mardi 27 décembre 2011

Magaly ARENAS ZAPATA/ Los 58 artistas latinoamericanos elegidos por Edward SHAW


Selección Presentan libro de pintura contemporánea latinoamericana:
Los 58 artistas latinoamericanos elegidos por Edward Shaw
Por Magaly Arenas Zapata 

El crítico de arte neoyorquino radicado en Chile Edward Shaw realizó un atractivo y exhaustivo trabajo que reúne, según su personal selección, a los 58 artistas más relevantes de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Perú y Uruguay.

Están los consagrados, como Matta, Botero, De Szyszlo, y también jóvenes emergentes. El libro, editado con el financiamiento de Celfin Capital, ya se encuentra disponible en la web y en una edición en papel de cinco mil 500 ejemplares que será regalada por el auspiciador en distintas partes del continente.

Es el sueño del pibe de cualquier amante y estudioso del arte hacer un libro que reúna lo mejor de la pintura contemporánea de varios países. El afortunado autor es Edward Shaw, un neoyorquino avecindado en América Latina hace ya 50 años y a quien nadie le quita la sonrisa cuando habla de su última creación. Está feliz. Comenta con humor que esta investigación ha sido un "regalo del cielo y de Celfin''.

Con un español agringado y con un acento argentino que aparece con ciertas palabras, Shaw hace tiempo que es ampliamente conocido por sus trabajos en el mundo del arte chileno. Su pluma es muy solicitada para escribir catálogos y libros de artistas, y por eso esta publicación se puede considerar el punto más alto de su labor, sobre todo teniendo en cuenta la envergadura del tema abordado y la escasez de estudios "abarcativos'', como dice el curador. "Pintura contemporánea latinoamericana'' se constituye, por esa misma carencia, en una obra que marca un hito.

"La selección de artistas la hice con mi ojo y mi panza, y mi corazón y alma deben andar por ahí también. Lo que quiero decir es que es una combinación más física que intelectual'', explica el autor. Él sabe que su ojo ha resultado certero. Recuerda que una de sus primeras compras, hace ya 50 años, fueron unas pinturas de un joven artista colombiano, Botero, a quien siguió hasta Estados Unidos para que firmara algunos cuadros que había dejado sin firma.

"Tengo una mirada selectiva, personal, bastante comprobada, una colección de 200 cuadros con los cuales voy a hacer una muestra en el museo. He cometido muy pocos errores a lo largo de 50 años, no tengo cuadros que deba esconder, los puedo mantener todos en una exposición'', cuenta.

Pero de igual forma en el texto del libro va contrastando sus elecciones con otras hechas por otros especialistas en distintos momentos históricos, ya sea en publicaciones o en exhibiciones, como queriendo reafirmar su actual muestra.
Los pintores elegidos abordan temas universales, conflictos políticos, sociales y económicos, de raza, de género, de pertenencia. "Tratan la búsqueda de la identidad desde lo más íntimo, y una vez resuelto lo personal, puede ser que se aventuren más lejos, a considerar asuntos más universales'', sostiene Shaw. Y agrega: "Lo que une a estos 58 artistas es una actitud en común frente a la vida. Son poco didácticos, poco propensos a las teorías que intelectualizan las sensaciones, los sentimientos y las pasiones. La pintura para ellos no es un medio para llegar a alguna parte. Es un fin en sí mismo, un arma de autodefensa a través de la cual, con un pincel y unos potes de color, pueden resolver, o no, todas las preguntas que les plantea la vida''.

Identidad: una búsqueda

Definir qué es el arte latinoamericano, qué es la identidad, son aspectos abordados por el autor. Al respecto, Thomas Messer, quien fuera director del Museo Guggenheim de Nueva York, sostiene que "al final del día, el problema del artista latinoamericano es cómo encontrar una postura auténtica, una que lo distancie igualmente de un aislamiento autorreferente y de una universalidad sin raíces''.

Quizá si uno de los textos que iluminan la definición de arte latinoamericano lo entrega la curadora brasileña Sheila Leirner, citada por Shaw: "Nuestra historia tiene más que ver con la ideología, la política o la cultura, y tal vez por eso está más sujeta a la pasión, la subjetividad y la idiosincrasia. Y además es lo que ha dado lugar a cientos de búsquedas autónomas y pluralistas que, en todas partes, están redescubriendo la verdad de la identidad individual''.

A propósito de este tema, el artista colombiano Fernando Botero le comentaba a Shaw en una de sus conversaciones: "En mis tiempos de estudiante en Europa (1952), cultivábamos mucho el latinoamericanismo, en una forma consciente. Después no se habló más de eso. Pero hicimos un arte que tenía que ver con la realidad de nuestros países y con su cultura. Lo que pinto hoy en día sale necesariamente de mi mestizaje cultural. Hoy no creo que haya una pintura latinoamericana. La mayor parte de los artistas siguen las corrientes de Nueva York, Londres y Berlín''.

Cronológicamente, la autora de la primera obra en el libro es Tarsila do Amaral, quien con 42 años, en 1928, volvió a Brasil a pintar sobre su país.

Escasez de pintores

Algo distinto sucedió con Roberto Matta, que dejó a los 28 años París para instalarse en Nueva York, poco antes de la guerra. "El ejemplo de su pintura y la fuerza de su convicción impulsaron el inicio del expresionismo abstracto, entre otras tendencias. Hasta ese momento, la presencia de latinoamericanos en el escenario internacional había sido esporádica y pasajera'', escribe el crítico. Los muralistas mexicanos eran los únicos que despertaban la curiosidad de los norteamericanos y europeos.

"A partir de 1960, muchos artistas latinoamericanos escogieron París como su base de operaciones (...) En un salón oficial de los artistas latinoamericanos en 1965, conté cien argentinos en la lista. Los sudamericanos ya empezaban a ganar premios en París''. Así sucedió con Antonio Seguí, José Gamarra, Julio LeParc y Jesús Soto, entre otros.

Un momento relevante para el arte latinoamericano y su presencia en el mundo fue la exposición organizada por el MoMA en 1992, considerada la primera megamuestra del arte de la región. Con la llegada del nuevo milenio, el arte latinoamericano ha aumentado su presencia en todo el mundo.

La situación mundial ha hecho también que ser artista hoy sea distinto. "Ser pintor requiere mucha introspección y trabajar a un paso muy lento, y la mentalidad actual es más acelerada a causa del computador, de todas las posibilidades de la fotografía, de la sobreimpresión de imágenes, y pintar es algo a lo que uno le tiene que dedicar muchas horas. Por eso es difícil encontrar hoy en día alguien que sólo sea pintor'', sostiene el investigador.

De todos los países abordados, el que más sorprendió a Shaw fue Perú. Le llamó la atención la energía que sintió entre los más jóvenes, algo que no observó en los creadores de los otros países. Del total, la mayor presencia de pintores la tiene Chile, con 14 artistas, considerando que el libro es nacional. Los distinguidos son Roberto Matta, Claudia Bravo, Ricardo Irarrázaval, Jorge Tacla, Gonzalo Cienfuegos, Benjamín Lira, Francisca Sutil, Bororo, Samy Benmayor, Arturo Duclos, Bruna Truffa, Víctor Castilla, Sebastián Maquieira y Sebastián Vargas.

Articulo : http://diario.elmercurio.com 18/12/2011

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