dimanche 1 janvier 2012

Ivanna SOTO/ Carolina AGUIRRE: “La escritura online se parece más a la cinematográfica que a la literaria”


Entrevista :
Carolina Aguirre: “La escritura online se parece más a la cinematográfica que a la literaria”
Por Ivanna SOTO

Luego del éxito de "Ciega a Citas", esta bloguera, guionista y escritora presenta su primera novela: "El efecto Noemí". "Me gusta que mis personajes nunca aprendan nada", dijo.

Carolina Aguirre nunca sospechó que hace 20 años, las ganas de recibir un mono como regalo de cumpleaños iban a llevarla a hacer lo que más le gusta en la vida: escribir. Pero no porque alguna vez haya escrito sobre monos, sino porque su propio autodescubrimiento como "ser anormal" (la mayoría de las nenas de siete años piden Barbies, no monos), la llevó a una tipificación casi compulsiva de las mujeres marginales. Así nació Bestiaria -su primer blog-, una versión online de los bestiarios medievales que compendia a criaturas femeninas de distinta índole, y que luego se tradujo en su primer libro homónimo. Ahora, Aguirre, que saltó a la fama a través de su doppelgänger Lucía González a partir de su blogonovela ficcionada Ciega a citas -que fue de la Web al libro, y de ahí a la TV-, presenta su primera novela: El efecto Noemí.

Como dirá más adelante, su escritura es fruto de su formación como guionista. "Si yo hoy no escribiera ningún guión más, igual seguiría siendo guionista", afirma. Así, con ayuda de las escaletas, escribió una novela fiel a su estilo, pese a que en esta historia el protagonista es un hombre. Boris, de 59 años, que después de 30 de casado deja a su esposa Noemí porque ya no la aguanta más. Pero no sólo eso. La deja para tener la vida que siempre quiso: sexo sin compromiso, salidas, novias, filos, prostitutas, amigos, cigarrillo ilimitado, exceso de grasa y ausencia de horarios. Pero cuando la deja se da cuenta de que no es tan fácil, porque desde que se va de su casa, no puede volver a dormir. Y dormir, entonces, vale más que todos los placeres del mundo.

En el mismo bar donde escribe la mayoría de sus relatos para alejarse de los ruidos hogareños, Carolina Aguirre charló con Ñ digital sobre su nueva novela, la primera que escribe sin el feedback diario de sus lectores.

-En "El efecto Noemí" describís el mundo de un personaje masculino. ¿Por qué tomaste a un hombre como protagonista después de venir de relatos protagonizados por mujeres?
-Tomé la decisión de contarlo como un hombre porque era más eficaz para la historia. Me parecía más interesante si el relato se enfocaba desde el punto de vista del que dejaba, del que se iba, del que tenía las fantasías; pero si hubiese sido más interesante contarlo desde el punto de vista de ella, lo hubiese hecho.

-¿Te resultó más difícil hablar de y desde el universo masculino?
-Yo no sentí que fuese más difícil describir el mundo de un hombre que el de una mujer. Cuando tuve que escribir el capítulo en el que Boris se encuentra con una prostituta, ahí me encontré con que yo no soy hombre y no tengo la más remota idea de cómo funciona el mundo de las prostitutas. Entonces, le pregunté a un amigo cómo era el asunto. Y él me dijo algo que a mí me resultó muy liberador: "No hay una forma, hay miles de prostitutas y miles de clientes, y tu cliente y tu prostituta pueden ser como a vos se te ocurra". Algo tan sencillo como eso me abrió las puertas para escribir lo que a mí me pareciera que podía llegar a suceder dentro de ese universo.

-El lector online no es el mismo que el lector de papel. ¿Por qué decidiste escribir en formato libro? ¿Tuviste en cuenta a este nuevo lector?
-Sentí que necesitaba probar otro tipo de escritura. Yo escribo para papel (revistas, diarios), pero nunca había escrito una historia de ficción. Yo estoy siempre probando nuevas tecnologías y nuevos formatos, y sentí que era una aventura escribir una novela en papel después de todo lo que había hecho online. Pero la escritura en papel cambia mucho con respecto a la escritura online porque el lector es distinto. El lector que está en una computadora está permanentemente estimulado, tratando de hacer un montón de cosas al mismo tiempo, mientras que el lector de papel está tranquilo, disponible, receptivo y dispuesto a leer la novela. No tenés, como autor, que llamarle la atención ni retenerlo tanto. Y al escribir en los dos formatos, uno tiene que pensar en un lector diferente: uno que está colaborando, y uno que no está colaborando.

-¿Y fue muy diferente el proceso de escritura?
-El proceso fue angustiante, porque yo estoy acostumbrada a escribir con el lector adentro, permanentemente involucrado con la escritura. Cuando vos tenés un proyecto de muy largo aliento, con alguien del otro lado leyendo las partecitas o diciéndote algo, lo hace mucho más llevadero. La incertidumbre de estar en un cuarto sola, tres años, sin saber si le va a gustar a alguien o no, si tiene sentido o no, es raro y, por momentos, muy difícil.

-Cuando escribís online, ¿los comentarios de los lectores determinan tu escritura?
-Yo no cambio nada por el lector, no es que testeo lo que escribo como si fuese un focus group, y después en base a eso, cambio. Nunca me siento a escribir si ya no sé todo lo que voy a escribir, pero leo los comentarios porque son parte de la escritura online.

-¿Cómo elegís los temas de tus historias?
-No me interesan ni los temas ni las ideas, lo único que me interesa son las historias. Yo escribo, pienso una historia, tengo muchas ganas de contarla y la cuento. Detesto la escritura desde el sentido, no me gusta ni hacerla ni leerla. No me interesa comunicar algo o bajar línea. Y siento que cuando uno cuida a los personajes, la historia y el registro, el tema emerge solo, naturalmente. No es el lugar de quien escribe delinearlo o armarlo para que el lector lo perciba de una forma determinada.

-¿Y qué define una buena historia?
-Una buena historia es una historia que yo quiero contar y que alguien quiere leer.

-¿Y para atrapar al lector tiene que tener determinadas características?
-No, tiene que ser una buena historia. Creo que los planes que hace la gente que escribe en cuanto al tema no tienen sentido. Esa unión entre el que cuenta y el que lee, ese clic entre los dos, hace que la historia se produzca.

-¿Creés que en tu caso el clic entre el que cuenta y el que lee se produce a través de la generación de empatía?
-Para mí creo más shock antes que empatía con el lector desde las historias. Siempre cuento cosas que a la gente no le caen muy bien. En Bestiaria pasaba mucho eso: era todo risas hasta que alguien se encontraba descripto en forma tremenda, y ahí ya no era tan gracioso. Y en Ciega a citas, el tema nunca me interesó. Yo estoy casada desde los 23 años, nunca fui soltera y nunca busqué novio; no tengo idea de cómo es eso. A mí me pareció que era una buena historia para contar en un blog en ese registro en un formato de folletín. Pero cuando alguien me coloca en un lugar de voz femenina que habla por las mujeres, yo creo que no tengo nada que ver con eso. Para mí un lector es una persona con la que nos conocemos a través de un relato y yo lo elijo a él como lector y él me elige a mí como autora.

-En tu blog afirmás que te dirigís a un público de mujeres "anormales"...
-Sí, porque yo siento que durante muchos años la televisión, el cine, los comerciales, el mercado, e incluso los locales de ropa le hablaron a un tipo de mujer, y si vos no estabas dentro de ese tipo de mujer, no existías. Siempre se crea un molde que es la norma, y todo lo que está afuera de eso es marginado, despreciado. Yo escribo para ese margen, por eso me gusta que mis personajes nunca aprendan nada, nunca mejoren ni cambien. No me interesa la escritura sobre personajes que maduran, mejoran y florecen, porque siento que son parte del canon.

-De todos modos, cada vez es mayor la proliferación de relatos con antihéroes como protagonistas, tanto en televisión, como en publicidad e incluso en literatura...
-Sí, pero yo no pienso en esos términos. No me interesan los temas ni las ideas, me interesan las historias.

Hacés una división muy tajante entre tema e historia...

-Siento que el tema subyace en la historia, lo quiera o no, pero hay una elección: se puede escribir desde la historia o desde el sentido. Cuando un escritor dice que escribió tal texto porque quería hablar de la posmodernidad, está escribiendo desde el sentido. Yo no pienso así, yo pienso: "Juan es un hombre que se despertó una mañana...". Es lo único que me interesa, no me interesa lo que simboliza o no simboliza.
-Todo lo que uno escribe construye sentido...

-Pero el sentido se cuida sólo. Me parece que es un error escribir desde el sentido, porque yo no quiero decirle a nadie qué pensar. Después, inevitablemente, cuando uno escribe, elige: hace un encuadre, delinea a los personajes, que dicen una cosa u otra, aprenden o no aprenden. La historia tiene un tema en sí mismo, no puesto por el escritor. Truffaut decía que tenía cuatro o cinco temas recurrentes. Y vos ves sus películas y son siempre sobre lo mismo. Pero él no decía: "Voy a escribir sobre el amor", sino que se le ocurría una historia. En el cine en general es así. Los cineastas no piensan en una historia sobre, por ejemplo, el amor y la muerte, sino que se les ocurre una imagen, y después el tema aparece.

-¿Así lo hacés vos, por tu formación como guionista?
-Sí, yo no sé escribir de otra forma. Yo escribo todo como guionista, porque soy guionista y mi cabeza está formateada de esa manera. Siempre, independientemente de lo que esté escribiendo, porque es la única forma en la que puedo tejer una historia e ir siguiendo a los personajes. Además, yo tengo una forma de escritura muy en el cuerpo, necesito transformarme. Los diálogos del personaje los hago, los hablo. Es muy de guionista eso también.

-Y todo esto lo desplazás a la Web y al papel.
-Definitivamente. La escritura online se parece mucho más a la escritura cinematográfica que a la literaria. Uno de los errores más grandes que tiene la gente que pasa de la escritura en papel a la escritura online es que no saben escribir online. En una película, en general, a los 10 minutos tenés un plot puesto, porque el espectador ya está entrenado para pedir saber de qué se trata la película a los 10 minutos. Y a los 27 viene otro plot-point, y a los 47 viene un punto medio. La escritura online se parece mucho a eso. Si yo a los cuatro renglones no sé de qué me están hablando, cierro y me voy a otra cosa.

-¿Qué lugar creés que le quedó al blog después de esta multiplicación de nuevas redes sociales, como Facebook o Twitter?
-Me parece que la escritura online es la escritura online. El blog conserva el mismo lugar de siempre, porque nunca fue nada específico, sino que lo que hizo fue posibilitar que todo el mundo accediera a una plataforma de publicación. Pero el blog en sí es lo mismo que cualquier otro lugar, nada más que tiene fecha y es muy fácil de subir. Democratizó la escritura, simplificando la forma de publicar en Internet. Pero la gran herramienta siempre fue Internet, no el blog.

Articulo : http://www.revistaenie.clarin.com  26/12/2011

Juan ÍÑIGO IBÁÑEZ∕Violeta PARRA: cabeza de pájaros azules

Violeta PARRA: cabeza de pájaros azules Por Juan ÍÑIGO IBÁÑEZ 2017 marca el centenario de la cantautora de “Gracias a la vida” y ta...