samedi 3 décembre 2011

José Luis SAMPEDRO, Premio Nacional de las Letras 2011


José Luis Sampedro, Premio Nacional de las Letras 2011
ELCULTURAL.es 

El escritor y economista, autor de 'La sonrisa etrusca' y voz culta y razonada del movimiento 'indignado', merece a los 94 años el galardón literario más prestigioso del país tras el Cervantes

El escritor, economista y académico José Luis Sampedro ha ganado este martes el Premio Nacional de las Letras, que concede el Ministerio de Cultura en reconocimiento a su trayectoria literaria y al conjunto de la obra de un autor español. Este galardón, el más prestigioso tras el Cervantes de cuantos se otorgan en España y dotado con 40.000 euros, reconoce la larga trayectoria de Sampedro (Barcelona, 1917), que ha publicado novelas y obras de teatro desde hace más de medio siglo, además de haber ejercido la docencia durante décadas. El reconocimiento le llega al autor en un año en el que se ha convertido en uno de los ideólogos del movimiento de los indignados, dentro del cual ha asumido un papel protagonista a través del famoso libro de Hessel, que él prologó, y de sus muchas intervenciones públicas. En declaraciones recogidas por Europa Press, su mujer, Olga Lucas, ha expresado desde Málaga que Sampedro "no suele recibir premios institucionales, pero está muy contento y le ha agradecido el premio a la ministra de Cultura".

Catedrático de Estructura Económica, ex senador y miembro de la Real Academia Española desde 1990, ha conciliado el desempeño de altos cargos administrativos y académicos en el área económica con una reconocida producción literaria. "En todas estas facetas ha alcanzado la aceptación del gran público y el reconocimiento y respeto de la crítica especializada", ha destacado Cultura. El pensamiento de Sampedro se proyecta sobre la naturaleza social de la actividad económica y sus efectos sobre la realidad social en que se desarrollan, "de este modo, aboga por una economía más humana, más solidaria, capaz de contribuir a desarrollar la dignidad de los pueblos", ha remarcado el Ministerio.

Sampedro es autor de obras económicas como Principios prácticos de localización industrial (1957), Realidad económica y análisis estructural (1959),Las fuerzas de nuestro tiempo (1967), Conciencia del subdesarrollo (1973),Inflación: una versión completa (1976)", El mercado y la globalización (2002),Sobre política, mercado y convivencia (2006), y Economía humanista. Algo más que cifras (2009). 

La concepción humanista del profesor "alienta también lo más destacado de su producción literaria", señala el fallo, que destaca entre sus obras algunas consideradas "claves" de la narrativa española de fin de siglo, comoOctubre, octubre (1981), La sonrisa etrusca (1985), La vieja sirena (1990),Real Sitio (1993), El amante lesbiano (2000), Escribir es vivir (2003), La senda del drago (2006), y La ciencia y la vida (2008). "Es la suya una producción prolífica, desarrollada al margen de las corrientes literarias, y marcada por su postura vital de contribuir, desde la educación, la cultura y la transmisión del saber, a la consecución de un mundo mejor", se lee en la nota. 

94 años "muy trabajados"

Durante su último acto en Madrid, el pasado 12 de octubre en la Fundación Juan March, el escritor mantuvo un coloquio con su mujer a través del cual repasó los 94 "muy trabajados años" de su biografía. Empezó el Sampedro evocando su infancia y su irreparable condición de inmigrante ("Yo vengo de la España de 1935, un país al que no puedo volver porque se hundió como la Atlántida") para luego recordar su paso por Tánger, un pueblo de Soria y Aranjuez, respectivamente:

“En Tánger viví como algo natural estar en contacto con judíos, musulmanes, católicos, protestantes, ortodoxos griegos y lo que fuera. En los años veinte, la ciudad era ese mundo que debería ser la Tierra entera, de convivencia y reconocimiento de la razón de cada uno. Luego retrocedí a la Edad Media, al mudarme a un pueblecito en el que casi no había electricidad”. Allí escribió sus primeros versos a los ocho años, inspirado en un robo: “Vino la Guardia Civil / y se los llevó a los cuatro / a un huerto con perejil”. Quería que la rima fuera consonante pero no se le ocurrió nada mejor, reconoció: “Se ve que de pequeño ya era espabilado”.

Entre los 13 y los 16 años vivió en Aranjuez. “Al pasear por sus jardines con sus estatuas de mármol viajaba al siglo XVIII, el punto más elevado de la curva vital de Europa. Entonces convivían la razón por una parte, que procedía de los empíricos ingleses del siglo XVII y el sentimiento y la sensibilidad por otra, que avanzaban el romanticismo del siglo XIX”, dijo. 

Tras aprobar unas oposiciones para ingresar en la escuela de aduanas, su primer destino fue Santander y allí le pilló el estallido de la Guerra Civil, con 19 años. “Estuve en los dos bandos y en ninguno de ellos como voluntario”. Aunque se sintió “conquistado” por los ideales anarquistas cuando combatió junto a ellos, confiesa Sampedro que al acabar la guerra se sentía más de derechas.

Después de la contienda tuvo claro que quería escribir, pero no sabía qué. “Hice una revista entera yo solo, desde los poemas a los dibujos. La llamé Uno”. En busca de mayores oportunidades profesionales para sostener a su familia, pidió el traslado de Santander a Madrid. Allí ingresó en la recién creada Facultad de Ciencias Políticas y Económicas y compaginó los estudios de economía con su trabajo aduanero en el Ministerio de Hacienda. En principio se matriculó en Economía porque le pareció útil para su profesión, pero sus motivaciones cambiaron pronto: “Enseguida me di cuenta de que me interesaba más la parte social de la economía que el arte de hacer dinero”.

Profesor Sampedro

La docencia universitaria ha sido una parte insoslayable en su carrera. Fue codirector del Centro de Estudios e Investigaciones (CEISA), fundado por José Vidal-Beneyto. Se inspiraba en la Institución Libre de Enseñanza. Los alumnos demandaban asignaturas específicas y sólo pagaba matrícula quien podía permitírselo, al igual que sólo cobraban aquellos profesores que lo necesitaban. A los tres años de vida fue cerrado por las autoridades franquistas.

En 1955 se convirtió en catedrático de Estructura Económica en la Universidad Complutense de Madrid. Como curiosidad, recordó que le dio clase a todos los ministros de economía que ha tenido España desde la Transición. “No tuvieron más remedio que pasar por mis manos porque era la única Facultad de Económicas de España por aquel entonces”.

“Por no abusar del tiempo del público”, Sampedro se saltó su etapa como senador.A los ochenta años, su mujer le preguntó por su jubilación. Fue entonces cuando por fin pudo dedicarse a escribir durante todo el díasin tener que levantarse a las cuatro de la mañana para hacerlo. En esa época escribió su trilogía formada por De octubre a octubre, La vieja sirena y Real sitio.

Tras esta intensa biografía Sampedro se siente en paz con la idea de la muerte: “Estoy feliz y no tengo ningún miedo. La muerte es compañera de la vida, no lo opuesto. Deberían educarnos para aceptar eso. Si nadie hubiera muerto desde los comienzos de la Humanidad, la Tierra sería un lugar inhabitable”. 

El jurado que ha fallado el premio ha estado presido por el director general del Libro, Rogelio Blanco, y han formado parte de él, entre otros, José Antonio Pascual, Jordi Cornudella, María José Rivera, Anna Caballé y los dos últimos autores galardonados, Rafael Sánchez Ferlosio (2009) y Josep María Castellet. Sampedro es "uno de los más importantes escritores vivos en lengua castellana, así como una referencia intelectual y moral de primer orden en la España de la segunda mitad del siglo XX", ha añadido el comunicado.

Algunas ideas de Sampedro

Sobre el capitalismo:
“Dentro de 20 años el mundo será completamente distinto. El capitalismo se inventó en el siglo XVI, pero los problemas de hoy son diferentes a los de aquella época. Después del mayo francés del 68 nació un liberalismo desatado que ya está agotado como sistema”.

Sobre la Educación:
“La productividad, la competitividad y la innovación son las diosas de este sistema. Lo nuevo es volcarse en la técnica y eso está muy bien, pero la universidad debe ser algo más noble: un lugar para la sabiduría, para enseñar a pensar de forma independiente. Tenemos libertad de expresión, pero ¿qué expresa usted? ¿Los resultados de sus reflexiones o lo que dicen los medios y lo que le inoculan desde el poder?”

Sobre su profesión: 
"Hay dos tipos de economistas: los que ayudan a los ricos a ser más ricos y los que ayudan a los pobres a ser menos pobres”.

Sobre Europa
“Siempre que el presidente de una gran empresa no quiere ponerse al teléfono, su secretaria te dice que está reunido. Pues bien, Europa está reunida desde hace mucho tiempo”.

Articulo : http://www.elcultural.es 29/11/2011

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