samedi 7 janvier 2012

Eleonor WAUQUIER/ Los Robin Hood de la Depresión


Cultural
LAS CARTAS DE AMOR DE BONNIE Y CLYDE
Los Robin Hood de la Depresión
Por Eleonor Wauquier

VÍCTIMAS DEL desolador mapa social que trazó la Gran Depresión estadounidense y máximos enemigos públicos entre 1931 y 1934, Bonnie Elizabeth Parker (1910-1934) y Clyde Champion Barrow (1909-1934) se transformaron en íconos de la delincuencia, rodeados por un mito que refuerza su trágica historia, el de dos Robin Hood modernos. Contribuyó a la leyenda la película de Arthur Penn Bonnie & Clyde (1967), protagonizada por Faye Dunaway y Warren Beatty.

Según Ana S. Pareja, autora del prólogo del libro Wanted Lovers, Las cartas de amor de Bonnie & Clyde, "el éxito del filme distorsionó en cierto modo la imagen fidedigna de los dos criminales atribuyéndoles un halo de sofisticación y glamour más cercano a la recreación pop". El volumen está compuesto de cuatro cartas y tres poemas de Bonnie, y tres cartas de Clyde para ella. Son sólo documentos aislados que no conforman una trama, pero el orden es plausible y se trata de un extraordinario documento sobre esta curiosa pareja.

BAJITOS PELIGROSOS.

Bonnie, de cabellera roja espectacular, sólo medía 1.50m y pesaba 41 kg. Apasionada por los automóviles y las armas, soñaba con ser cantante y poeta. Se casó con Roy Thornton en 1926 y en 1929 se separaron aunque nunca se divorciaron. En 1933 Roy fue sentenciado a cinco años de prisión por robo y fue muerto por los guardias en 1937 en un intento de fuga. Luego Bonnie conoció a Clyde. Los rumores dicen que ella era ninfómana y él homosexual, pero la mayoría concuerda en que la pareja se apoyaba en una compañía estable con el gusto en común por la violencia y la delincuencia. Clyde, de complexión poco atlética y tan bajo como Bonnie, viajó a Massachusetts para trabajar en la construcción, pero su incursión en el mundo laboral duró poco: la delincuencia parecía ser su único camino.

En contra del mito que instaló el cine, Clyde nunca quiso ser un asesino y se sintió culpable por la gente que mató. Bonnie se ocupó de la logística de la banda y empuñó las armas sólo para las fotos. En sus cortas temporadas fuera de la prisión, Clyde, cabeza de la banda de los Barrow, robó cinco bancos en menos de dos años. Maestros de la huida, actuaban siempre cerca de las fronteras de los estados para escapar de un lado a otro. A pesar de la imagen glamorosa que se desprende de las fotos en las que aparecen posando con armas, era una banda de gente desesperada entre la cual predominaba la discordia.

La pareja creció en un entorno rural atenazado por la miseria. Clyde había comenzado a violar la ley casi antes de saber caminar. En 1926 fue acusado de haber robado un auto, y en marzo de 1930 condenado a cumplir 14 años de prisión. Escapó de la cárcel con la ayuda de Bonnie que logró introducir armas en su celda. Después de su primer delito, fue llevado a una de las peores penitenciarías del país. La experiencia lo cambió para siempre. Su poco apego a las tareas cotidianas era tal que fue capaz de pedirle a otros convictos que le cortaran dos dedos de un pie con un hacha para librarse del trabajo. Su primer asesinato fue a un preso que abusaba sexualmente de él.

ROMANTICISMO NAF.

En la correspondencia ella se muestra más tierna y apasionada que él y le reprocha la brevedad de sus cartas. "Cielo, te escribo libros y tú sólo me envías notitas, pero Dios, cómo me gusta recibirlas. Me encantaría tener un millón de tus notitas, porque las que tengo de tanto leerlas, se me han gastado". En más de una carta expresa inseguridad y miedo a ser abandonada. Sin embargo, en ellas se ve la sencillez y autenticidad de dos adolescentes enamorados, desesperados por verse de nuevo.

Bonnie, que ganó algunos premios literarios en la escuela escuchaba baladas folk y escribía poemas sobre delincuentes, pero de alguna manera quería poner a Clyde en su lugar. "Sé, cielo, que nunca podrás volver a vivir en Dallas, porque no podrás soportar la horrible fama que te has hecho por aquí. Pero puedes irte a otro lado, buscar un empleo y ponerte a trabajar. Quiero que seas un hombre, nene, y no un matón. Sé que eres bueno y sé que puedes portarte bien".

Esa visión ingenua se ve aplacada por las respuestas escuetas en donde nunca falta el apelativo "niña", con el que trata de aliviar su inestable carácter. Clyde ignoró los deseos de Bonnie y formó una banda delictiva que sembró durante años el terror a través del atraco, el asesinato, el secuestro, dejando una docena de cadáveres. Lo que se ve en estos documentos es una suerte de continua negación. Bonnie en un poema argumenta que: "No son tan despiadados como lo muestran/ Tienen un temperamento rudo/ Odian a los guardianes de la ley/ a los soplones, a los buchones y a los desertores. Bonnie y Clyde se habían conocido en una cafetería de Dallas, donde ella trabajaba como mesera. Los tildan de asesinos a sangre fría/ Dicen que son desalmados y malvados/ Pero yo digo con orgullo, que conocí alguna vez a Clyde/ En la época en que era honesto, probo y limpio (…)".

WANTED.

Los botines que recogían no eran espectaculares pero la brutalidad de los ataques y la burla constante de la ley los transformaron en los criminales más buscados en su época.

Esta pareja pasó a la historia más por la aureola mítica creada en torno a ellos que por el peso real de sus crímenes si se los compara con los de otras parejas de gángsters de la misma época. Estos, individualistas, anárquicos y fanáticos de la acción por la acción como Baby Face Nelson, John Dillinger, Machine Gun Kelly y Pretty Boy Floyd siguieron el mismo proceso de delación, emboscada y muerte un año después que Bonnie y Clyde. Sabían que se trataba de una carrera feroz hacia la muerte, pero no sabían vivir de otra manera.

Todo terminó el 23 de mayo de 1934 tras varios meses de búsqueda. Seis hombres liderados por el caza recompensas Frank Hamer los esperaban escondidos entre arbustos de una carretera de Louisiana. Existe una gran polémica sobre la muerte de Bonnie y Clyde ya que la gente de Hamer no les dio la oportunidad de rendirse y les dispararon a mansalva, sin advertencia. El automóvil recibió un total de 167 impactos, y los forenses contaron más de 50 balazos en cada uno de los cuerpos. Luego se dedicaron a limpiar la escena del crimen y a robar las pertenencias para venderlas como souvenirs.

"Algún día se irán a pique juntos/ y juntos descansarán sus cuerpos para siempre./ Habrá unos pocos afligidos,/ para la ley será un alivio,/ pero para Bonnie y Clyde será la muerte". A través de estos premonitorios versos, Bonnie sabía que todo esto iba a terminar mal, pero la sed de las actividades delictivas pudo más. Él tenía 25 años y ella no había cumplido los 24. Más de 20 mil personas acudieron a su funeral. Estas palabras de un poema de Bonnie están escritas en la tumba de Clyde: "Así como las flores son endulzadas/ Por el sol y el rocío,/ Este viejo mundo es más brillante/ Por las vidas de gente como tú."

WANTED LOVERS. Las cartas de amor de Bonnie & Clyde. Edición y prólogo de Ana S. Pareja. Alpha Decay, 2010. Barcelona, 89 págs. Distribuye Aletea.

Articulo: http://www.elpais.com.uy 05/01/2012

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