mardi 27 décembre 2011

Patricio TAPIA/ La irresistible ascensión (y caída) de Adolf HITLER

Historia Aproximaciones al líder del Tercer Reich:
La irresistible ascensión (y caída) de Adolf Hitler
Por Patricio Tapia 

¿Cómo explicar el fenómeno de Adolf Hitler? ¿Cómo llegó al poder en Alemania? Algunas biografías recientes y otros estudios (en particular, los libros del historiador británico Ian Kershaw) vuelven sobre su figura y su enigma.

En 1941, Bertolt Brecht escribió una sátira política, "La resistible ascensión de Arturo Ui", en que disfraza -la obra teatral se sitúa en Chicago en los años 20 y en clave de enredos mafiosos- la historia del ascenso al poder de Hitler.

Ya entonces este sujeto excéntrico, de bigote ridículo, no era una figura tan graciosa. Se comportaba como un tirano, pero un tirano no impuesto a Alemania, sino que llegó al poder constitucionalmente en 1933 y se mantuvo en él por doce años. Hacia 1941 gobernaba un imperio no visto desde los tiempos de Napoleón. Instigaría una guerra genocida, una guerra que dejó a Alemania y a Europa entera en ruinas, con cincuenta millones de muertos, más otros tantos millones de exiliados.

Hitler y Kershaw

Son varios los estudios que han intentado esclarecer el éxito de este oscuro bohemio vienés, con talento para el dibujo y su trayecto desde alguien que decide participar en la Primera Guerra Mundial (con notable valentía), para luego adherir a un pequeño grupo político que se convertirá en el Partido Nacional Socialista y, tras descubrirse un demagogo eficaz, llegar al poder de un país como Alemania.

También ubicar el papel de Hitler en el Tercer Reich ha llegado a ser fuente de controversias y conflictos históricos, fundamentalmente en la discusión entre "intencionalistas" y "estructuralistas", según se ponga el acento en la figura de Hitler o en estructuras sociales mayores.

El historiador inglés Ian Kershaw es una de las mayores autoridades mundiales sobre la Alemania nazi y autor de la más documentada biografía de Hitler en dos volúmenes: "Hitler. 1889-1936: Hubris" (1998) y "Hitler. 1939-1945: Nemesis" (2000) -traducidos por Península en 1999 y 2000-, y que se planteaba como un "estudio del poder de Hitler" e intentaba responder a dos preguntas. La primera era cómo había sido posible Hitler. O, según lo plantea Kershaw: "¿Cómo un inadaptado social tan estrambótico pudo llegar a tomar el poder en Alemania, un país moderno, complejo, desarrollado económicamente y avanzado culturalmente?". La segunda pregunta era cómo pudo Hitler ejercer el poder. Para eso recurre al concepto de "autoridad carismática", de Max Weber, y lo vincula a otro concepto, desarrollado por el propio Kershaw, para mostrar cómo funcionaba la forma de gobierno de Hitler: "Trabajar en aras del Führer".

Esos dos volúmenes biográficos -que cubrían todos los aspectos de la vida de Hitler y su contexto social- alcanzaban cerca de las 2 mil páginas, incluyendo notas con interpretaciones historiográficas, discusiones con otros estudios o consideraciones sobre las fuentes. Ahora aparece una nueva edición en un solo volumen, que ha perdido más de 650 páginas y todo el aparato académico.

El final

En su último libro, "The End", Kershaw estudia el último período del régimen de Hitler e intenta responder a la pregunta de por qué los alemanes siguieron luchando hasta el amargo final, sabiendo que la guerra estaba perdida, que prolongarla sólo traería destrucción a las ciudades alemanas y miseria a su población. Las respuestas son variadas y Kershaw comienza desestimando las más comunes: no cree que la causa esté en la insistencia de los aliados en la rendición incondicional, y la represión interna -sentencias de muerte para soldados y civiles sospechosos de derrotismo o deserción- sólo la ve como una explicación parcial. Más bien, ve la explicación en las cadenas de poder y que conceptos que ya había desarrollado -"autoridad carismática" y "trabajar en aras del Führer"- estarían en el corazón del régimen nazi. De hecho, la autoridad de Hitler sobre su corte se mantuvo intacta hasta casi el fin. Su círculo más cercano: Heinrich Himmler, Joseph Goebbels, Martin Bormann y Albert Speer, el arquitecto y ministro de armamento, quien hacía milagros de improvisación (con los correspondientes sufrimientos en los campos de trabajo).

Kershaw empieza con el fallido atentado contra Hitler de julio de 1944 y llega hasta sus últimos días en el búnker (con su suicidio en abril de 1945) y la rendición en mayo del mismo año. Son los últimos 10 meses de la guerra. Casi la mitad de todas las muertes alemanas en combate fueron en ese período. Algunos soldados luchaban por temor (justificado) a las atrocidades del Ejército Rojo; otros, por sus códigos de honor y lealtad. Entonces vendrían las ciudades arrasadas (como el horror que tuvo lugar en Dresden). Alemania pagaría un alto precio por la obstinación de su Führer.

¿Por qué los alemanes siguieron luchando hasta el amargo final, sabiendo que la guerra estaba perdida?

Ian Kershaw, autoridad en Hitler y el Tercer Reich

Se formó como medievalista, pero hace casi cuarenta años cambió su interés por el Tercer Reich, escribiendo una serie de importantes estudios sobre el tema. Ian Kershaw (1943) es una de las mayores autoridades mundiales sobre la Alemania nazi. Sus libros más recientes son la edición resumida de su biografía sobre Hitler y su estudio sobre la apocalíptica implosión del Reich. En 2002, fue nombrado "Sir" por sus servicios a la historia y desde 2008 es profesor emérito en la Universidad de Sheffield.

Responde de regerso de la gira promocional de "The End" en Alemania.

-¿Fue difícil resumir los dos volúmenes de su biografía de Hitler en uno solo?
"Lo fue, sin duda. Y una tarea dolorosa. Pero creo que valió la pena con el fin de conservar la esencia de la biografía original, pero hacer la obra más ampliamente asequible en una edición de un solo volumen".

-Las palabras que más se asocian con Hitler son "maldad" y "locura"...
"No uso ninguna de ellas en mi biografía. 'Maldad' es un término que naturalmente viene a la mente cuando se piensa en Hitler y lo que hizo, pero no lo veo como un concepto de estudio útil cuando se trata de entender al hombre y sus acciones. Es una noción metafísica o teológica, no un término del análisis histórico. Atribuir 'locura' a Hitler es a la vez médicamente inexacto y, quizás más importante, está cerca de ser exculpatoria como una explicación de lo que ocurrió bajo su dictadura".

-Considera 1919 como el gran punto de inflexión de la vida de Hitler: entra en la política, se descubre un orador muy eficaz, se convierte a un antisemitismo paranoico...
"El año 1919 fue, indudablemente, un año crucial para Hitler. Fue en ese año que su antisemitismo previo, más 'normal' se convirtió en el odio patológico a los judíos que constituyó la piedra angular de su 'visión del mundo' hasta su final en el búnker de Berlín".

-En el debate "estructuralistas" versus "intencionalistas", usted toma una especie de posición intermedia. ¿Podría decir algo sobre el asunto?
"Siempre he pensado que las dos posiciones -el enfoque 'intencionalista' que pone casi todo el énfasis sobre Hitler y su ideología, y el enfoque 'estructuralista' que tiende a reducir a Hitler a una mera 'función' de estructuras más amplias- fueron falsamente colocadas en oposición cuando, en realidad, ellas bien pueden ser reconciliadas. Yo veo las acciones personales de Hitler como, indudablemente, decisivas, pero las ubico dentro del contexto de las estructuras sociales y políticas que determinaron el carácter y el efecto de tales acciones. Al hacer esto, hago uso del concepto de 'dominación carismática' desarrollado por Max Weber, para hacer el vínculo y trascender la innecesaria polarización en el debate".

-Contra la imagen usual, usted ve la Alemania nazi en un desorden casi caótico...
"En términos de sus estructuras organizativas, sí. Pero la noción no debe ser exagerada. Dentro del conjunto desordenado de las estructuras administrativas, las partes individuales del régimen podían funcionar de manera coherente y eficiente. El aparato represivo terrorista de la Policía de Seguridad sería un ejemplo de esto".

-¿Podría resumir sus puntos de vista sobre el concepto de "trabajar en aras del Führer"?
"Tomé esta idea del discurso de un oficial nazi y lo utilicé como una metáfora de la forma en que funcionaba el régimen, a menudo a través de iniciativas de otros para ganar legitimación a través de aparentemente satisfacer los presuntos 'deseos del Führer'".

-Si tuvo que condensar su "Hitler", en "The End" profundiza y destaca la contextualización sobre los últimos diez meses de Hitler...
"La historia del final de Hitler en el búnker se ha contado muchas veces; también yo mismo lo hice en mi biografía. Pero me pareció necesario hacerlo de una manera no intentada antes para ampliar la perspectiva hacia la sociedad alemana y para tratar de describir tanto el colapso del régimen, como también la forma en que siguió funcionando hasta el final".

-La gran pregunta en "The End" es por qué la Alemania nazi continuó luchando hasta la autodestrucción total. Y las respuestas son muchas...
"Evito las respuestas simplistas o monocausales y ofrezco una serie de factores que contribuyen a una explicación. Lo más importante, sin embargo, a mi modo de ver, fueron las estructuras del régimen de Hitler y las mentalidades que sustentaron tales estructuras lo que permitió al régimen luchar tanto tiempo después de que la guerra estaba tan obviamente perdida".

-En el libro dice: "Si Speer hubiera trabajado la mitad de duro, Alemania no podría haber resistido ni remotamente tanto tiempo". ¿Cree que Speer debería haber sido ahorcado en Nuremberg?
"No apruebo la pena de muerte en ninguna circunstancia. Pero Speer fue, sin duda, afortunado al escapar de la soga del verdugo".

Los biógrafos de Hitler

En un libro de 1997, "El Hitler de la Historia" (FCE/ Turner, 2003), John Lukacs se proponía hacer un "juicio a los biógrafos de Hitler". Allí destaca a las aproximaciones biográficas de los historiadores alemanes y la mejor de ellas, a su juicio, es la de Joachim Fest (1973; Planeta, 2005). No alcanza a analizar la obra de Kershaw, que es posterior, pero sí otras dos biografías que circulan: la de John Toland, "Hitler" (1976; Ediciones B, 2010) y la de Marlis Steinert, "Hitler y el universo hitleriano" (1991; Ediciones B, 2007), la primera de importancia escrita en francés. Trata mal a Toland por su falta de metodología historiográfica y por presentar un retrato inconsistente e incluso admiración por Hitler. Celebra la "erudición sin tacha" de la de Steinert. Quizá es injusto con Toland, cuyo libro está bien escrito y logra cautivar: entrevistó a más de 200 personas que trabajaron o conocieron a Hitler, e informa de muchos detalles personales -niega que tuviera un solo testículo y que fuera homosexual; cree posible que tuviera un abuelo judío y que el odio antisemita podría haber sido causado por la muerte de su madre tratada por un doctor judío-. Prefiere narrar hechos antes que analizarlos; en algún momento se lo consideró "filonazi" (muestra a Hitler conmovido por la muerte de su madre o amable en su vida privada). El de Steinert, otro libro cuidado, es quizá demasiado ortodoxo y academicista y a veces parece estar amenazado por la tentación de subestimar la figura de Hitler.

Articulo : http://diario.elmercurio.com 18/12/2011

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