dimanche 22 janvier 2012

La novela según PAMUK


La novela según Pamuk

El ensayo del Premio Nobel turco busca -basándose en su experiencia como escritor y en sus lecturas- sentar algunos principios que señalan hacia lo esencial del mismo.

El gran novelista turco Orhan Pamuk entrega en este ensayo su propia reflexión acerca del arte de la novela, oficio que ha desempeñado con lucidez, creatividad y belleza en los últimos treinta y cinco años. Pamuk continúa de este modo una tradición que lo enlaza con grandes autores como Henry James, E.M. Forster, Milan Kundera, David Lodge, Italo Calvino, entre otros, que meditaron acerca de este género que para Pamuk pasó, en el último siglo, a predominar tanto en Occidente como fuera de éste sobre todos los otros géneros literarios. El ensayo del Premio Nobel turco se concentra en desentrañar este atractivo universal de la novela y busca -basándose en su experiencia como escritor y en sus lecturas- sentar algunos principios que señalan hacia lo esencial del mismo.

El estilo ensayístico de Pamuk es -en semejanza paralela a su estilo narrativo- llano y sin pretensiones, alejado de cualquiera jerga o hermetismo académico. Si emplea conceptos los explica con sencillez y claridad, y recurre a ejemplos que le proporcionan a esta obra un carácter no menos didáctico que profundo y original. Su ensayo, en sintonía con la tradición inaugurada por Montaigne, confía con cautela en que a partir de la meditación serena, honesta y rigurosa de su experiencia personal se pueden obtener algunas conclusiones válidas para todos los novelistas y lectores.

El ensayo se construye sobre el fundamento de dos ejes: de un lado, todas sus consideraciones acerca del arte de la novela y el oficio de escribir novelas se hayan inseparablemente ligadas a la lectura y al arte de leer bien y viceversa. Lectura y escritura son gemelos siameses y la comprensión de una no se logra sin la compresión paralela de la otra. El segundo eje es el célebre ensayo de Friedrich Schiller "Sobre poesía ingenua y poesía sentimental", aludido directamente en el título e indagado y aplicado al ámbito de la escritura y lectura de novelas a lo largo de todo el ensayo. El resultado es una reflexión muy personal -aunque perfectamente engarzada en la tradición- abundante en ideas, matices y múltiples observaciones perspicaces.

Pamuk piensa que la clave de la fuerza motriz, de la permanencia y atractivo de este género (que, en absoluto, percibe en crisis) es el estatuto ambiguo que se da entre autor y lector acerca del carácter ficticio o real de lo narrado. La tensión irresuelta y palpitante entre una visión "ingenua", que, sin problemas, "suspende voluntariamente la incredulidad", se olvida del autor y entra confiadamente en el mundo construido ficticiamente, y una visión "sentimental", reflexiva, autoconsciente y crítica que tiene siempre presente el carácter ficticio de lo narrado y pone atención en los recursos y mecanismos de la narración, en lo artificial del relato, le concede al género novelístico una vitalidad que no se haya en otros.

Ese equilibrio inestable se encuentra reforzado en la novela occidental (lo que Pamuk llama "la novela literaria") por el descubrimiento y desarrollo del punto de vista narrativo: para el novelista turco no es tanto la creación de grandes personajes o figuras lo esencial a este género, sino la capacidad del autor, usando su imaginación empática, de identificarse con los personajes (descentrarse) y construir el mundo, paisaje o atmósfera tal como se vería desde la mirada de aquellos. Antes de juzgar a sus figuras, el escritor (y el lector) debe ponerse en su lugar, al límite de lo posible, es decir, sentir compasión por ellos.

Otra idea en la cual Pamuk pone énfasis -y que ha ya explicado en otros textos- es la importancia básica que en la novela (sea en el momento de escribirla o leerla) posee la visibilidad. La escritura y lectura de novelas es para el Premio Nobel un proceso muy complejo en el que concurren de manera simultánea muchos actos cognitivos sutiles, pero para Pamuk, al final de cuentas, lo que da vigor a la novela es la plasticidad, es decir, la aptitud para transformar mediante palabras el mundo narrativo en imágenes visuales fuertes y poderosas: escribir es "pintar con palabras". Si bien reconoce que existen novelistas más bien verbales (Dostoievski), las descripciones de objetos, paisajes y detalles deben tener la virtud de mostrar -y no tanto explicar- las emociones y el mundo interior desde el ángulo de los protagonistas.

Uno de los planteamientos más originales de El novelista ingenuo y el sentimental es la idea de que la novela gira substancialmente en torno a la construcción (por parte del escritor) y descubrimiento (por parte del lector) de lo que llama "el centro". La percepción de que existe ese "centro", más allá de la superficie del texto, es el rasgo que la distingue de otros géneros narrativos. La definición matizada y explicada de ese concepto es, quizás, la contribución más relevante de este ensayo bien escrito, ameno e inteligente.

Articulo : http://diario.elmercurio.com  22/01/2012 

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