta".

Su interés por el tiempo se lo debe a la enfermedad. A los treinta años (nació en 1958) enfermó, tuvo que dejar de trabajar durante varios meses y, al estar fuera de los menesteres cotidianos, su relación con el tiempo cambió: "Cuando retomé mi trabajo, me interesé por la diferencia que existe entre el tiempo tal como es descrito por las ecuaciones de la física y la experiencia que nosotros tenemos de él. Fue así como todo empezó", cuenta.

-¿Nuestro lenguaje es capaz de rendir cuenta del tiempo?
"No lo creo, pues nuestros discursos sobre el tiempo no se han adaptado a lo que hemos aprendido acerca de él. Permanen prácticamente iguales a los que había antes de Galileo. Esta inamovilidad del lenguaje común destila día tras día un pensamiento previamente preparado, perezoso y autoritario. Incluso induce a una especie de embrujo del pensamiento: aunque el lenguaje no diga nada preciso sobre el tiempo, no le impide en absoluto ser elocuente al respecto. Dicta implícitamente cómo hay que concebirlo, analizarlo y comprenderlo. En este caso, las formas de decir y de pensar se imbrican, se fusionan, se coagulan. De este modo se elabora una especie de «metafísica del lenguaje cotidiano» que a menudo nos engaña. Espejismo del lenguaje: desde el momento en que es puesta en una frase, la palabra tiempo crea una impresión de conocimiento en la que en realidad no hay ningún conocimiento real. Y es así como nos embauca".

-¿Cuáles son las grandes dudas que plantea la naturaleza del tiempo?
"La relación del tiempo con los acontecimientos, y también el motor de su dinámica: ¿el tiempo es una estructura abstracta en la cual se insertan los acontecimientos, o sea, una realidad en sí misma, anterior a todo posible acontecimiento, o está constituido por el encadenamiento mismo de los acontecimientos? En otras palabras, ¿es legítimo diferenciarlo de la sucesión concreta de los acontecimientos? Si es así, ¿qué lo hace avanzar? Si no es así, ¿son los acontecimientos los que determinan su paso?"

Dudas más que certezas. Pero de todos modos hay hitos de los que la ciencia se puede jactar. O dos nombres: Newton y Einstein. Detalla Klein: "Desde el momento en que se habla del tiempo físico, pensamos de inmediato en un tiempo absoluto y universal, igual en todos lados, y que transcurre del mismo modo en cualquier punto del universo. Ese tiempo, independiente del espacio, autónomo en relación con los fenómenos físicos, indiferente al movimiento, es el tiempo newtoniano. Le da a la palabra "ahora" un sentido claro y distino: lo que ocurre "ahora" para mí ocurre igualmente "ahora" para todos los demás observadores del universo. En otras palabras, el concepto de simultaneidad es absoluto: en cualquier momento, dos observadores pueden sincronizar sus relojes y en todo momento posterior los dos relojes permanecerán sincronizados, cualquiera sean los desplazamientos y las velocidades de ambos observadores, ya que ambos relojes permanecen en fase con el tiempo universal. Dos acontecimientos que aparecen simultáneamente para los ojos de un observador lo serán igualmente para todos los demás. Entonces, ¿qué fue lo que demostró Einstein en 1905? Que el tiempo físico no es newtoniano y que, por lo tanto, hay que olvidar todo aquello. Al acoplar el tiempo con el espacio, él rompe la autonomía de ambos y modifica sus propiedades. El concepto de simultaneidad jamás se repuso de dicha asociación".


Tiempos propios

-Después de Einstein, ¿se puede seguir hablando de "el" tiempo?
"Sí, pero siempre que adaptemos nuestro lenguaje a lo que dice su teoría. De acuerdo a ella, cada observador está dotado de un «tiempo propio». En ese marco, cambiar de referencia, es decir, pasar del punto de vista de un observador al de otro observador, no es ni disminuir ni aumentar la velocidad de un tiempo único que sería común para ambos, sino pasar de un tiempo propio particular a otro tiempo propio, radicalmente diferente al anterior. En la relatividad, lo que es universal ya no es el tiempo en sí, sino el hecho de que todo observador posea un tiempo propio".

En el siglo XVIII Immanuel Kant -el filósofo alemán nacido en Könisgberg- propuso que, junto al espacio, el tiempo era una forma a priori de la sensibilidad. O en castellano -con el perdón de los especialistas- que es algo que está en nosotros (en el sujeto) y no en la realidad. O, para ser más castizos todavía, eso con lo que nosotros nos armamos algo así como la realidad. De ahí que quepa preguntarse si puede haber tiempo sin conciencia. Nuestra experiencia del tiempo como algo externo diría que no, pero nuestra experiencia también nos dice que el sol se mueve y que la tierra está quieta y es plana.

-¿Es defendible un concepto del tiempo como el kantiano?
"Ese concepto, u otros aún más idealistas son defendibles y han sido brillantemente defendidos, pero no pueden rendir cuenta de un cierto tipo de resultados científicos: aquellos concernientes a los acontecimientos anteriores a la aparición de la conciencia, es decir, de la vida terrestre. ¿Por qué? Porque esos acontecimientos suponen pensar en un tiempo durante el cual pudo haber surgido la propia conciencia. ¿Cómo concebir entonces la aparición de la conciencia en el tiempo si el tiempo tiene necesidad de la conciencia? ¿Y cómo comprender que el universo pueda tener 14 mil millones de años y no solamente dos millones? En definitiva, ¿cómo conjugar la tesis de acuerdo a la cual no podemos pensar más que en un mundo correlacionado con nuestras formas subjetivas de representación con la capacidad de la ciencia para discurrir sobre un tiempo durante el cual apareció el sujeto?

-¿Existe alguna relación entre el tiempo y el cambio?
"La física moderna no mezcla tiempo y cambio. De hecho se construyó haciendo dentro de sus formalismos una distinción entre el tiempo y el devenir, o para ser más exactos, entre el paso del tiempo y la flecha del tiempo. El paso del tiempo es lo que permite establecer una diferencia entre los instantes del pasado y los del futuro: en el paso del tiempo, mañana no está situado en el mismo lugar que ayer, ambos están separados por un cierto período. Por su parte, la flecha del tiempo es la encarnación o la manifestación del devenir. Expresa el hecho de que ciertos sistemas físicos evolucionan de un modo irreversible: jamás volverán a encontrar en el futuro los estados que conocieron en el pasado: por lo tanto, su mañana no se asemejará a su ayer. Dentro del marco de la física, las nociones de paso del tiempo y de flecha del tiempo se basan en definitiva en dos ideas distintas del cambio: el cambio irreversible del instante presente, que traduce el paso del tiempo, y el cambio a veces irreversible de lo que está en el presente, que traduce la flecha del tiempo".

Como se dará cuenta el lector, no es simple el asunto. Y menos cuando algo que creíamos saber -que era imposible superar la velocidad de la luz- tambalea. Resulta que en el CERN (Organización Europea para la Investigación Nuclear) habrían medido unas partículas más rápidas, lectura que debe corroborarse (un testeo lo hizo y otro la puso en duda). Mientras, algunos ya piensan en viajar al pasado. ¿Se podría? Aclara Klein: "Si algún día se descubrieran eventuales 'taquiones', es decir, partículas que son más veloces que la luz, ello no permitiría remontar el tiempo, contrariamente a lo que se lee a menudo, pero permitiría enviar señales al pasado". Por ejemplo, para advertirles a Newton y Einstein que estaban equivocados.

Articulo : http://diario.elmercurio.com 27/11/2011

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