samedi 10 décembre 2011

Roberto ONELL H./ Óscar HAHN: señales de mucha vida


Óscar Hahn: señales de mucha vida
Por Roberto Onell H. 

En mayo obtuvo el Premio Iberoamericano Pablo Neruda y mañana será recibido como miembro de Número de la Academia Chilena de la Lengua. Disertará sobre "La dimensión fantástica en la poesía".

2011 comienza a cerrarse como un año especialmente significativo para Óscar Hahn, y para nosotros, sus lectores. Tres libros y dos distinciones se han sucedido con perfecta fluidez: por una parte, el poemario nuevo La primera oscuridad , la reedición de Esta rosa negra , y la antología Todas las cosas se deslizan ; por otra, el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda, en su octava versión, entregado el 12 de julio pasado, y la incorporación del poeta a la Academia Chilena de la Lengua como miembro de número, que se hará oficial en una ceremonia programada para mañana. Revisemos estos libros, que nos ayudan a ponderar tales distinciones.

La primera oscuridad (Premio a la Edición 2011) agrupa 43 poemas que retoman las preocupaciones características de Hahn. Ininterrumpidamente, los textos acentúan la perspectiva acaso futurista de voces que pasean entre este mundo y el otro. Así "Adán y Eva vivían/ en distintas galaxias/ y sólo se comunicaban/ por mensajes de texto/ [...] Punto de acoplamiento:/ cinco cuatro tres dos uno// El resplandor de la explosión/ [...] anunció el nacimiento/ del amor y la muerte" ("Cosmonautas"). O una nueva acometida verbal al misterio del otro, de un tú, que lo mismo puede ser la amada, Dios o alguien más: "Hay un misterio en ti que no consigo/ descifrar: algo extraño e inefable/ Y por más que lo escriba o que lo hable/ son tan sólo palabras lo que digo [...]" ("Lo innombrable", que conocimos en la antología Poemas sin fronteras , de Ediciones Pfeiffer, 2010). También la especulación teológica vuelve a tener lugar, en el breve "Summa theologica": "La niñez es la prueba/ de la existencia de Dios// La vejez es la prueba/ de su inexistencia// La muerte mira nomás/ y no dice nada". El poema "La primera oscuridad" pone en escena esos otros personajes, los prefantasmas, para unirse quizás a los célebres fantasmas hahnianos. Entonces, lo que pareciera oscuridad final, negro futurismo de la muerte, es un enigmático origen, la tiniebla primera que engendrará, por qué no, un nuevo mundo.

Esta rosa negra y otros poemas (1961-2011), conmemoración del primer poemario de Hahn, es todo un festejo. En el Prólogo, Ernesto Pfeiffer celebra el "magnetismo" de una escritura que supo, apenas nacida, situarse a distancia de los protagonistas de los 60 -Neruda, Parra, Teillier- y emprender una aparente "fuga [hacia] poemas medievales y del siglo de oro español", y hacia la cristalización de la voz propia, con "una continuidad evidente entre su primer poemario y el resto". Los doce poemas discurren en "reproducción íntegra" de aquella edición Alerce de la Sociedad de Escritores de Chile, de 1961; vale decir, en una primera sección de once textos de asunto fúnebre y una segunda parte integrada sólo por "Elevación de la amada", que nos entrega el peso de una prueba insistente en Hahn: el erotismo que convive con la muerte. El conjunto reelaborado de estos poemas se ofrece, después, en la secuencia única de la "versión definitiva", tal como la vimos enArchivo expiatorio (Visor, Madrid 2009). La sección "Otros poemas (1967-2011)" reúne veintisiete textos posteriores que evidencian, sobre tópicos variados, aquella "continuidad" de oficio y visión. Siguen los "Poemas musicalizados" por Patricio Anabalón especialmente para este evento, que escuchamos junto a la voz de Hahn en el magnífico CD.

Todas las cosas se deslizan , selección de Pedro Lastra, recoge poemas de todos los libros de Hahn, en una lista instructiva: Esta rosa negra (1961), Arte de morir (1977), Mal de amor (1981),Flor de enamorados (1987), Estrellas fijas en un cielo blanco (1989), Versos robados (1995), Apariciones profanas(2002), En un abrir y cerrar de ojos (2006), Pena de vida(2008) y La primera oscuridad (2011). Sabemos de otros breves poemarios, como Agua final (1967) o Imágenes nucleares(1983), que junto a Esta rosa negra pasaron parcial o totalmente a integrar una edición mayor de Arte de morir (Lom, 2000), así como una reedición de Versos robados (Lom, 2004) incorporóEstrellas fijas en un cielo blanco . (Elogiamos la inclusión deFlor de enamorados , reescritura de ese cancionero de 1562, como ejercicio de reapropiación creadora de Hahn). Pero la lista de diez libros cubre 50 años exactos: clara señal de un ciclo de gran magnitud. Ello se corresponde, además, con el propósito de disponer una muestra representativa del galardonado. Así dice la Presentación de Luciano Cruz-Coke, ministro de Cultura, quien también destaca en Hahn la absorción de fuentes "en apariencia dispares como son la poesía clásica y vernácula, el habla coloquial y la antipoesía". El Prólogo de Lastra subraya "la sorprendente facultad expresiva del autor y el alcance de su visionaria experiencia del mundo", donde diversas formas de composición manifiestan diversas visiones creativas y recreadoras del amor, la muerte y lo fantástico. Las Palabras del poeta en la ceremonia de premiación combinan la circunstancia personal al enterarse del premio y el testimonio de un quehacer artístico muy autoconsciente. El Acta del jurado, integrado por Antonio Cisneros, Justo Jorge Padrón, Juan Manuel Roca, Andrés Morales y Floridor Pérez, declara la unanimidad de la decisión ante "una obra poética sólida, que a través de los años ha logrado posicionarse en el panorama de la poesía de la lengua española, como una voz diversa y personal al mismo tiempo".

En suma, los tres libros reactivan toda la trayectoria de Óscar Hahn para señalarlo como un hacedor consumado, en cuyo trabajo convergen el pasado y lo contemporáneo de modo pluralista. Porque la suya es una poesía que se sabe oficio, que ha fundado su libertad en la rigurosa pertenencia a una tradición asumida. Por eso sus trasgresiones son genuinas búsquedas y hallazgos: Hahn sabe que no conviene confundir el legítimo desahogo con la escritura de un poema. Y por eso sigue abriendo caminos, con poemas que ya no nos dejaron: "Velorio del angelito", "Gladiolos junto al mar", "A mi bella enemiga", "Por amor gané y perdí", "¿Por qué escribe usted?", "En una estación del Metro", "El doliente" y más. Venturosamente, los nuestros no son días del poeta único. La compañía de Antonio Cisneros (premiado en 2010), Ernesto Cardenal (2009), Carmen Berenguer (2008), Fina García-Marruz (2007), Carlos Germán Belli (2006), Juan Gelman (2005) y José Emilio Pacheco (2004), demuestra la gravitación de Hahn como poeta relevante ya a nivel del castellano, cuya diversidad tonal como lengua es reconocida en buena hora. La incorporación de Hahn a la Academia Chilena de la Lengua resulta entonces natural: gozamos una renovada fertilidad del idioma para recrear la condición humana.

Articulo : http://diario.elmercurio.com 04/12/2011

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