mardi 27 décembre 2011

Pedro Pablo GUERRERO/ Enrique ESPINOZA y "Babel"


Rescate Influyente publicación cultural
Enrique Espinoza y "Babel"
Por Pedro Pablo Guerrero 

Reeditan los ensayos que el escritor argentino radicado en Chile publicó durante la segunda época de la revista, de 1939 a 1951.

Imágenes borrosas, evocadas por su amigo José Santos González Vera en Algunos . Un viñedo en el cual jugaba a trenzar pámpanos. Un grupo de judíos, sobrevivientes de un pogrom , que subían desde un sótano a orar bajo la luna, "con lengua, y labio, y corazón deshechos". La fuga junto a su familia, en carreta, hasta la frontera rumana y el viaje en barco a Buenos Aires, cuando apenas tenía siete años.

Un hombre no puede elegir sus recuerdos, pero sí su nombre. Samuel Glusberg nació en Kischinev, Ucrania, el 25 de julio de 1898. En su juventud adoptó el seudónimo de Enrique Espinoza, deslumbrado por la lectura de Heinrich Heine y Baruch Spinoza, y el descubrimiento en una biblioteca de la Geografía descriptiva de la República de Chile , escrita por Enrique Espinoza en 1890.

En la segunda década del siglo XX, el nuevo Enrique Espinoza crea la editorial B.A.B.E.L., sigla de Biblioteca Argentina de Buenas Ediciones Literarias, en la que publica a autores europeos y americanos, especialmente rioplatenses, como Leopoldo Lugones, Horacio Quiroga, Conrado Nalé Roxlo y Ezequiel Martínez Estrada, sobre el que llegaría a ejercer una influencia decisiva. Funda también la revista "Babel", punta de lanza de su activismo intelectual, gracias a la cual se difunden, junto a jóvenes escritores locales, trabajos de Pedro Prado, Augusto D'Halmar y los primeros versos de Gabriela Mistral.

"Babel" simboliza la multiplicidad de lenguas, pero no con el sentido de mera confusión, sino de afinidad, aclara Espinoza, quien presenta la revista con un lema de Rubén Darío: "Aquí se confunde el tropel/ de los que a lo infinito tienden/ y se edifica la Babel/ en donde todos se comprenden". La torre como resultado del trabajo colectivo en oposición a la individualista torre de marfil. Pero Babel también, agreguemos, como Isaak Bábel, escritor judío-ruso purgado por Stalin bajo la acusación de trotskismo, autor del extraordinario libroCaballería roja , del que Enrique Espinoza tradujo tres cuentos de la versión francesa.

Entrevista con Trotsky

Publicación internacionalista, encrucijada de ideas y centro de irradiación cultural, "Babel" alcanza 31 números en su primera época (1921-1929). La crisis económica mundial y el clima generado por la dictadura de Uriburu obligan a cerrar la publicación. Espinoza viaja a Chile en el verano de 1934. En Santiago se enamora de su prima Catalina Talesnik y le gusta el país, que juzga "silencioso". Regresa al año siguiente, se casa y empieza a colaborar en la revista de la Sociedad de Escritores de Chile, "Sech", donde promueve la obra de Ignacio Silone, Waldo Frank, Thomas Mann, Juan Carlos Mariátegui y muchos otros intelectuales.

En 1938 realiza una serie de visitas a León Trotsky, refugiado en la casa de Diego Rivera y Frida Kahlo, en Coyoacán. "Estos encuentros lo marcarán profundamente, reforzando muy probablemente su defensa de la libertad política e intelectual ante los autoritarismos que pretendían coartarla", escribe la socióloga Lorena Fuentes, presentadora de la recopilación de ensayos de Espinoza que acaba de editar junto a su colega Pierina Ferretti y al historiador Jaime Massardo.

Espinoza refunda "Babel" en Santiago. El primer número de su segunda época aparece el 1 de mayo de 1939, con el apoyo de Manuel Rojas, José Santos González Vera y Mauricio Amster, los grandes amigos y compañeros de ruta de Espinoza en Chile. Las oficinas de la publicación funcionan en la talabartería de su tío y suegro. La imprime Editorial Nascimento. De periodicidad bimestral, llega a tener poco más de 500 suscriptores.

" Babel es apreciada por los heterodojos. Casi elige a sus lectores. No pudiendo, por su precio y naturaleza, llegar al pueblo, procura ser leída por opinantes de relieve", escribe González Vera, quien publica en sus páginas anticipos de Cuando era muchacho , Eutrapeliay Algunos .

Al comité asesor se incorporan Laín Diez y Ernesto Montenegro. Colaboran ocasionalmente, o aportan ideas, Hernán Díaz Arrieta (Alone), María Carolina Geel, Juvencio Valle, Jorge Millas y Félix Schwartzmann, entre otros. El decimoctavo número es un especial dedicado a Guillermo Enrique Hudson, el novelista de Días de ocio en la Patagonia , autor que Espinoza veneraba y que en Chile era totalmente desconocido.

Nascimento abandona el proyecto en 1941. La revista se queda sin impresor hasta 1944, año en que se comienza a editar en las prensas de la Universidad de Chile. A partir de 1949, aparece cada tres meses, pero los costos de producción siguen aumentando. "Babel" cierra en diciembre de 1951, exactamente hace medio siglo.

Espinoza -conocido autor de sonetos- le dedica una elegía: "Un epitafio en verso, amigos, quiero/ Para esta torre que yo mismo he sido;/ Siento que con su muerte un poco muero,/ Como con cada compañero ido".

El escritor argentino, que había postergado su propia obra en favor de la ajena, por fin tiene tiempo para recopilar sus ensayos dispersos en las páginas de "Babel". En 1951 publica Tres clásicos ingleses de la Pampa . Le seguirán Conciencia histórica (1952), El ángel y el león (1954) y De un lado y otro (1955). Al leerlos ahora, reunidos en tres volúmenes cuya diagramación reproduce las tipografías de Amster, así como varias portadas de Babel, no puede menos que admirarse la visión anticipadora y el espíritu, a la vez crítico y unificador, del escritor judío-ruso-argentino-chileno. Bien señala Jaime Massardo, en su nota introductoria al tomo II ("Crítica político-cultural"), que el oficio de la escritura de Espinoza "expresaba la 'traducción' local de una sensibilidad que recogía los nuevos temas que con la Gran Guerra se habían venido instalando en el mundo, transmitiendo con ellos un cosmopolitismo que, a todas luces, formaba una parte esencial de su propia alma".

En la escuela de Sarmiento

Releyendo los ensayos de Espinoza no es fácil hallar ideas propias o pensamientos originales , en el sentido inocente del término. Pero es que tampoco el autor se propuso nunca acometer esa tarea. Sus textos invocan, en un ejercicio de espiritismo literario, las voces de sus escritores admirados. Espinoza habla a través de sus palabras. Los cita, los recita, como en la Mishná de la enseñanza talmúdica, que significa repetición, y a la vez, el cuerpo de doctrinas transmitidas oralmente del maestro al alumno.

En pocos ensayos se aprecia mejor esto que en "La escuela de Sarmiento". Espinoza espiga del autor argentino, expatriado en Chile como él, una idea que hace suya: "Los que escriben para la prensa no son por lo general inventores, su tarea es generalizar verdades expuestas en libros, y su solo trabajo y talento, hacer de ellas aplicaciones exactas y conforme a los intereses de la sociedad en que viven".

De Espinoza, fallecido en Argentina el 23 de octubre de 1987, se puede decir lo que él expresó del colombiano Baldomero Sanín Cano: durante medio siglo fue la antena receptora del pensamiento y el arte universales. González Vera constató: "Ha contribuido a mejorar el gusto. Por él se conocieron temprano varios ingenios europeos. En sus papeles literarios iniciáronse literatos hoy famosos".

Armando Uribe afirmó que "Babel" es "la mejor revista cultural que haya habido en Chile". El rescate editorial de los textos de "Babel", iniciado en 2008 por tres investigadores de la Universidad de Valparaíso, con el financiamiento del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (convocatoria 2011), demuestra la justicia de estos dichos.

"Babel es la mejor revista cultural que haya habido en Chile" (Armando Uribe).

Articulo : http://diario.elmercurio.com 18/12/2011

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