dimanche 18 décembre 2011

NERUDA en Isla de Pascua


Neruda en Isla de Pascua

Observamos al hablante escindido entre el viajero y el vidente.

La desbordante preocupación crítica sobre la poesía de Neruda parece haber instalado un tipo de lectura que su biógrafo e intérprete más agudo, Hernán Loyola, consagró: la constante fundamentación autobiográfica en la creación del poeta. Así, 1971 es un año decisivo en sus afanes: se ha vuelto a enamorar, clandestinamente; está afectado de cáncer; lo nombran embajador en Francia, y obtendrá el Nobel. También lo solicitan para el programa televisivo, documental, "Historia y geografía de Pablo Neruda", realizado por Hugo Arévalo, y Neruda pide expresamente visitar Isla de Pascua. De tal experiencia nace este libro, editado magníficamente.

Son veinticuatro fragmentos o estrofas donde predominan los versos octosílabos y endecasílabos, sin rima, pero con abundantes aliteraciones. Observamos al hablante escindido entre el viajero que arriba, como turista, a un lugar exótico, que deberá regresar pronto, y el vidente que indaga en el origen de la isla y, esencialmente, en su arquitectura y poblamiento. Al mismo tiempo, se interroga sobre el misterio de las estatuas y especula en torno a la orografía, geología y presencia humana en el territorio insular.

Este hablante se reconoce un intruso, pero no carece de autocrítica y despliega su prodigiosa capacidad verbal para describir y auscultar el portento que tiene ante sí, la cultura rapa nui, la ecología, los volcanes, expresados en un seductor lenguaje lírico. La lectura la complementan las fotos de Francisco Bermejo y las reveladoras notas, de carácter histórico, sobre los lugares más significativos de la ínsula.

La conclusión poética, en definitiva, es que el gran constructor de Rapa Nui fue el viento y el hablante pide al fulgor isleño que no lo atrape, ya que es un observador en tránsito, pero alucinado.

Sobre el título del poemario, la rosa separada del continente, ¿se refiere a su madre, Rosa Basoalto, a Rosía, el nombre mítico y en clave que el poeta le da a su amante, Alicia Urrutia, en la obra que le consagró, La espada encendida ? Un enigma para nerudianos e intérpretes, lo mismo la dimensión mitológica del texto, que posibilita una lectura de ese tipo, también abierta a los enlaces con el entorno social de aquellos tiempos: el primer año del gobierno allendista.

El hablante es un aparecido, pero también el que recibe una revelación, como había ocurrido cuando se enfrentó a Machu Picchu: "De ti, rosa del mar, piedra absoluta/ salgo limpio, vertiendo la claridad del viento:/ revivo azul, metálico, evidente".

Articulo : http://diario.elmercurio.com 11/12/2011

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